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El paraíso de Fernán Martínez

El paraíso de Fernán Martínez

Revista Jet-set

El manager y su esposa, la periodista de Univisión Paola Gutiérrez, nos mostraron su finca en Subachoque, un oasis de paz a hora y media de Bogotá, donde aprovechan para descansar, montar en columpio de vuelo y comer el tradicional sancocho hecho en fogón de leña.
Fernán, Paola y sus dos hijas, Isabella y Antonella, adoran montar a caballo y disfrutar de los bellos paisajes de la sabana de Bogotá. Foto: ©Gerardo Gómez/13.
Por: 25/4/2013 00:00:00
A una hora y media de Bogotá, enclavada en las montañas de Subachoque, se encuentra la finca del jurado del reality La pista, una casa sencilla de un solo piso con cuatro habitaciones, dos baños, cocina y sala, que contrasta con las mansiones de los artistas que Fernán ha representado, como Julio Iglesias o el mismísimo Juanes. “La compramos hace cinco años, no tiene grandes lujos, pero no los necesitamos. La hemos ido decorando poco a poco y con mucho cariño. En un futuro tenemos planes de hacer una casa linda allí, pero por ahora la disfrutamos tal como está”, dice Paola Gutiérrez, esposa de Fernán.

Fernán y Paola viven en Key Biscayne, en Miami, pero cuando están en Colombia no pierden oportunidad de ir a Subachoque a pasar unos días en familia. “Es como nuestro rinconcito de paz, por el silencio, la tranquilidad y la conexión con la naturaleza”, asegura Paola. Sus hijas Isabella, de 13 años, y Antonella, de 10, son amantes de los animales y ahí tienen siete caballos que montan con frecuencia, siete conejos, cinco perros y dos patos. Como buen productor de eventos, Fernán siempre tiene un plan para hacer. Las despierta a las 5:00 a.m. con el radio prendido a todo volumen y las lleva a ordeñar las vacas; a las 6:00 van a buscar los huevos que pusieron las gallinas, les pasan revista a los caballos y luego recogen la papa y alcachofa que tienen sembrada.

El manager no para ni siquiera en vacaciones o los fines de semana. “Fernán es acelerado y siempre va a ser así. Se la pasa inventándose cosas. No descansa ni cuando duerme. A él las 24 horas del día no le alcanzan”, cuenta Paola. Es periodista, manager, un genio en manejo de imagen y ahora es jurado de La pista. A Paola le encanta verlo frente a las cámaras. “Así como él me critica a mí, ahora yo me puedo dar el lujo de criticarlo a él. Le digo: ‘Viste, mi amorcito, que no era tan fácil como creías’. A veces cuando lo sacan en televisión mirando el celular, soy yo que le estoy mandando mensajes diciéndole: ‘No te pongas tan serio’, ‘no apoyes los brazos sobre la barbilla’, ‘no digas tantas veces muy bien’. Estoy muy orgullosa de él porque no se achica ante ningún desafío. Para él, que es tan penoso y tan tímido, estar en La pista era un riesgo muy grande, pero la verdad es que lo ha hecho muy bien”.

Sin embargo, sus dos hijas lo regañan porque habla muy despacio y porque a veces sus comentarios no son muy afortunados. Antonella, que es bailarina y estudia en la academia Dance Town en Miami, lo aconseja sobre lo que tiene que decir. “Cuando estamos en la casa o en la finca viendo el programa le muestro qué grupo lo hace bien y cuál no”. Ella es muy extrovertida y tiene la velocidad mental de su papá. Isabella, es más huraña y por eso se sonroja cuando reconocen a Fernán en la calle. “Me da pena porque mis amigas que viven acá siempre me preguntan por qué él no baila”.

Isabella dice que su papá es famoso en Colombia y su mamá en Estados Unidos. Paola conduce Despierta América, uno de los programas de Univisión preferidos de la audiencia latina en Miami. La periodista boliviana es la encargada de mostrarles a los televidentes diferentes destinos del mundo e involucrarlos en la emoción que le produce protagonizar aventuras que van desde nadar con tiburones hasta ser astronauta por un día. No sabe cuánto tiempo más estará al frente de la producción, pero sí que algún día le gustaría vivir en Colombia. Sueña que sus hijas crezcan con una vida más tranquila que la que tienen en Miami. Asegura que estaría dispuesta a sacrificar todo para que ellas puedan correr en el campo, se conecten con sus raíces y aprendan a hablar español perfectamente. “Me encanta este país porque aquí comemos delicioso y nos reciben de mil amores. Tengo amigos o exnovias de Fernán que me quieren más a mí que a él”.

Los Martínez-Gutiérrez son excelentes anfitriones. A Fernán le encanta cocinar y lo hace bien, todo lo contrario de Paola, que reconoce que se le quema hasta el agua. Les encanta invitar gente a comer su tradicional sancocho hecho en fogón de leña.

A Paola lo que más le gusta de estar en Subachoque es ver la felicidad de sus hijas. “Aquí me doy cuenta de que viven la vida al mil por ciento, que aprecian y disfrutan cada segundo. Además, ¿quién no va a reconfortarse con este paisaje tan espectacular? Estar aquí me alimenta el alma, me llena el espíritu y me siento más cerca de Dios”.
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