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Gustavo Álvarez Gardeazábal, el oráculo de Tuluá

Gustavo Álvarez Gardeazábal, el oráculo de Tuluá

REVISTA JET-SET

Desde su mediático despido de La Luciérnaga, los almuerzos que el escritor Gustavo Álvarez Gardeazábal organiza en su finca El Porce, a 20 minutos de Tuluá, se intensificaron. Hasta allí llegan todos los días personajes de la vida nacional para oírlo hablar de política, economía y hasta de sexo.
Hasta la casa de Gardeazábal,ubicada a 20 minutos de Tuluá, llegan políticos y empresariosde todos los rincones Colombia para conocer sus opiniones y saborear la comida valluna. Ya tiene su agenda de almuerzos llena hasta el 19 de marzo.
Por: 27/2/2015 00:00:00
Por esa casona austera de Tuluá, herencia de sus padres, desfilan diariamente personajes de todos los pelambres. Desde expresidentes, empresarios, altos jerarcas de la Iglesia, hasta gente del común, algunos lagartos y también sus amigos más cercanos. Dicen los opinadores colombianos que es uno de los hombres mejor informados del país y que por eso todos ellos llegan al corazón del Valle como si él estuviera a la vuelta de la esquina. 
Entre patacones y whiskies sus comensales le confiesan sus pecados y los de los otros. Y cuando salen rumbo al aeropuerto, con la realidad del país en la cabeza, se queda con su novio Alfredo y un ejército de animales. Así recibió a Jet-set en la intimidad de su hogar, donde ahora está dedicado a escribir. 

¿En qué anda después de la salida de La Luciérnaga? –Sigo atendiendo gente que me pide análisis y asesorías sobre la marcha económica y política del país. Escribo diariamente mi columna en ADN y la reparto en más de 8 mil correos. Alimento el Twitter @eljodario tres veces al día con mis opiniones. Termino los detalles de mi nuevo libro La soledad también se hereda, que saldrá a la venta con Panamericana el 2 de marzo. Cuido mis animales, que son bastantes; mis orquídeas que están más lindas que nunca y vivo tranquilo entre mi finca a orillas del Cauca y mi apartamento cerca de la playa.

Es claro que sus comentarios incomodan al poder. ¿Quién quería sacarlo de La Luciérnaga? –Según Hernán Peláez, los más satisfechos con nuestra salida son el presidente Santos y su corte de santistas furibundos. Pero creo que están más felices las locas periodistas de clóset que agencian desde Miami sus envidias contra las locas públicas que tenemos éxito.

Gustavo Gómez dijo que no trabajaba con usted porque no le generaba confianza. ¿Qué opina? –Cada quién es dueño de sus propios miedos y uno debe respetarlos. Pero es obvio, a un machista tan furibundo y militarista como él le quedaba muy difícil trabajar con la inteligencia de los maricas.

Lo vieron conversando con Hernán Peláez y Artunduaga. ¿Está cocinando algún proyecto radial? –No es tiempo todavía. El derrumbe de las cuatro versiones de La Luciérnaga que hay hoy al aire se verá en seis meses y el reajuste radial será total. Nos estamos preparando para que, aunque al presidente Santos y a sus santistas no les guste de a mucho, nos garanticen libertad de expresión. 

¿Cuénteme de su nuevo libro La soledad también se hereda? –Son relatos mitificados, cargados de historias de Tuluá, de paradojas sangrientas pero, sobre todo, de opciones diferentes de mirar la vida. 

 Su anterior libro hizo santiguar a la iglesia. ¿Este a quién hará santiguar? –No. Es un libro para entender por dónde pasó el país y dónde se equivocó.

¿Por qué una novela sobre la soledad?, usted que es un hombre que vive rodeado de gente. –No es tanto. Mi círculo es muy escaso. Otra cosa es que invite a almorzar a mi casa a gente que necesita oír mis análisis de la vida nacional.

Ahora que está parcialmente desempleado, ¿se intensificarán los almuerzos en su casa? –Se aumentaron y de qué manera. Como ya no tengo la restricción horaria de las 3:00 de la tarde que debía irme al estudio a trasmitir La Luciérnaga, ahora se me quedan hasta las 7:00 de la noche bebiendo y botando corriente, y me están resultando más costosos. 

 ¿Cuál es la receta para que sean tan famosos los almuerzos en su casa en Tuluá? –Reúno la tradición de las cocinas tulueñas, la de Las Chapetas con su carne en bistec encebollado, el guiso tulueño de Rosalba de Galviz, las chuletas de Nilsa de Espejo y el sancocho de plátano cachaco de Aura Mondragón.

