Suscríbase

Reciba en su correo nuestras noticias y entérese de lo último de los famosos.

David Ospina, el guardián del arco colombiano

David Ospina, el guardián del arco colombiano

REVISTA JET-SET

El arquero de la Selección Colombia y el Arsenal tiene 27 años y figura en las grandes ligas del fútbol mundial. Jet-set estuvo con él en el detrás de cámaras de la campaña de Arden For Men. Nos habló de su vida en Londres y de las eliminatorias del onceno nacional al Mundial de Rusia 2018.
David dice que el boom de los jugadores en campañas publicitarias se debe a que el fútbol ha evolucionado. “Antes nuestra profesión era mal vista, ahora los futbolistas se preparan y eso llama mucho la atención”.
Por: 7/4/2016 00:00:00

“El arquero de la Selección Colombia es un fenómeno”, así habló Lionel Messi, el mejor jugador del mundo de David Ospina, quien le ha atajado más de una vez sus potentes balonazos. Es catalogado como uno de los mejores guardametas de Colombia y del Arsenal F.C, equipo de la liga inglesa en el que juega desde mediados del 2014. Cada vez que el paisa pisa la gramilla del Emirates Stadium se oye un grito generalizado: “¡Oooooooooooospina!”. Con la buena defensa del arco se ha ganado el cariño de los hinchas ingleses que tienen fama de ser poco aduladores. Igual sucede con los aficionados colombianos, quienes lo han elegido como una de las figuras más importantes de los dos recientes partidos de las eliminatorias al Mundial.

Un día después del triunfo, 3 a 1 contra Ecuador, viajó a Bogotá para la sesión de fotos de la campaña de Arden For Men, de la cual es imagen. Los directivos de la marca lo escogieron por su autenticidad y masculinidad. En el fútbol hay señales que marcan el éxito: ganar un Mundial, una Champions League o ser escogido como modelo por una reconocida firma, como le acaba de pasar al arquero colombiano. “Acepté porque representa lo que es David Ospina: seriedad, tranquilidad y autoridad”.

Este hombre, de 1,83 metros de estatura y pectorales marcados, se suma a la lista de futbolistas como David Beckham, Cristiano Ronaldo, Thierry Henry y James Rodríguez, que han engrosado sus chequeras con jugosos contratos publicitarios. Los hinchas ya se acostumbraron a ver a sus ídolos en vallas, revistas y comerciales.

Ospina es vanidoso y le gusta verse bien frente al espejo. Su esposa, la paisa Jesica Sterling, le compra la ropa y le arma las pintas para cada ocasión. “Cuando estoy de viaje me llama y me pregunta si lo que se va a poner le combina”, cuenta ella, quien está pendiente del más mínimo detalle.

“David y yo somos muy diferentes y por eso nos complementamos tan bien. Él es muy serio, juicioso y no es explosivo. Yo soy todo lo contrario, cuando algo no me gusta lo digo”. Llevan ocho años de casados y todavía parecen un par de novios: cada vez que pueden salen a comer o se ponen a bailar en la casa. “La verdad no salimos mucho a rumbear, no conozco ninguna discoteca de Londres. Él es buen bailarín, le gusta desde la música de diciembre hasta el reggaetón. Es muy rico salir con David porque se hace el ambiente en cualquier lugar”.

Viven en Londres, en el exclusivo sector de Hampstead Garden, y tienen dos hijos: Dulce María, de 6 años, nacida en Francia cuando David era el arquero del Niza; y Maximiliano, de 1, es londinense. Ellos son el motor de su vida y a quienes les dedica sus triunfos. “Es súper buen papá, le ayuda a hacer tareas a Dulce y baña a Max todas las noches. Max sabe decir muy pocas palabras: mamá, papá, agua y balón. Coge las manzanas y las naranjas de la cocina y las tira como si fueran pelotas”, cuenta Jesica. Y David complementa: “No vamos a obligarlo pero sería muy bonito que siguiera mi profesión”.

Los tres tratan de acompañarlo siempre al estadio. “Antes de conocerlo a él no sabía nada de fútbol, pero he aprendido viéndolo. Después de los partidos le comento: ‘hiciste esto bien o mal’” dice Jesica, una de las pocas personas que le habla al oído a David. “Cada vez que lo critican me muero de la rabia. Hay hinchas demasiado desagradecidos; no faltan quienes creen que saben más de fútbol que los mismos jugadores. Yo los oigo hablar y me provoca gritarles: ‘si es tan fácil como dicen, ¿por qué no van y se meten en la cancha?’. David siempre me advierte que no me ponga a pelear con nadie. No me gusta que hablen mal de ninguno de los del equipo, ellos antes de ser futbolistas son personas y uno no sabe su estado emocional”.

El arquero aprendió, casi a las patadas, a no dejarse afectar por los malos comentarios: “La gente es libre de opinar lo que quiera. Yo creo en mi trabajo y en lo que hago en cada entreno y por eso estoy tranquilo. Siempre trato de hacer las cosas bien”.

Jesica se queja de que también critiquen a las esposas de los jugadores, como pasa con su cuñada Daniela Ospina, casada con el goleador James Rodríguez, de quien han dicho que es un patito feo. “Me parece horrible, gracias a Dios Dani es tranquila, tiene una autoestima muy alta y James la respalda”. Las dos parejas son muy unidas y tratan de verse con frecuencia. “Cuando tenemos días de descanso viajamos a Madrid o ellos nos visitan en Londres”.

A pesar de que recibe trato de estrella, David no se ha dejado deslumbrar por la fama y el dinero que contagió a muchos jugadores de su generación, quienes terminaron fuera de las canchas por un explosivo coctel de sexo y alcohol. No olvida que antes de vivir en Francia y en Inglaterra, lo hizo en el barrio Santa María La Nueva, en el municipio de Itagüí, donde pasó necesidades. Lucía Ramírez, la mamá de David, recuerda que su marido era jefe de cuentas corrientes de un banco pero a veces se quedaba sin trabajo y tenían que sacar adelante a sus dos hijos.

A los 7 años, Ospina pidió a sus papás que lo matricularan a una escuela de fútbol. Allí empezó como delantero pero, como ha sucedido con los grandes arqueros, en una final que se jugaba en Envigado el portero titular no pudo llegar, situación que obligó al técnico a encomendarle la responsabilidad en los tres palos. Desde entonces su carrera ha ido en ascenso pero él prefiere tener los pies en la tierra y no adelantarse al futuro. Sus ojos están puestos en ser el arquero titular del Arsenal y en que Colombia clasifique al Mundial de Rusia 2018. “Es un camino largo de recorrer y hay que ir paso a paso. Tenemos grandes jugadores para vencer a cualquier selección”, concluye David.

LO MÁS VISTO