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El periodista Hernán Peláez, se jubiló pero a medias

El periodista Hernán Peláez, se jubiló pero a medias

REVISTA JET-SET

El exdirector de La Luciérnaga sigue vigente en la radio. Solo tres meses después de su retiro del programa vespertino, se estrenó en la emisora Tropicana, de Caracol, con Al son de Peláez, un espacio en el que comparte otra de sus grandes pasiones: la música.
2015Peláez dice que aunque no es un experto en música, de cada orquesta o intérprete sabe alguna historia. Cuando presenta una canción, cuenta de qué se trata, quién la canta y alguna anécdota del personaje.
Por: 26/3/2015 00:00:00
En diciembre del año pasado, Hernán Peláez Restrepo dejó su trabajo como director de La Luciérnaga, pero su presencia en las cabinas de Caracol Radio aún es diaria. A pesar de estar pensionado hace un tiempo largo, todas las mañanas llega a la emisora, como lo ha hecho desde hace 48 años, a grabar sus programas El pulso del fútbol y Café Caracol. En los pasillos del cuarto piso del edificio de la Séptima con 67 en Bogotá, siempre se ha oído que el retiro no está en las cuentas de este periodista que se sobrepuso al cáncer y acaba de celebrar su cumpleaños número 72. Esta especie de adicción a los micrófonos fue aprovechada por Tatiana Solarte, directora de Tropicana, quien conoce bien al melómano que también habita al legendario comentarista deportivo. Su paisana caleña le puso nombre a esta pasión: Al son de Peláez, y lo invitó a que compartiera su colección de música en la que se cuentan más de cinco mil discos. Ahora, cada viernes, Hernán suena en la radio con una selección de sones, mambos, guarachas, congas y demás ritmos cubanos de la década del 50, y les cuenta a los oyentes detalles de las canciones, las orquestas y sus estrellas, como Bienvenido Granda y Celia Cruz.

¿La participación en Tropicana es el abrebocas de un programa musical dirigido y presentado por usted? –No necesariamente. Este es un pequeño espacio y,en realidad, no hay un compromiso laboral. Lo hago por puro placer y cada viernes escojo orquestas como La Sonora Matancera o La Riverside, y cantantes como Tito Gómez, Roberto Ledesma o Bienvenido Granda.

¿Por qué Bienvenido Granda ha sido su favorito? –Me gusta desde que era niño. Cuando tenía 10 u 11 años, lo oía en la radiola de monedas de Siglo XX, el café de coperas que quedaba al frente del taller de carpintería de mi papá, y adonde yo iba cuando estaba en vacaciones del colegio. A las 5:00 de la mañana ya estaba abierto y ponían la música a todo taco, igual no molestaban a nadie porque quedaba en la zona industrial de Cali.

¿Cuál es la historia del primer acetato de su colección? –Fue un LP de Celia Cruz, que le compré por 20 pesos a mi primo Álvaro Lozano, que estaba varado por allá en 1959.

Su interés siempre ha sido conseguir discos viejos y no tan conocidos. ¿Cuál le falta? –En estos días hay una canción colombiana, Antioqueñita, grabada por el trío cubano La Rosa, en Medellín en 1953, que me gustaría encontrar.

¿Quiénes son sus compañeros para oír música? –Cuando uno tiene tantos discos no le queda tiempo de oírlos todos. Pero converso con Gabriel Muñoz, José López y el doctor Ulloque, expertos en los ritmos del Caribe. Y por supuesto también con Ley Martin, Marco Aurelio Álvarez y Rómulo Mateus.

¿Cómo ha cambiado su rutina después de dejar La Luciérnaga? –Ahora que tengo más tiempo, en las tardes hago diversos planes: almuerzo con amigos en Pajares Salinas o en La Estancia Chica, donde nos reunimos a hablar cháchara y a botar corriente con exjugadores de fútbol. También voy a ver cine francés, tan bueno como La familia Bélier. Y miro partidos en televisión, sin volumen, para no entrar en una discusión mental con los comentaristas. 

¿En qué etapa del duelo está? –No me interesa hablar de ese tema porque lo que diga puede ser usado en mi contra. Pero cuando la gente se separa, bota las fotos y se consigue otro u otra. Por eso no oigo La Luciérnaga, además estoy seguro de que si lo hiciera todo el tiempo estaría pensando: “Yo hubiera hecho tal cosa, mejor habría metido tal otra...”. Así que no me enredo.

Se han dicho muchas cosas, entre ellas, que tiene planes de hacer un programa radial con Artunduaga y Gardeazábal... –¡No, eso no está entre mis planes! No me metería otra vez a hacer un programa de seis horas para seguir pendiente de si el cantante llegó, que se enfermó la mujer de aquel, que les dé un día compensatorio... Y uno tapando huecos. 

¿Cómo fue su experiencia de trabajo con Gardeazábal? –Él era el único cumplido, ni siquiera pedía vacaciones. Para mí fue perfecto en lo que hacía, es un tipo muy “dateado” y seguro. En los nueve años que trabajó conmigo en La Luciérnaga, nunca nos demandaron porque siempre tenía documentos que respaldaban su información.

¿Cómo está su salud? –En términos generales, bien. Continúo en controles médicos y de laboratorio cada tres meses. Mientras tenga ganas de trabajar y espíritu, ahí sigo.

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