Suscríbase

Reciba en su correo nuestras noticias y entérese de lo último de los famosos.

El desplome de Demi Moore

El desplome de Demi Moore

Revista Jet-Set

La actriz sigue descontrolada luego de su ruptura con Ashton Kutcher. Sus hijas están tan bravas con ella, que quieren pedir una orden judicial en su contra para que deje de molestarlas y de enamorar a sus pretendientes.
Demi se ve demacrada últimamente porque se ha vuelto adicta al gas de la risa y a los calmantes. Tocó fondo y tuvo que internarse en una clínica en Utah. Foto: Queen Internacional.
Por: 9/8/2012 00:00:00
El cuento de moda en Hollywood es que desde su divorcio de Ashton Kutcher, Demi no levanta cabeza. La espiral de desatinos en que ha caído tiene tan desesperadas a sus tres hijas, que ellas están pensando en pedir una orden de restricción contra la actriz en los tribunales. Rumer, Scout y Tallulah, fruto del matrimonio de Moore con Bruce Willis, no buscan con ello evitar que su madre haga el oso una y otra vez, se trata de ponerla a raya, pues desde su separación, según las malas lenguas, la protagonista de Hombres de honor, no ha dejado de hacerles la vida imposible. “Incesantemente, Demi las busca y les manda correos con mensajes lastimeros y rogándoles que la llamen y ellas están enfermas con eso”, le dijo una fuente a RadarOnline.com. Ellas ya no la quieren en su vida.

Es un verdadero reverso de fortuna para quien en 1996 era la actriz mejor pagada de Hollywood (12 millones de dólares), luego de impactar al mundo con su desnudo embarazada en la portada de Vanity Fair, en 1991. Como epítome de la gloria de Hollywood, además, conformó junto a Bruce Willis una de las parejas más fascinantes del cine durante 13 años. En su vida, la felicidad parecía no reñir con la extravagancia, pues, tras su divorcio de Bruce, ella no solo escogió por tercer marido a un hombre 15 años menor que ella, Ashton Kutcher, sino que su ex asistió encantado a la boda en el 2005. Con él, Demi volvió a conformar otro dúo dorado, pero todo se desplomó en noviembre del año pasado, cuando quedaron al descubierto las infidelidades del también actor, y se divorciaron.

Al respecto, parece que las hijas de Demi no solo están molestas con ella por “intensa”, sino porque no se resignan a que Ashton, a quien adoran porque crecieron con él, ya no sea su padrastro. Empero, también se dice que lo que ellas están haciendo es tomar represalias contra Demi, quien les ha llamado la atención por su mala conducta: Scout fue detenida en Nueva York por beber alcohol sin tener la edad legal, y Tallulah se dejó tomar unas fotos desnuda que ahora circulan en Internet.

Pero no es que Demi haya sido un excelente ejemplo para sus hijas. En la pasada Navidad, ellas prefirieron celebrar con su padre y sus novios, y la dejaron sola. Triste, la estrella optó por dar en sus casa las muy de moda fiestas Whip it, en las cuales la gente inhala oxido nitroso, conocido como gas de la risa, que produce efectos similares al alcohol, euforia y mareos. A Moore se le fue la mano, pues lo combinó con cocaína, y tuvo que ser hospitalizada luego de sufrir desmayos. Días más tarde, se internó en el centro de rehabilitación Cirque Lodge, en Utah, donde fue tratada por anorexia y drogadicción. Tales excesos le costaron su rol como la feminista Gloria Steinem en la cinta Lovelace, sobre la actriz porno Linda Lovelace, lo que hubiera representado un repunte para su carrera en decadencia.

Demi también desató las tensiones familiares por su ya conocido talante de asaltacunas. Para paliar la tusa por Ashton, se introdujo en el círculo de amigos de su hija Rumer, quien vio en ello una forma de ayudarla. Pero, a sus 49 años, Demi no se conformó con ser la mamá chévere, sino que intentó darse gusto, pues les echó los perros a los actores Zac Efron, de 24, y Ryan Rottman, de 28, quienes estaban interesados sentimentalmente en su hija. A Efron, por ejemplo, se le presentó en una rumba, luego de rastrearlo a través de insistentes mensajes de texto. Pero, días más tarde, fue vista en Connecticut con otro actor, Martin Henderson, de 37 años.

Este es solo el más reciente eslabón en la cadena de dramas que ha sido la vida de Demi. Sus padres, Virginia y Charles Harmon, se separaron antes de su nacimiento en 1962. Luego, su padrastro, Dan Guynes, se suicidó. Al verla de niña nadie habría dicho que se convertiría en una de las personas más bellas del mundo, pues era bizca y tenía un ojo color avellana y el otro gris.?Bautizada Demetria, por la marca de un champú, soñó desde la infancia con ser una bella y multimillonaria estrella de cine. Para lograrlo, empezó por el modelaje, en el cual uno de sus primeros trabajos fue posar desnuda para la portada de la revista Out. “Yo tenía 16 años, pero les dije que tenía 18”, afirmó.

Según recordó su propio medio hermano, Charles Harmon, comenzó a ejercitar sus artes de seducción desde esa época, cuando se vestía de manera tan sugestiva, que los hombres se aglomeraban a su alrededor “como perros cachondos”. Sus inicios en la pantalla, inspirados en la atrevida Nastassja Kinski, corrieron paralelos a una precoz vida amorosa. A los 17 se enamoró de Freddy Moore, un músico casado. Seis meses más tarde eran marido y mujer, y aunque se divorciaron cuatro años después, ella conservó el apellido de él. A los 19 fue actriz habitual de la telenovela General Hospital, y la fama que obtuvo la encandiló y se dio una vida de farras con cocaína que tocó fondo cuando fue expulsada del set de St. Elmo’s Fire.

Aunque en ocasiones fue calificada como la peor actriz por películas como Striptease, también es cierto que hizo cintas memorables como Ghost, la más taquillera de 1990, y Disclosure, y Propuesta indecente junto a astros como Michael Douglas y Robert Redford, respectivamente.

En el siglo XXI, Demi le hizo frente al declive de su carrera convirtiéndose en imagen de marcas como Versace o Helena Rubinstein. Se le reconoce también por haber popularizado junto a Kutcher la red social Twitter.

Moore, quien es vista por muchos como un ser tan raro como los supuestos extraterrestres que cayeron en su natal Roswell (Nuevo México) en 1947, no está del todo inconsciente de su errática manera de actuar: “Estoy segura de que mucha gente allá afuera piensa que soy una bruja”, dice. Y la asalta el temor de un terrible descubrimiento: “Que no soy adorable, que no merezco ser amada. Que hay algo fundamentalmente malo en mí”.
LO MÁS VISTO