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Carlos Alonso Lucio saca su fe del clóset

Carlos Alonso Lucio saca su fe del clóset

REVISTA JET-SET

El excongresista, convertido al cristianismo, acaba de publicar Cristianos, ¡salid del clóset! Una crítica severa al poder LGBTI, editado por Planeta. Su primer libro está dedicado a su esposa, la senadora liberal Viviane Morales, quien se opone a la adopción de menores por parte de parejas del mismo sexo.
El controvertido exguerrillero del M-19 dice que es un hombre nuevo y que quiere dedicarse a escribir para Dios. Ya tiene varios capítulos adelantados de su autobiografía.
Por: 24/9/2015 00:00:00
Siempre que está en público, Carlos Alonso Lucio se sienta en un lugar en el que su espalda quede escoltada por una pared. Aunque se convirtió al cristianismo y su mayor protección proviene del cielo, advierte que esa costumbre le quedó desde que Carlos Castaño ordenó su secuestro en julio de 2000. “Es mejor no exponerse”, dice. Pero la verdad es que su vida ha estado expuesta hace mucho tiempo, y siempre ha dado de qué hablar. A los 15 años ya era guerrillero del M-19. En 1990 fue negociador de la paz con el gobierno de Virgilio Barco, y también el jefe de debate de la campaña para la Constituyente. La financiación de su candidatura a la Alcaldía de Bogotá le trajo problemas, y se le vinculó con el Eln y con el cartel de Medellín en su época como representante a la cámara y senador.
Lucio es un excelente orador que bien podría convertirse en pastor de su iglesia. Es político. Eso ha sido y eso sigue siendo, aunque ya no ejerza. Con la voz y el tono muy pausados y haciendo énfasis en cada sílaba reclama: “Después del secuestro fui condenado por la Corte Suprema de Justicia por el delito de falsa denuncia, y eso me hizo perder todos los derechos políticos”. Fue sentenciado a 30 meses de prisión en La Picota de Bogotá, y ese tiempo preso lo acercó a Dios.
El amor y la devoción cristiana de su esposa, la exfiscal y hoy senadora liberal Viviane Morales, le cambió la vida. A ella le dedicó su primer libro, Cristianos, ¡salid del clóset! Una crítica severa al poder LGBTI. “Me tocó reinventarme. El mayor milagro que hizo el Señor en mí fue transformarme un corazón de piedra, guerra y vanidades, por uno que sigue el camino del amor.
¿Siente que la gente le cree que usted cambió? –Mi historia puede ser analizada e interpretada como quieran. No vivo la fe para que piensen distinto de mí. Nada de lo que construyo o escribo lo hago para que digan que Lucio es una mejor persona. Yo actúo según lo que tengo en el corazón y lo que creo. Como decía el apóstol Pablo: “Todo mi pasado lo doy por basura”.
¿Por qué escribió el libro Cristianos, ¡salid del clóset!? –Es una reflexión sobre el derecho a creer, a la fe. Cuando Viviane presentó la propuesta del referendo para decidir democráticamente si la sociedad colombiana acepta o no la adopción de niños por parte de parejas del mismo sexo, me sorprendieron las reacciones violentas. Pensé que si la respuesta fue tan feroz, quería decir que detrás había algo que valía la pena observar.
¿Cuál es la razón para oponerse a este tipo de adopción? –La necesidad de que los niños tengan un referente masculino y femenino en el desarrollo de su personalidad. Que después tomen una u otra determinación sexual ya es un asunto de adultos y de la libertad individual. Hay una gran diferencia entre los niños que conviven con los dos padres y los de padres divorciados. Estos últimos tienen dificultades en el rendimiento académico, problemas de dependencias y vicios, y poca estabilidad psicológica.
Tanto Viviane como usted son divorciados y tuvieron hijos con sus anteriores parejas... –Reconstruir la vida es una de las esencias del cristianismo, porque encuentra en el perdón uno de sus fundamentos. La razón de perdonar es lograr otra oportunidad para levantarse. Viviane y yo fracasamos en nuestras relaciones anteriores, pero hoy construimos algo mejor.
Se dice que usted influía en las decisiones de Viviane cuando ella fue fiscal general de la Nación... –Viviane tiene unos valores y una inteligencia excepcionales. Es una mujer muy importante y de condiciones extraordinarias. Quien cree que ella se deja influenciar por mí, deja claro que no nos conoce a ninguno de los dos.
¿Por qué mezclar la religión con un tema legal? –Es tan absurdo exigirle a la sociedad pensar exclusivamente desde los dogmas de las religiones, como hacerlo desde el fundamentalismo laico. El Estado debe hacer una política pública que no puede formarse a partir de casos individuales. La minoría, por excelencia, son los niños, porque el concepto de minoría en el Derecho no se refiere a lo numérico, sino a los niveles de fragilidad y vulnerabilidad. Ellos no tienen la capacidad de exigir ni hablar por ellos.
¿Cómo es su relación con las personas de la comunidad LGBTI? –A mi juicio la homofobia es anticristiana, y hay que proscribirla, penalizarla y castigarla. Estoy de acuerdo con la lucha justa de los homosexuales por sus derechos civiles. Pero a lo largo de la historia esas luchas fueron convirtiéndose en una ideología que se conoce como la agenda LGBTI, con la que han pasado de la exigencia por el respeto a su homosexualidad, a la búsqueda de la “homosexualización” de la cultura y de los valores.
¿Eso qué significa? –La comunidad LGBTI no es una minoría hoy, y goza de la defensa de los medios de comunicación. Ellos están incrustados en sectores de poder extraordinarios, tienen una gran agenda internacional y son millonarios. Es decir, son una herramienta del poder en sus ejercicios de relativización de todo.
Lo mismo se dice de las iglesias cristianas, que tienen mucho dinero y poder...
–En Colombia la Iglesia cristiana hoy no goza de ningún poder. Tiene mucha gente, millones de cristianos acudimos a los templos los fines de semana. Pero su influencia es mínima en los debates públicos, las concepciones de la justicia o el manejo de las relaciones internacionales.
¿A quién quiere llegar con este texto? –A la juventud que se siente arrinconada por los que piensan que no es políticamente correcto hablar desde la fe. Quiero llenarlos de argumentos de por qué es fundamental vivir conforme a lo que se cree. Que sepan que no solo nos acompañan unas convicciones sino una historia.
¿Cuando era un joven de 15 años, en la guerrilla, pensó que escribiría un libro que defendiera la fe cristiana? –En el M-19 no éramos ateos, pero Dios tampoco estaba en nuestras conversaciones. Sin embargo, nunca fuimos hostiles ante ninguna creencia religiosa. La vida da muchas vueltas y tampoco creí que iba a ser escritor. Con Carlos Pizarro decíamos que no haríamos un libro porque nosotros construiríamos la historia para que otros la escribieran.
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