Algunos atribuyen el éxito de sus almuerzos a su poder de adivinación... –Creo que tienen toda la razón... es mi oficio.

¿Qué ha adivinado? –De todo, menos los números del Baloto.

¿Cuáles son sus comensales frecuentes? –Hay algunos que pasan varias veces al año. Bernardo Quintero, el presidente de Carvajal; el senador Barguil, presidente del Partido Conservador; Carlos Ariel Sánchez, el registrador, y Juan Guillermo Londoño, presidente de Celsia. 

 ¿Le piden algún plato especial? –Aquí nadie exige, salvo Jaime Lara, el retirado político cordobés que exige que le sirvan el atollado de Rosalba. Afortunadamente, Alfredo le conoce los gustos y se va tan satisfecho que siempre sale prometiendo una caja de whisky... que no llega.

¿Qué grandes decisiones del país se han cocinado en esos almuerzos? –Muchas. La candidatura del ciego Apolinar para alcalde de Cali fue la más sorprendente.

Le gusta más almorzar con Uribe que con Santos… ¿Cuál es el menú para cada uno? –A ambos se les ha atendido a su manera. Santos toma vinito; Uribe, agüita.

Uno de sus invitados ha sido el procurador Alejandro Ordóñez. ¿De qué habla un ateo con un ultracatólico? –Alejandro piensa A y yo pienso Z, pero como es tan socarrón y tan inteligente conversamos de muchos temas en los cuales exponemos nuestras formas distintas de ver los problemas y terminamos en una carcajada burlándonos los dos de nosotros mismos.

A las reinas les enseñan que es mala educación hablar en público de sexo, política y religión. ¿De qué se habla en sus almuerzos? –De sexo, política, religión y muchos chismes más. 

¿Y qué hablan cuando el tema es el sexo? –Hay quienes creen que solo se debe hablar del sexo ajeno, a veces hablo en primera persona para obligar a que muchos evadan el tema. 

 ¿Cuál es el peor invitado? –El que no prueba la comida porque siempre está a dieta: el gordo William Calderón. Por eso no lo volví a invitar. 

¿A quién no invitaría a su casa? –A Shakira, porque con las tres docenas de gatas que tengo en mi casa me es suficiente, y además una de mis perras se llama Shakira porque mueve el culo como ella. 

¿Y a quién le gustaría invitar pero no ha sido posible? –A Hillary Clinton. Hablaríamos de la vida y de la muerte, creo que ella entiende por qué esa paradoja es el motor del mundo. 

Un mercado en su casa debe salir muy costoso con tanto invitado. –Por supuesto, pero las locas de clóset envidiosas de Miami se inventaron que yo cobraba por esos almuerzos y los tacaños de Bogotá se rasgaron las vestiduras, porque es el colmo que la gente se divierta y me dé noticias a costillas mías, no del Gobierno que paga subsidios ni de las empresas que les pagan tan bajitos honorarios. Eso dizque no es probo...

Hábleme de los animales que tiene en su casa, ¿cuántos son? –No llevo la cuenta del número de animales que he tenido, tampoco la he llevado de mis novios. Tengo tres perros chihuahuas que son mi Estado mayor: General, Almirante y Mariscal. Dos gran daneses, uno dorado que se llama Monumento y otro arlequín, que es Pulgarcito. Dos malineses: Pacho y Ramón. Y Shakira, la culona labrador. Además tengo gatos, gallinas de varias razas, gansos, patos, bimbos, gallinetos, cacatúas y caballos. 

Se está hablando mucho de la adopción gay. ¿Nunca tuvo ganas de adoptar? –Respeto muchísimo a los gay que quieren adoptar criaturas, pero yo no tuve hijos ni les voy a hacer daño recogiéndolos.

¿Oye La Luciérnaga hoy? ¿Qué escucha en radio? –No oigo ni oiré La Luciérnaga. Por las mañana sigo escuchando todas las cadenas, unas para aplaudir otras para variar, oigo a Blu, a RCN y a Darío, a Julio, y pocas veces a Vicky. 

Le han hecho propuestas para estar en Televisión. –Me habían localizado unos amigos comunes entre Petro y yo para que pensáramos en un programa como el que tenía Abelardo Forero y Ramón de Zubiría… pero se les olvidó. 

¿Cómo andan los males de su corazón?  –Los manejo con restricciones físicas, alimenticias y hasta sexuales. 

 ¿Qué proyectos tiene? –Seguir ayudando al que más pueda.


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