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El divorcio de Rupert Murdoch

El divorcio de Rupert Murdoch

Revista Jet-set

Según la prensa internacional, la infidelidad de su esposa china Wendi Deng con el ex primer ministro británico Tony Blair, llevó al magnate de los medios a terminar su matrimonio de catorce años.
El matrimonio de Murdoch, de 82 años, y la china Wendi Deng, de 44, está en crisis desde hace tiempo. Unos aseguran que los cuernos de ella desataron la ruptura, pero otros sostienen que fue por cuestiones de dinero. Foto: Look Press Agency.
Por: Edición 26227/6/2013 00:00:00
Hace dos años, cuando Wendi Deng se abalanzó sobre una activista que se aprestaba a lanzarle un pastel a su marido, Rupert Murdoch, en una audiencia judicial, nadie habría pensado que las cosas entre la pareja terminarían tan mal. La heroica imagen de la joven y bella esposa que defendía a su anciano consorte, 38 años mayor que ella, se ha transformado de nuevo en la de cazafortunas, ligera de cascos y arribista que se quiso ver en 1999, cuando el magnate del imperio News Corp. se casó con ella en Nueva York, a escasos días de divorciarse de Anna Torv, su segunda esposa y madre de tres de sus seis hijos, en la que se conoce como la segunda separación más costosa de la historia.

Apenas se supo del divorcio, la pregunta que se impuso fue un gran “¿por qué”, entre otras cosas debido a que pocos hombres mayores de 80 años como él, por muy mal que esté su matrimonio, suelen divorciarse. La historia empezó a ponerse sustanciosa cuando Robert Peston, editor de negocios de la BBC, escribió en Twitter que las razones de la ruptura eran jaw-dropping, es decir, como para quedar boquiabierto. El chisme no resultó ser cualquier cosa, pues se dijo que Wendi le había puesto los cuernos a Murdoch nada menos que con Tony Blair, el ex primer ministro de Gran Bretaña, casado con Cherie Blair. A pesar de ser conservador, el millonario avaló al político laborista en su Gobierno y de ahí surgió una gran amistad, patente en el hecho de que Blair es el padrino de Chloe y Grace, las dos hijas que Murdoch tuvo con Deng. De inmediato, un portavoz del político desmintió el romance en medios como The Hollywood Reporter.

Ello provocó que arreciaran las especulaciones, las cuales cobraron cierta credibilidad, pues al parecer fueron propaladas por fuentes muy cercanas a Murdoch, como Will Lewis, ejecutivo y ficha clave de News Corp., cuya división en dos grupos empresariales coincide con el divorcio de su dueño. Además, en una entrevista concedida hace algunos meses, la propia Wendi había contado que prácticamente ella y su esposo llevaban vidas separadas.

No es la primera vez que esta china de 44 años, famosa por sus técnicas poco ortodoxas para impresionar, es objeto de rumores de infidelidad. Antes de Blair, se dijo que había sido amante del expresidente de Google, Eric Schmidt. Sin embargo, dicen varios comentaristas, como en tantas historias pasionales de millonarios, aquí más bien hay que seguirle la pista al dinero.

El periodista Eamon Fingleton señaló en Forbes que el matrimonio se enfrío porque Murdoch no les dio a sus hijas con Deng el mismo trato que a sus cuatro herederos mayores en cuanto a la herencia. Grace y Chloe tienen un buen paquete de acciones con derecho a voto del Murdoch Family Trust, el fondo que maneja News Corp., pero no las cobija la opción de llegar a tener ningún tipo de control sobre este emporio en el futuro. Eso fue lo que le desagradó a Wendi. Para Fingleton, el millonario, cuya fortuna se calcula en 11.200 millones de dólares, lo decidió así porque se enteró de los detalles del controvertido pasado de ella solo después de casarse, por medio del periódico The Wall Street Journal, hoy de su propiedad junto con The Times, de Londres, The New York Post y 20th Century Fox, entre otros medios.

Antes de conocerla en Hong Kong, donde ella trabajaba en Star TV, uno de sus canales de televisión, Wendi le había quitado el esposo a Joyce Cherry, la mujer que la ayudó a salir de China y abrirse paso en Estados Unidos. Ese marido robado, Jake Cherry, se casó con ella, pero al poco tiempo descubrió que Deng lo engañaba con otro y solo siguieron juntos hasta que ella pudo obtener la residencia.

Como quiera que sea, este divorcio no será ni amigable ni discreto, predice Michael Wolff, biógrafo de Murdoch y columnista de Vanity Fair y The Guardian, pues el escándalo lleva la marca del empresario australiano: “Si él siente que alguien quiere darle la guerra, dispara primero”, le explicó Wolff a USA Today.

Según el propio Wall Street Journal, los esposos firmaron un acuerdo prenupcial, por lo cual se cree que la integridad de News Corp. no se verá en riesgo por el divorcio. Un abogado experto en separaciones de alto turmequé de la Gran Manzana, consultado por el diario, explicó que es posible que el convenio le impida a Wendi obtener acciones del Murdoch Family Trust y que no es muy probable que un tribunal se las conceda si ella las exige, pues allí los jueces no suelen dejar como socios de negocios a personas que no han podido permanecer como pareja. Y de acuerdo con la demanda de Murdoch ante los tribunales, la extravagante unión de la vampiresa y el venerable abuelo está “irremediablemente rota”, hace ya largos meses.
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