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El Quadrifolio de Cartagen está entre los mejores del mundo

El Quadrifolio de Cartagen está entre los mejores del mundo

REVISTA JET-SET

El hotel Quadrifolio de Cartagena ganó el Boutique Hotel Awards, que lo reconoce como uno de los mejores del mundo en su categoría. Los jurados lo describieron como una bella casa colonial donde hacen sentir a sus huéspedes como en su propio hogar.
Ana María Herrera es la gerente de Quadrifolio desde que abrió sus puertas hace diez años. Su personalidad tranquila y el buen trato que da a sus huéspedes hacen que este lugar esté entre los mejores hoteles boutique del mundo.
Por: 4/12/2015 00:00:00
En la calle del Cuartel, en el Centro Histórico de Cartagena, escondido detrás de una puerta de madera cuya aldaba es un dios Zeus, está el hotel Quadrifolio que acaba de ganar el Boutique Hotel Awards 2015 en la categoría The Americas’ Best Classic Boutique Hotel. Estos son los únicos galardones internacionales dedicados a reconocer la excelencia entre los hoteles boutique de lujo. 
Su dueña, la bogotana María Elvira López, recibió el reconocimiento en Londres, el pasado 30 de octubre. “Nos sentimos muy orgullosos, pues esta selección pone a Colombia en el radar de los grandes hoteles del mundo y es un punto de referencia para los viajeros internacionales que quieren venir a Cartagena”, dijo aún emocionada. Quadrifolio no es tan moderno ni tan sofisticado como otros de los lugares premiados, pero es justo su clásico encanto Caribe lo que seguramente dejó sin palabras a los jurados del premio, quienes calificaron al hotel por su servicio y las instalaciones.
El hotel funciona en una joya arquitectónica del siglo XVII que María Elvira López y su marido, Mauricio Pardo, remodelaron conservando su estilo colonial. La pareja de colombianos vivía en Chile y quería tener un lugar de descanso en Cartagena. “Comenzamos a buscar una casa pequeña y encontramos esta totalmente destruida, ni siquiera tenía agua y luz. Tuvimos que hacer un arduo trabajo de investigación de cómo era antes para devolverla a sus orígenes”. La arquitecta Gloria Patricia Martínez hizo la remodelación y Miguel Soto se encargó de los acabados con tonos neutros y algunos toques étnicos.
El lugar tiene solo ocho habitaciones, cada una con un diseño distinto, y el precio rodea los 720 mil pesos por noche, dependiendo de la temporada. Según su dueña, lo que lo hace diferente de los otros hoteles boutique que hay en Cartagena son sus amplias zonas sociales que escasean en estos lugares de pequeño formato. “Cuando mi marido estaba construyendo el hotel, todo el mundo le decía que no fuera bobo, que ahí le cabían por lo menos seis habitaciones más, pero él siempre se opuso porque no quería sacrificar el espacio de las aéreas comunes. Nosotros, por ejemplo, no tenemos recepción sino que atendemos a nuestros huéspedes en una sala de estar, como uno recibe a los invitados en la casa”, dice. El sitio cuenta con dos grandes salones; dos patios; un comedor abierto; una piscina en el primer piso, donde los visitantes pueden disfrutar de un refrescante coctel de menta o un zumo de fruta; y una terraza con jacuzzi y asoleadoras.
La decoración sobria y clásica es otro de sus grandes aciertos. Hay una mezcla de muebles coloniales, adornos y objetos traídos de Chile, Brasil y el Medio Oriente, escogidos minuciosamente para cada lugar. “A la entrada del hotel tenemos una banca de campaña de bambú curiosísima, porque apenas la gente se sienta esta empieza a traquear como si se fuera a caer, pero en realidad es supercómoda”, dice María Elvira. En una de las habitaciones, la cama está inspirada en una mesa de billar, y la silla, en una rueda de tractor.
El nombre de Quadrifolio proviene de la forma de trébol de cuatro hojas que tienen algunas de las pequeñas ventanas o huecos de ventilación de las antiguas casas coloniales. Cada hoja representa uno de sus cuatro pilares: elegancia, servicio, confort y privacidad. Bajo esa filosofía trabaja su gerente, Ana María Herrera, una economista de la Universidad del Rosario que por cosas de la vida terminó inmersa en este negocio. Su esposo, Francisco Montoya, gerencia el hotel Caribe de Cartagena, y obviamente, entre sus planes preferidos está viajar y conocer hoteles. ”Argentina, por ejemplo, tiene muy buenos hoteles boutique, el Palacio Duhau es una belleza”, dice. 
Ella atribuye el éxito de Quadrifolio a la atención personalizada. “Hoy los viajeros son más exigentes y requieren un servicio que los grandes hoteles a veces no pueden ofrecer”. De ahí que Ana María y sus empleados acuñen el principio: “los clientes siempre tienen la razón”, y por eso atrae a los amantes de la buena vida. El 90 por ciento de sus huéspedes son extranjeros, especialmente de Estados Unidos, Brasil y Chile. Su buena acogida ha llegado a oídos de revistas como Time y Elle Brasil que también lo han reseñado entre los mejores de la Heroica.

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