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El maestro Fernando Botero expone en China

El maestro Fernando Botero expone en China

REVISTA JET-SET

El pintor presentará en China las obras más significativas de sus últimos 50 años de vida artística. Se estima que unas seis millones de personas visitarán las exposiciones que estarán en los templos culturales de Pekín y Shanghái. El maestro Botero habló con Jet-set antes de empacar maletas.
El colombiano Fernando Botero llevará 146 obras a Shanghái y 96 a Pekín, entre ellas, Flores, de 2006. La pasión por los bodegones voluminosos y coloridos se remonta a los inicios de su carrera artística.
Por: 5/11/2015 00:00:00
El maestro Fernando Botero llegará a finales de noviembre a China, donde recibirá dos de los homenajes más importantes de su vida artística. El 20 de este mes mostrará 96 de sus obras en el Museo Nacional de China, con sede en Pekín, y en enero de 2016 exhibirá unas 140 piezas de su colección privada en el Museo de Arte de China, de Shanghái, una de las ciudades más pobladas del mundo. 
Los óleos, pinturas y esculturas de gran formato no estarán a la venta, pero el solo arribo a estos templos de la plástica contemporánea servirá para posicionar su nombre en uno de los mercados de más crecimiento económico, a la par de las potencias mundiales como Alemania y Japón. El creador colombiano es consciente de que muchos no lo conocen en Asia, a diferencia de América y Europa, donde la popularidad de su universo pintoresco y de figuras voluminosas permitió acuñar el término “boteriano”.
Solo Shanghái tiene 24 millones de habitantes aproximadamente y Pekín alrededor de 21,5 millones, unas cifras llamativas que abrieron la posibilidad de romper el récord de asistencia a las exposiciones de Botero. Según estimativos de los organizadores de las dos muestras, la firma China Arts and Entertainment Group, que dirige el empresario antioqueño Juan Camilo Montaña, el número de visitantes superaría los seis millones. Esto quiere decir que se movilizarán 30 mil visitantes diarios entre noviembre y abril del año entrante, cuando terminen las exposiciones. Con este volumen de concurrencia tan “gordo”, las taquillas de los museos alcanzarían los 35 millones de dólares. 
Fernando Botero Zea, uno de los hijos de Botero con la gestora cultura Gloria Zea, y Felipe Botero, nieto del artista, participaron activamente en la organización de la fiesta de arte en Beijing y Shanghái, donde Montaña facilitó los primeros encuentros con la curadora Janet Fong y con Yin Peing, funcionario del Ministerio de Cultura Chino. Después de darle las primeras pinceladas al proyecto, Fong y Peing viajaron a Mónaco, donde se reunieron con el creador colombiano y concretaron los últimos detalles de las exhibiciones.
En esta serie de reuniones acordaron que algunos óleos de la nueva colección de Las santas estarán solamente en Shanghái. En esta misma ciudad y en Pekín, las retrospectivas permitirán una mirada a la totalidad de su obra de los últimos 50 años, que se condensa en varias etapas creativas como la de El circo, Las corridas de toros, Los sucesos de la prisión de Abu Ghraib, los retratos, bodegones, los homenajes al arte europeo y La violencia de América Latina.
El pintor y escultor Fernando Botero llevaba años detrás de la gran conquista del coloso de Asia, casi desde 1992, cuando París lo coronó como uno de los artistas contemporáneos vivos más importantes del mundo, con la instalación de sus esculturas descomunales en los Campos Elíseos. “Me llamaron una y otra vez, pero las cosas no se dieron en ese entonces, sino hasta ahora”, recordó el maestro antioqueño, de 83 años.
En 2012, aceptó la invitación a una muestra de algunas de sus obras en Hong Kong, que aunque geográficamente no forma parte de la República Popular China, su administración política depende de esta potencia oriental. En 2008, en Shanghái, el pintor colombiano también expuso de manera tímida y con poco ruido durante una feria denominada Realismo mágico: el universo plástico del arte latinoamericano, junto al uruguayo Ignacio Iturria. 
La verdadera conquista a China tendrá una agenda social alterna con una serie de eventos que organizará la familia del maestro Botero como parte de su sello distintivo de estilo y de agradecimientos a los anfitriones y a las autoridades locales de Pekín. Lina Botero, la hija del pintor, y su novio, Alessandro Noli, ofrecerán una cena el 17 de noviembre, y el 20 de este mismo mes, después de la inauguración de la muestra, Fernando Botero Zea y su esposa, Marinés Londoño de Botero, realizarán otra gala en honor al artista plástico. El 21 de enero del año entrante, esta pareja también invitará a una cena en el marco de la retrospectiva de Shanghái. 
Después de las exposiciones, el creador colombiano retomará las jornadas de nueve horas diarias de trabajo en sus talleres de Pietrasanta (Italia), Nueva York y Mónaco, para darle rienda suelta a los temas que siempre le han interesado en su obra: la figura humana, el paisaje y los animales coloridos y de gran volumen. “Siempre he dicho que no pinto gordas. Para empezar, hasta me gustan las mujeres delgadas”, dijo el artista que se alista para un homenaje similar al del Palacio de Bellas Artes de México, en 2012, a donde llevó 177 piezas entre óleos, dibujos y esculturas. Se calculó que unos 300 mil visitantes disfrutaron de las creaciones boterianas. 
Para él, China es un mundo por descubrir. En diálogo con Jet-set admitió con humor y desparpajo que sabía poco de las nuevas corrientes artísticas de este país, cuyos focos de interés son los desnudos provocadores en lugares icónicos, los homenajes a las botellas de Coca-Cola y los cuerpos tatuados. “Cuando me mencionan a los artistas modernos de esos lados parece que me hablaran en chino porque no los conozco”, dijo entre risas.
Después de su periplo en Asia, se publicará un catálogo completo y un libro de lujo con las imágenes de los cuadros y esculturas que con seguridad cautivarán al gigante asiático.

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