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El ‘paparazzi’ del bunga bunga vive en Colombia

El ‘paparazzi’ del bunga bunga vive en Colombia

Revista Jet-Set

Antonello Zappadu, el reportero gráfico que registró las polémicas fiestas de Berlusconi, se mudó a Cali junto a su esposa y sus dos hijos. El fotógrafo solo va a su país para atender las demandas de Il Cavaliere por violación a la intimidad y domicilio. Zappadu alistó una contrademanda por difamación. La guerra legal continúa.
El italiano Antonello Zappadu asegura que sus fotos desencadenaron la caída de Berlusconi: “Le costaron investigaciones judiciales, escándalos y, en cierta medida, el puesto de presidente del Consejo, por indignidad, obviamente sumado a su incapacidad para gobernar”. Foto:
Por: 5/10/2012 00:00:00
Hace tres años, el fotógrafo Antonello Zappadu burló el cerco de seguridad de Villa Certosa, la mansión del ex primer ministro italiano Silvio Berlusconi, en la isla de Cerdeña, donde realizaba sus polémicos bunga bunga. Aquella capacidad de disparar su cámara desde los matorrales le valió la fama mundial, pero también una serie de enfrentamientos legales con el político italiano.

Zappadu se mudó a la ciudad de Cali, en compañía de su esposa colombiana y sus dos hijos, en quienes se refugió, mientras en su país les atribuían a sus imágenes el desprestigio de Berlusconi, después de fotografiarlo junto a bellas modelos que recibieron joyas y dinero a cambio de un fin de semana de sexo. Jet-set entrevistó al reportero gráfico, justo cuando se vuelve a atizar el escándalo por unas fotos que no son de su autoría, pero que sirven para comprobar las nuevas excentricidades de Il Cavaliere. Las instantáneas permitieron conocer los túneles subterráneos, al estilo de James Bond, que el exgobernante mandó a construir por si se presentaba una emergencia. Así habló Antonello Zappadu.

¿Por qué se radicó en Colombia?
—En el 2009 me despidieron de Epolis, un grupo editorial que imprimía 21 periódicos en toda Italia. Yo era el jefe de la fotografía, y decidieron sacarme después de la publicación de mis fotos de Berlusconi en el diario El País, de Madrid. Sin puesto, mi esposa Susan y yo decidimos vivir en Colombia.

¿Cómo conoció a su esposa?
—Trabajaba en el tema del tráfico de drogas en Colombia, irónicamente para la revista Panorama, que es propiedad de Silvio Berlusconi. Conocí a Susan en una tienda de informática, nos enamoramos inmediatamente y seis meses después nos casamos. Ahora tenemos dos hijos: Valentina, de 6 años, y Francesco, de 4.

¿Ha sido víctima de persecución por las fotos?
—Persecución sí, y mucho. Intimidación, también, pero poca. En agosto del 2009, cuando me disponía a regresar a Colombia, me enviaron un correo electrónico, en el cual me aconsejaron no volver a este país debido a que temían por mi vida. Ese mensaje intimidatorio procedía de Washington. Mi hermano y mis abogados me recomendaron no venir a Colombia. Aplacé el viaje, pero en octubre de ese año llegué en secreto.

¿Cómo se filtró en las fiestas de Berlusconi
? —Las fiestas en Villa Certosa eran pocas, pero interesantes. En cambio los huéspedes, casi siempre mujeres, eran realmente muchos. Por supuesto, yo nunca he entrado a la Villa. Todo lo hice fotografiando desde lejos, con mi lente, y escondiéndome en la vegetación que rodea la casa, custodiada por decenas de carabinieri que podían encontrarme.

Pero usted no era paparazzi…
—Trabajo en la crónica, en el fotoperiodismo, no como paparazzi. Tengo un gran respeto por ellos, pero no es lo que hago. Hice las fotos de Berlusconi para describir el estilo de vida de un señor casado, quien siendo presidente del Consejo, hacía fiestas con muchachitas en topless que se sentaban sobre sus piernas. Se consideraba una historia de interés público, tanto en Italia como en el extranjero. De hecho, el diario español El País las publicó inmediatamente.

En Italia se le señala de haber atentado contra la intimidad de Berlusconi.
—Tengo procesos en curso. Por ahora le voy ganando: 1 a 0.

¿Usted fue demandado por Il Cavaliere?
—Sí, tres veces. En el caso por violación de domicilio fui absuelto. Todavía tengo dos procesos en curso.

¿Por qué sus fotos no fueron publicadas en Italia?
—Porque un garante de la privacidad nombrado por el Gobierno, es decir Berlusconi, sentenció que eran una gravísima violación a la privacidad del mandatario. Estas fotos se publicaron en todo el mundo, mientras que los jueces italianos pateaban la libertad de prensa. Las imágenes aparecieron en 4.500 periódicos de todos lados.

También se dice que tomó las fotos por encargo de la oposición…
—No, sinceramente no. Siempre he trabajado solo, a pesar de que el servicio secreto italiano ha sostenido lo contrario, es decir, que me ayudó una mente oscura. Aceptar que un reportero gráfico pudiese hacer lo que hizo, solo, en Villa Certosa, significaba para ?Berlusconi admitir su fracaso.

Usted tiene otras cinco mil fotos de las fiestas de Berlusconi, ¿piensa publicarlas en su segundo libro?
—Por ahora, las fotos están bajo secuestro del magisterio italiano. Cuando las liberen, si lo hacen, entonces pensaré lo del libro.

¿Y cómo le fue con su primer libro acerca del escándalo?
—Se trata de mi vida desde las primeras fotografías hasta los procesos legales. Quería contar mi verdad. En Italia vender tres mil copias es un éxito editorial, y mi libro alcanzó ?diez mil.

Después de la publicación de sus fotos se dijo que Berlusconi usaba dineros del Estado para sus fiestas…
—Después de publicarlas, Berlusconi fue investigado por la Fiscalía por el uso personal de aviones estatales. Sin embargo, el Tribunal de Ministros para este tipo de delitos lo absolvió en solo tres días porque no llegaron a indagar que hubo muchos más vuelos, que yo no pude fotografiar.

Las fotos del túnel de la casa de Berlusconi se le atribuyen a usted…
—No son hechas por mí. Me las mandaron de forma anónima. Lo cierto es que en algunas de estas se demuestra que Silvio Berlusconi ha cometido ilícitos como abusos de licencias de construcción e importación ilegal de animales exóticos. Por estos motivos lo he denunciado en la Fiscalía de Tempio Pausania, la ciudad de Porto Rotondo, la localidad donde está Villa Certosa.

Usted demandó a Berlusconi por difamación, ¿cómo va el proceso?
—No sabemos nada, ni siquiera mis abogados saben alguna cosa.

¿Cómo define a Berlusconi?
—El diario inglés The Guardian le dijo “payaso”. Debo ser sincero, no me gustó. Como italiano me da ?vergüenza, pero entendí al autor del artículo.

¿Qué piensa de que un medio impreso de Berlusconi haya publicado las fotos de Kate Middleton en topless?
—Me dan ganas de reír al pensar que él mismo, en el 2007 y el 2009, alegó una grave violación a su privacidad. Sus abogados interpusieron demandas contra mí. Luego el propio Berlusconi manda a decir que es correcto publicar las fotos de la Duquesa de Cambridge desnuda.
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