Revista Jet-Set

El destape de Carolina Gómez

La actriz interpreta a una prostituta que practica estriptis en la película La lectora, que se estrenará el próximo 17 de agosto en las salas de cine del país. Las escenas más atrevidas recuerdan la cinta que consagró a Demi Moore en los 90.

El destape de Carolina Gómez. Carolina Gómez preparó el personaje de Karen en la academia Estudio Internacional del Actor Juan Carlos Corazza, de España. En el aspecto físico se sometió a seis meses de cardio para adquirir resistencia y tonificar el cuerpo. Foto: Christian Triana

Carolina Gómez preparó el personaje de Karen en la academia Estudio Internacional del Actor Juan Carlos Corazza, de España. En el aspecto físico se sometió a seis meses de cardio para adquirir resistencia y tonificar el cuerpo. Foto: Christian Triana

En los últimos meses, Carolina Gómez ha vivido entre Madrid y Miami como parte de los dos caminos que la podrían llevar a la internacionalización de su carrera. En España, por ejemplo, se preparó en el Estudio Internacional del Actor Juan Carlos Corazza, que formó artistas de la importancia de Javier Bardem. Allí, la exreina de belleza aprendió algunas herramientas para construir a Karen, su personaje de la cinta La lectora, de Riccardo Gabrielli, y que sigue la línea de interpretaciones explosivas como las de Demi Moore en Striptease, y de Natalie Portman, en Closer. Carolina Gómez habló de su caracterización que los colombianos podrán ver a partir del 17 de agosto.

¿Qué edad tiene?
-36 años.

Y con la convicción de que es suficientemente sensual y bella como para interpretar a Karen, una prostituta que vive de hacer estriptis… -Se cree que estoy por encima del promedio de la belleza porque tengo dos títulos como Señorita Colombia y Virreina Universal. Pero eso ya pasó. Si digo que no me siento tan guapa como todo el mundo me ve, muchos dirán que tengo falta de humildad.

-Mucha gente de los medios se siente bella…
-La gente cree que los actores somos más bellos porque nos exponemos en los medios. Yo por lo menos no me ubico en esa categoría.

En este papel le tocó aflorar mucha sensualidad… -Viví la sensualidad del personaje. No me siento la mujer más sensual del mundo.

¿Tuvo prevenciones para interpretar a una estriper?
-Exponer el cuerpo en un tubo ante cien personas que te están mirando milimétricamente, no es fácil.

¿Qué otros temores tuvo? -No quería salir con el abdomen perfectamente marcado. Quería que mi cuerpo fuera como el de las niñas que hacen estriptis en Colombia. No son figuras de gimnasio.

Muchas actrices que hacen papeles de prostitutas terminan redimiéndolas o entendiéndolas...
-No redimo ni juzgo a mis personajes. Tengo la particularidad, esto hace parte de un ejercicio diario, de evitar el juicio a las personas y a mis personajes.

Con el tema de Dania Londoño, del caso de los agentes secretos, se revivió una reflexión bizantina alrededor de la prostitución. ¿Cuál es su opinión? -Hace años presenté unos especiales acerca de este tema y descubrí que hay mujeres de la noche porque les gusta o eso es de lo que desean vivir. Es una elección de vida. Otras lo hacen porque las han inducido. Karen, el personaje que interpreto en la película, no es perturbada, ni es víctima. Ella baila por placer.

Su personaje practica el pole dance o danza del tubo. Frente a este ejercicio, las feministas dicen que denigra a la mujer porque se hace en función de aprender a seducir al hombre… -Yo sucumbí ante el pole dance como muchas colombianas. Me gustó por salud y por empoderar la feminidad a través del baile. También es claro que genera polémica porque es una rutina que se relaciona con estriptis, con lugares de mala muerte o prostitución. La rutina del baile del tubo ya es un deporte y existen campeonatos mundiales.

Para preparar a Karen, ¿conoció prostíbulos de verdad? -Me gustó hacer la investigación de campo para ver el comportamiento de las bailarinas y empaparme de la noche. Había ido a La Piscina, en Bogotá, que es un lugar de estripers. Allí las vi en su entorno natural. La idea como actriz es que los personajes hablen con la verdad.

¿La inspiraron Demi Moore y Natalie Portman, quienes han interpretado a bailarinas nudistas?
-El de Demi Moore es una nudista de Las Vegas, que no corresponde a la realidad colombiana. El de Natalie Portman está en un nivel más alto. Karen, de La lectora, se mueve en un bar de clase media. En la escuela de España, donde me ayudaron a prepararlo, me dijeron que mirara mucho a Marisa Tomei, quien ha desarrollado varios personajes de mujeres de la noche. Termina enamorando al espectador.

Usted buscaba una mujer más real, como la de Marisa Tomei, en El luchador… -Antes de la película, me había subido de peso por el exceso de trabajo y no iba al gimnasio. Me puse a entrenar para tener buen estado físico. Hice mucho cardio durante seis meses.

¿Y adquirió la resistencia? -Hubo escenas de baile en que duramos siete horas. Sí, lo logré

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