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El arte de la filantropía de Vivi Barguil

El arte de la filantropía de Vivi Barguil

REVISTA JET-SET

La esposa del banquero Luis Carlos Sarmiento Gutiérrez subastará 28 obras de reconocidos artistas colombianos como Édgar Negret, Ana Mercedes Hoyos y Nadín Ospina, el próximo 8 de septiembre en el Gun Club de Bogotá. Con el dinero recaudado construirá un Centro de Ocio Creativo para 500 niños de Montería.
Es monteriana y se siente muy orgullosa de sus raíces y por eso quiere ayudar a los niños más necesitados de esta región construyéndoles un Centro de Ocio, de 1300 metros cuadrados, donde puedan divertirse cuando salen del colegio y alejarse del peligro de las calles.
Por: 27/8/2015 00:00:00
Vivi, como la llaman sus amigos, es una mujer sencilla, devota de la virgen y heredera de los genes altruistas de su madre, Zonia Bechara, con quien creó la Fundación “A la rueda, rueda de pan y canela”. “Esta es mi esencia, fui educada en un ambiente donde ayudar a los demás, más que una obligación, era una acción que nacía del alma”, cuenta. Con el nacimiento de su hijo, Emilio, hace cinco años, ese propósito se intensificó y se puso en la tarea de construir un Centro de Ocio Creativo para atender a 500 niños de Montería, con comedor, sala de tecnología, música, baile, pintura, ring de boxeo y gimnasio. 
Hace unos meses puso la primera piedra en el barrio Furatena, una zona con altos índices de violencia, pero necesita conseguir 2.500 millones de pesos para su construcción. Por ese motivo subastará el próximo 8 de septiembre, en el Gun Club de Bogotá, 28 obras de artistas colombianos entre los que figuran Carlos Jacanamijoy, Pedro Ruíz y Miguel Ángel Rojas. Desde ya este remate promete ser el más importante del año en Colombia por la minuciosa curaduría que hizo María Victoria Estrada, y porque la martillo será Denise Ratinoff de Lira, de la reconocida casa Christie’s. Se ofertarán piezas desde 550 mil hasta 160 millones de pesos. “En la primera, que hicimos el año pasado, recolectamos 400 millones y esta vez esperamos superar esta cifra”.
Por estos días, Vivi no tiene un minuto de tranquilidad, ella misma se encarga de organizar la logística del evento y ofrecerle las boletas a los empresarios, quienes cuando la oyen hablar con tanta pasión de su proyecto, no dudan en ayudarla. “La mayoría han sido muy generosos. Pedir dinero no es divertido y hay días en los que me canso, pero cuando voy a la fundación y se me acercan los niños y los papás a darme las gracias, lloro de felicidad. La última vez que fui pusimos a los niños a pintar cómo era su vida antes y después de ‘A la rueda, rueda’ y fue muy bonito ver cómo de un trazo oscuro pasaban a imágenes con mucho color”, cuenta Vivi emocionada al ver que estos pequeños que antes no sabían ni coger un pincel, ahora hacen cuadros. “Mi sueño es poder decir en 20 años: ‘Ese joven que está exponiendo en París o en Nueva York estuvo en la fundación’”. 
La periodista monteriana ha aprendido mucho de arte desde que se metió de cabeza en este proyecto. Es un tema que siempre le ha interesado: “Yo había hecho costura, pintaba y me encanta cantar. Tengo el factor X, pero no la voz, igual me subo al escenario y tomo el micrófono, no sufro de pena”. Así lo hizo en su matrimonio en 2006 en el Hotel Santa Clara de Cartagena donde reafirmó la personalidad extrovertida de los costeños con que cautivó a su esposo, quien ha sido su escudero en esta labor social. “Él está pendiente de todo, me pregunta todos los días cómo va la subasta y cuántas mesas hemos vendido. A veces le consulto temas financieros y se toma el tiempo de explicarme. Su apoyo ha sido incondicional y… ¡Además, compra cuadros!, ya le dije cuáles son los que quiero”, bromea Vivi. 
Los Sarmiento Barguil son coleccionistas de arte y en las paredes de su casa en Bogotá cuelgan cuadros de artistas tan importantes como Botero y Ana Mercedes Hoyos. “A ella tuve la fortuna de conocerla el año pasado antes de la primera subasta y me pareció una mujer sensacional, nos apoyó mucho y espero que lo siga haciendo desde el cielo”, dice Vivi. Este año se ofertará la obra de Ana Mercedes, Ñuro Di Vitilo Di Monasitá, con un precio en catálogo de 52 mil dólares. “Me gusta mucho su obra porque es colorida, así como la de David Manzur y Alejandro Obregón”. No le parecen bonitos los desnudos ni el estilo abstracto. “Me inclino más por las pinturas que pueda entender y que al verlas me hagan sentir feliz. Yo escojo el arte más con el corazón que con los ojos. La obra puede ser muy cotizada pero si no me llega al alma no la compro”, reiteró a Jet-set. 
Ahora, Vivi divide su tiempo entre la fundación y su familia. Todas las tardes recoge en el colegio a su hijo, Emilio, de 5 años; él sabe que su mamá trabaja para ayudar a los niños que no tienen las mismas oportunidades que él. “El día que pusimos la primera piedra me acompañó y me dijo: ‘Mamá, la próxima vez tráeme a la fundación que quiero venir a jugar con los niños’”, cuenta la monteriana, a quien también le gustaría aumentar la familia. “Me encantaría tener mellizos, pero eso será cuando Dios quiera”. Por ahora le sobra y le basta con los 500 pequeños que van a recibir toda su generosidad y amor.

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