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El ocaso de Luis Miguel

El ocaso de Luis Miguel

REVISTA JET-SET

La sordera, las drogas y las frecuentes borracheras en sus conciertos, eclipsan la carrera de El sol de México.
El cantante mexicano se refugia en la bebida porque le teme al fracaso de su carrera y su ego no acepta la escasa aceptación de sus recientes trabajos musicales. En la foto, durante un concierto en 2012, en La Vegas, donde causó revuelo su falso bronceado.
Por: Revista Jet-set24/8/2016 00:00:00

El bochornoso video de su caída en pleno recital en Aguascalientes, el año pasado, no deja duda de que algo raro pasa con el cantante. En el escenario, repleto de espectadores emocionados, Luis Miguel no parece la gran estrella de la canción que ha sido por 34 años, sino el borrachito latoso que empieza a dar tumbos en mitad de la fiesta hasta caer al piso. Así permaneció por algunos segundos, hasta que tomó fuerzas y se levantó para retirarse a su camerino.

El bochornoso incidente fue un episodio más de la dramática espiral que, de seguir así, anuncia el final de una de las carreras más brillantes de la música, con 100 millones de discos vendidos alrededor del planeta. El alcohol y las drogas le han tomado tal ventaja a Luis Miguel, que en otra presentación, en el mítico Auditorio Nacional, en Ciudad de México, se retiró súbitamente, a los 15 minutos de haber comenzado a cantar. Sus decepcionados fans aseguran que estaba tan ebrio, que no recordaba las letras de las canciones.

En la prensa mexicana del espectáculo circuló el rumor de que había llegado “crudo” (“enguayabado”) y su mánager, Daniel González Hartman, le dio cocaína para ‘reanimarlo’. Pero “a Luismi le dio taquicardia y salió corriendo del escenario”, aseguró la revista TvNotas. Meses antes, había hecho esperar al público en Mérida durante dos horas, tras las cuales el organizador de la velada declaró: “El artista simple y sencillamente se metió a su cuarto, pidió botellas de alcohol y está emborrachándose. Por eso no se presentó y esa es la verdad. No sabemos si va a venir, no ha tenido ni la decencia de cancelar”.

Desde entonces, no ha hecho otra cosa que incumplir sus compromisos artísticos, incluso en el mismo Auditorio Nacional, en el cual tiene un récord por haber agotado la boletería 230 veces. Pese a que el lugar le ha dado tanta gloria, no llegó a las cuatro presentaciones que estaban programadas a comienzos de este año.

Su representante siempre ha justificado los incumplimientos en los problemas de salud del artista, como laringitis y resfriados. Otros miembros de su entorno y el propio cantante afirman que sufre de tinnitus, por el cual padece de sonidos y golpes en el oído. “Tienen que pensar que empecé mi carrera a los 9 años. Son más de tres décadas expuesto a sonidos muy fuertes”, le declaró en 2015 a El Clarín, de Buenos Aires. Así, parece que se está quedando sordo.

El intérprete de Suave busca refugio en la botella debido a la depresión que lo aqueja por el miedo al fracaso. Lejos están los días en que saboreaba un éxito tras otro y no comprende por qué ha sido reemplazado por nuevas estrellas. La escasa aceptación de sus recientes trabajos ha sido un golpe violento a su ego, consideran sus allegados.

“Cuando Luis Miguel empezó a producirse a sí mismo, inició el declive de su carrera. Pensó que con los músicos de su banda y con canciones aparentemente bonitas, era suficiente. Dejó de guiarse por la gente que sabía de música y de composición que lo había llevado al triunfo. Pero él solo no tiene nivel”, le dijo José Quintana, exproductor de la disquera Warner, a El Mundo, de Madrid.

La prensa mexicana también menciona que el desbarajuste emocional del cantante se debe a los problemas de sobrepeso, que han desatado burlas crueles en las redes sociales.

Luis Miguel, de 46 años, siempre ha tenido una tendencia a la soledad que se ha vuelto en su contra. Se alejó de la prensa, de sus fans y de la gente del mundo de la música, además de que ahuyentó a sus amigos. Peor aún, ha perdido todo contacto con sus hijos, Miguel, de 9 años, y Daniel, de 7, según denuncias de su exesposa, la reina de las telenovelas mexicanas Aracely Arámbula. Hace poco ella le reveló al diario El Tiempo, de la capital azteca: “Él no los busca y creo que ellos ya no lo ven como su padre (...) Es un papá ausente”.

Otras voces apuntan que no es raro que la crisis de Luis Miguel sea el reflejo de su traumática infancia. Su padre, el famoso cantante español Luisito Rey, fue el artífice de su fenomenal carrera desde niño, pero para ello utilizó una férrea disciplina que rayaba en la tortura. A finales de los ochenta, los dos se vieron enfrentados por asuntos de dinero y Luis Miguel despojó de su puesto de mánager a Luisito, quien cayó en la depresión y murió en 1992.

Por otro lado, su madre, la actriz italiana Marcela Basteri, desapareció cuando él tenía 16 años hasta que, supuestamente, Luis Miguel la encontró en 2012 en un hospital mental en su patria. Lo cierto es que el vocalista nunca ha hablado del asunto. Su vida familiar también fue piedra de escándalo, debido a que durante muchos años él no reconoció a Michelle Salas, su hija con la cantante y actriz Stephanie Salas, nieta de Silvia Pinal, inolvidable musa de las cintas de Luis Buñuel. En 2010, finalmente, padre e hija hicieron las paces y es ella la que ahora asegura que todo lo que se dice de Luis Miguel es falso, pese a que las imágenes y los hechos llevan a recordar que cuando el río suena...

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