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El padre Alberto Linero, el rockstar  de la Iglesia  en Colombia

El padre Alberto Linero, el rockstar de la Iglesia en Colombia

REVISTA JET-SET

Su barba y su sonrisa son famosas en la televisión nacional, en donde predica que El man está vivo. El sacerdote es autor de libros en los que alienta a la gente a alejar a los terceros de una relación de pareja, o a encontrar la verdad en sí mismo. Como reza el más reciente: La luz al final del túnel puedes ser tú.
El padre Linero tiene más de dos millones de seguidores en su cuenta de Twitter y todos los mensajes los responde personalmente, incluso los de sus detractores, quienes ponen a prueba su tolerancia y paciencia.
Por: 21/5/2015 00:00:00
Alberto José, el padre Linero, camina por las calles de Bogotá y para en cada esquina a saludar a sus feligreses. El sacerdote eudista es como un rockstar de la predicación en televisión, en radio, en redes sociales y en aulas universitarias. “Yo lo veo todas las mañanas en El man está vivo, de Caracol”, le dice una abuela que casi no le suelta la mano. Más adelante le sonríe a un grupo de mujeres que ponen cara de “no lo puedo creer” y les firma autógrafos en alguno de los textos que ha publicado y que hoy son best sellers. El trayecto de cinco cuadras tarda más tiempo de lo esperado. Es el precio de la fama. Pero para él no es caro. Conseguir que la gente sonría forma parte de su personalidad y su apostolado. Su alegría y desparpajo están lejos de ser una pose: la “bacanería”, como él mismo la llama, es herencia de sus padres y de una familia samaria de seis hijos de la que él es el primogénito.

Este cura insiste en que es un hombre común, pues se declara amante de los vallenatos de Diomedes Díaz y confiesa con naturalidad que cuando juega dominó con sus amigos, las mujeres tienen prohibida la entrada. El sentido de su vida sacerdotal lo encontró en 1985, cuando terminó con su novia y se internó en el seminario. Tres décadas después, sentado frente al escritorio donde atiende como vicepresidente del Centro Carismático Minuto de Dios, reconoce que en esa época le fue muy difícil decidirse por el presbiterado. Estaba enamorado y quería tener una familia igual que la suya, con muchos hijos. Pero fue más fuerte su vocación de servicio.

Siempre que puede recalca que es un pecador, un ser humano con defectos terribles de los que se arrepiente y quien lucha a diario por ser mejor. En su mesa, al lado de la Biblia, reposa la trilogía The Century, del escritor británico Ken Follet. Su cuenta de Twitter, en la que se presenta como: “Apasionado por la vida, por el fútbol, por la gente y por el Señor Jesús”, sobrepasa los dos millones de seguidores. Algunos tan reconocidos como Vladdo, Carlos Vives, James Rodríguez, Gustavo Gómez o Felipe Zuleta, o tan anónimos como “Andreksofi”. En su página de figura pública en Facebook se cuentan más de 500 mil likes. Pero no todos los que lo siguen en las redes sociales lo elogian. Le critican que le diga “man” a Jesús, lo señalan de mercader de la religión. Y casi se le viene el mundo encima cuando dijo que estaba leyendo Cincuenta sombras de Grey, para saber por qué había vendido tantos millones de copias. A sus detractores los respeta, siempre y cuando pueda tener una discusión teológica con ellos. Quienes lo insultan solo por insultar, después de la tercera los bloquea. Es un sacerdote de estos tiempos. Es mediático. El padre Linero es hoy tan famoso como lo fue el padre Rafael García Herreros, a quien conoció en su comunidad de eudistas del Minuto de Dios, en 1992, año en el que murió.

¿Cómo maneja el ego? –No soy una vedette. No vivo de la aprobación de los demás, porque basta con que la embarre un día para que los mismos que me aplaudieron, me vuelvan nada y me destruyan. La gente que le gritó a Jesús el Domingo de Ramos: “Viva el hijo de David, el rey”, fueron los mismos que el Viernes Santo reclamaron: “Crucifícalo”.

¿Qué opina del celibato? –Es un don de Dios, pero dudo que esté ligado a la vocación sacerdotal. Es posible que en el futuro nuestro papa y los obispos decidan que los sacerdotes se casen. Quiero dejar claro que el celibato no es la causa de las tragedias sexuales que hemos tenido en la Iglesia, porque también conozco gente que no es célibe y ha cometido ese tipo de delitos.

¿Cómo lo vive usted? –Con tranquilidad, sin problemas, ya que tengo a mi alrededor mucha gente que me aprecia. Renuncié a la genitalidad, pero no a la afectividad.

¿Cómo le gustan las mujeres? –Inteligentes. Me emociona una mujer que me haga una pregunta que me ponga a pensar. Me gustan las que son ellas mismas, que dominan su vida y tienen la valentía de salir adelante.

¿Cómo hace un cura para escribir un manual para “vencer a la amante de tu marido”? –En mi diálogo espiritual con las personas, me he dado cuenta de que en la vida de toda pareja es posible que aparezca una intrusa. La idea es ayudar a las mujeres a que enfrenten el engaño y puedan continuar la relación sin dejar que su marido se vaya con la otra, o por qué no, a que definitivamente acaben con su matrimonio. Hay que preguntarse, y es lo que le dio título al libro, ¿Qué tiene ella que no tenga yo?

¿El matrimonio no es hasta que la muerte los separe?
–Estoy de acuerdo con que “lo que Dios ha unido, no lo separe el hombre”, y lucho por ese ideal. Pero cuando existen circunstancias patológicas, hay que ayudarles a las personas a que tomen una decisión sana. Estoy por escribir un libro que quiero titular: Si están enamorados no los caso. La gente se casa en un momento en el que no se deben tomar decisiones. El enamoramiento es un estado psicótico, en el que se pierde el sentido de la realidad y no es conveniente dar pasos importantes. Cuando uno está enamorado se deja llevar por el ideal que se tiene del hombre o de la mujer y se lo pone a una persona concreta. Después del tiempo la gente le dice al otro: “Oye, me estafaste” y nada que ver, lo que pasa es que te armaste un video con el otro.

Por hablar así es que lo critican. –Soy caribe, nací frente al mar y este es mi estilo. Si fuera médico sería igual de extrovertido. El papa Francisco nos pide a los sacerdotes cercanía, salirnos del molde, no creernos más que nadie e involucrarnos con la gente. Es bacano que la Iglesia católica esté cambiando así, no podemos seguir siendo distantes y cuadriculados.

¿De qué se trata su más reciente libro, La luz al final del túnel puedes ser tú? –Son reflexiones inspiradas en textos bíblicos, pero no es un curso de la Biblia. La espiritualidad no debe ser una muleta para nadie. No es un fetiche o un talismán, no es una magia que me resuelve los problemas. Mucha gente cree que las soluciones a sus conflictos y problemas caen del cielo, pero la verdad es que hay que esforzarse para conquistarlas. El nombre me lo inspiró la misma frase que forma parte de Amazing, una vieja canción de Aerosmith: La luz al final del túnel puedes ser tú es la prueba de que Dios ha puesto en nosotros la respuesta para salir de un momento difícil. La primera opción es encontrarla.
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