Suscríbase

Reciba en su correo nuestras noticias y entérese de lo último de los famosos.

El padre Chucho tiene permiso de Dios para cantar en la TV

El padre Chucho tiene permiso de Dios para cantar en la TV

REVISTA JET-SET

Jesús Hernán Orjuela, conocido como el “padre Chucho” y su participación en Muy buenos días y Cura para el alma de RCN Televisión, cree haber vivido el cielo y el infierno en el set del reality Tu cara me suena, de Caracol. Gracias al concurso, ganó nuevos adeptos, pero también más críticos, entre ellos varios de sus colegas que consideran estas parodias como una misión que está lejos del sacerdocio.
La iglesia del padre Chucho está ubicada en el barrio Castilla de Bogotá. Los domingos congrega a más de 600 personas, la mayoría seguidores de su reality en Caracol.
Por: 12/3/2015 00:00:00
La participación del padre Chucho en el reality Tu cara me suena, del Canal Caracol, atizó los comentarios de sus detractores. Incluso, el sacerdote Juan Álvaro Zapata, de la Conferencia Episcopal Colombiana, cuestionó las imitaciones y en una dura columna afirmó: “El sacerdocio no es un payaso de la sociedad”. Pese a las críticas, el telepadre siguió con las parodias a Beto Cuevas, Raphael y Roberto Carlos, entre otros. 

El padre Zapata lo tilda de payaso. –Me gustaría ser uno. Tengo ganas de ponerme una bola roja en la nariz para hacerle un homenaje a nuestros payasitos.

Este sacerdote afirma que usted hace el ridículo. –¿Acaso un payaso tiene menos dignidad que cualquier ser humano? ¿Por qué siempre los ponemos como si fueran personas de menos valor? Ojalá todos los sacerdotes fuéramos payasos y lleváramos la alegría de Dios. El Salmo 41 dice: “Feliz el hombre que pone una sonrisa en el corazón del que llora y sufre”.

Dicen que sus superiores lo regañaron. –Nuestro obispo monseñor Juan Vicente Córdoba me ha apoyado en Tu cara me suena. Lo criticaron por darme permiso para cantar. Es que hay muchos mojigatos. Me dijo que este es un programa que da señales de paz. Yo no estoy buscando una ganancia, porque el premio de 300 millones va para una fundación. Si a mí me dieran esos millones sin un sentido social no lo haría.

Hace poco hizo la imitación del roquero Beto Cuevas. ¿Sabía quién era? –No lo conocía. Mis sobrinos me decían: “Pero tío, ¡estás out!”. Me dijeron: “Cuevas, de La Ley”, y pensé que era La ley del monte de Vicente Fernández. Entré en la cultura urbana de los emos, que son jóvenes maltratados, que quieren morirse, que asumen rasgos fuertes, pero son débiles. Después de caracterizar a Beto, quería quedarme con su peinado para las misas del domingo. 

Y estuvo a punto de imitar a Celia Cruz. Ahí sí hubiera sido la de Troya. –Si me sacan del programa lo haré aquí en mi parroquia. Qué interesante ponerse en los zapatos del otro y de meterse en los tacones de las mujeres. Tantas mujeres tristes y sin ganas de vivir yo hubiera sido feliz cantándoles: “¡Azúcar! La vida es un carnaval”.

¿Tiene conciencia de que usted despierta odios y amores. Que su figura polariza a la gente? –Es triste y doloroso. Una vez dijeron: “Ojalá ese desgraciado se muera con los que le dieron la vida”. Hasta dónde ha llegado nuestro país. Matamos con nuestro deseo. No entiendo por qué he despertado el odio en algunas personas. 

Hay gente que no lo quiere dentro de la misma iglesia. –Hay personas de otras creencias que me dan más amor que en la misma Iglesia católica. La Iglesia necesita ternura y compasión, la que tuvo Jesús cuando tocó al leproso. Algunos sacerdotes son muy duros. Si dicen que no hay vocación para el sacerdocio es porque los curas nos debemos querer más y respetar unos a otros. 

¿Será que usted se comió el cuento por aparecer en televisión? –Yo no creo en las luces y estrellas de aquí. La única estrella es Jesucristo. Yo solo sé que soy un estrellado por el palo que me da mucha gente. A mis sobrinos les hicieron bullying en el colegio por ser familiares del padre Chucho. A uno de ellos le amarraron los zapatos y lo empujaron desde un segundo piso. El rector me pidió perdón y acepté.

¿Qué tanto lo han insultado? –Me tratan de lo peor, de delincuente. Por la calle me gritan “pederasta” o “maricón”. Insisto: no soy pederasta ni maricón, soy simplemente un ser humano. A La W llamó un señor e hizo esa afirmación. Yo estaba dispuesto a denunciarlo. 

¿Qué piensa de los curas pederastas? –Los curas no son los únicos pederastas. Hay papás y otro tipo de instituciones que abusan de los niños. Si alguien se esconde en Dios para golpear y maltratar a un niño, que Dios me perdone, pero es mejor el castigo bajo tierra. Con eso lo digo todo. 

¿No cree que se debe acabar el celibato en la Iglesia? –En lo personal opté por el celibato por entregarme a Dios. Por ahí vi algo en Internet que planteó la posibilidad de que Jesús se hubiera casado. Qué tal la cantaleta de la mujer diciendo: “No me digas que estás otra vez con tus amiguitos, esos apóstoles que son unos vagos que no hacen nada”. O diciéndole: “Mira, Jesús; no me mientas, ¿quién es María Magdalena?”.

Pero sin mujer, sin hijos... ¿Se siente solo? –Cuando llega la tarde nos encontramos con nuestras soledades y tristezas. También lloro y no me importa. Lloré en televisión, tanto que un cura se escandalizó por verme así. El celibato es un don de Dios: alegra mi corazón con la palabra bíblica y mi iglesia.

¿Tuvo novia? –Sí. Tuve amigas especiales: Priscila, Sandra, Liliana. Una de ellas me invitó para que le celebrara el matrimonio. Desafortunadamente no pude ir. 

¿Cuál es su pecado más recurrente? –Cuando me siento herido y golpeado por mi propia Iglesia busco a mi obispo. En esa confesión saco una que otra palabrita que no se debe decir. Gracias a Dios que en él encuentro el perdón. 

¿Y el gran pecado de la Iglesia? –El mismo pecado que acompaña a los hombres persigue a nuestra Iglesia: soberbia, envidia, rencor, rabia, ira... En últimas la Iglesia es santa y Dios la acompaña.

Padre, hay personas que dicen que adora las joyas y que tiene un Rolex. –Si vas a mi casa y a mi iglesia, y el obispo lo sabe, solamente encuentras austeridad. Mi cuarto tiene un televisor y una cama. No hay adornos, excepto unos cuadros de la Virgen y un crucifijo.

¿Se sintió aludido cuando el papa sugirió que los sacerdotes deben ser menos ostentosos? –Algunos dicen que nací en Tolima y que me avergüenza ser un montañero. Si hubiera sido verdad estaría orgulloso de mi origen. Nací en Bogotá, en el norte de esta ciudad. Mis padres me consintieron, me dieron todo. Trabajaron sin robarle a nadie. Si hoy me pongo jeans es porque siempre me los puse. No puedo disfrazarme de mendigo para decir que soy humilde.

¿Le gustaría ser santo? ¿Qué tal San Chucho? –Sobre mi tumba me gustaría ver una imagen de la Virgen María y una lápida que diga: “Aquí yace alguien que abrazó a los pobres y enfermos. Que amó a Dios y a María”. Nada más.

LO MÁS VISTO