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El alcalde de Medellín papá por cuarta vez

El alcalde de Medellín papá por cuarta vez

Revista Jet-set

Con una sonrisa permanente y unas ojeras que delatan la falta de sueño de las últimas noches, Aníbal Gaviria, alcalde de la ciudad más innovadora del mundo y su esposa, Claudia Márquez, le presentaron a Jet-set su cuarto heredero, Ismael, quien nació hace un mes.
El parto de Ismael fue complicado pero afortunadamente hoy goza de muy buena salud. Sus padres lo definen como un bebé tranquilo y amoroso. Foto: Cámara Lúcida/13.
Por: Edición 26227/6/2013 00:00:00
El pasado 21 de mayo nació Ismael, el cuarto hijo del alcalde de Medellín con su esposa, Claudia Márquez. El parto estaba programado para que fuera natural, sin embargo una complicación de última hora obligó a los médicos a hacer una cesárea. El bebé estuvo en la sala de neonatos de la Clínica del Rosario durante ocho días, pero por fortuna ya está muy bien de salud. “Pasamos por una experiencia muy difícil pero eso nos unió más como familia”, dice el orgulloso papá.

Al alcalde cada uno de sus hijos le despierta un sentimiento diferente. “Emiliana, de 12 años, es una princesita con un carácter fuerte y definido. Guillermo, quien va a cumplir 9, es un niño absolutamente sensible y protector de los animales y de sus hermanos menores. Adela, de 2, es como un confitico, dulce. Ella está en la edad de aprender a caminar y a hablar y es bonito ver su evolución. Ismael hasta ahora ha mostrado ser un niño bastante calmado y tranquilo, vamos a ver cuando tenga por ahí seis meses cómo será”.

Como buen paisa, el alcalde siempre quiso tener una familia grande. “Él quería cinco hijos y casi lo logra. Con la llegada de Ismael ya cerramos la fábrica. Aníbal se va a hacer la vasectomía dentro de poco, él tiene que dar ejemplo”, cuenta la primera dama de Medellín.

La pareja, que lleva una relación de más de 18 años, remodeló su apartamento para la llegada de Ismael. Es un hogar a prueba de niños con espacios cómodos y grandes ventanales. “Cuando yo estaba chiquita, mi mamá no nos dejaba sentar en la sala porque era para las visitas. Aquí encuentran desorden desde la entrada hasta la salida. Los muebles están hechos en madera maciza para se puedan parar en ellos y no tengo ni un solo florero que puedan quebrar. Incluso tenemos una pared donde ellos pintan grafitis de todos los colores; Aníbal y yo somos muy relajados con ese tema”, complementa Claudia.

Ahora que los niños están en vacaciones corren y gritan por todas partes, y aun así los padres no pierden la calma. “Uno con un bebé a las 8:00 de la noche necesita cierto grado de silencio para que él vaya entendiendo la diferencia entre el día y la noche, pero aquí eso es imposible. Cuanto más tarde más ruido hay”. Admite que su marido es más paciente y ella es quien se encarga de impartir la disciplina. “Yo soy la mamá cantaletosa. Aníbal, en el poco tiempo que pasa con ellos, no puede darse el lujo de vivir regañándolos. El trabajo sucio me toca a mí”.

Los primeros en levantarse en la casa de los Gaviria Márquez son Emiliana y Guillermo. A las 6:40 de la mañana los recoge el bus para ir al colegio. El alcalde es quien los despierta y los ayuda a arreglarse. Entre semana reconoce que es poco el tiempo que puede compartir con ellos, pues por lo general sale a trabajar a las 7:00 a.m., y regresa después de las 11:00 p.m., cuando ya están dormidos. Los sábados generalmente salen a almorzar juntos siempre a un restaurante diferente. Los domingos en la mañana el alcalde prepara el desayuno con los niños. “Yo no cocino mucho, pero el desayuno es mi especialidad. Con Emiliana hacemos el chocolate y con Guillermo pancakes de diferentes formas”, dice Gaviria. Luego, si la agenda política lo permite, se van a la finca en La Ceja, Antioquia, donde montan a caballo y en bicicleta.

En un momento de su vida, Gaviria pensó que iba a ser ciclista, se inscribió en un clásico y en la primera competencia, una etapa doble Medellín-Barbosa, se dio cuenta de que eso no era lo suyo. Ahora pedalea para que Medellín sea sede de los Juegos Olímpicos de la Juventud 2018. “Es una apuesta de esperanza y de futuro por nuestros niños y nuestros jóvenes. Queremos poner a toda esta ciudad a seguir vibrando y soñando por la vida”, dice Gaviria Correa.

Muchos lo ven como un futuro presidente de la República. “Me hacen frecuentemente esa pregunta y mi respuesta, aunque parezca política, siempre es la misma: ‘mi obsesión es servir al país y no una posición’. El futuro se definirá con las bases que uno siembre”. Su esposa no tiene ningún afán de llegar a la Casa de Nariño. “Tenemos una familia muy grande y mis hijos aún están muy chiquitos. Ahora lo que necesitamos es un padre de familia; yo quiero un presidente pero en mi casa”, dice.
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