Suscríbase

Reciba en su correo nuestras noticias y entérese de lo último de los famosos.

Kepa Amuchastegui, un ateo en la piel del papa Francisco

Kepa Amuchastegui, un ateo en la piel del papa Francisco

REVISTA JET-SET

El actor, recordado por su papel del inquisidor en La pezuña del diablo, regresa a la televisión en el rol de Jorge Bergoglio, el papa Francisco. La producción de National Geographic, El papa rebelde, hará famoso al colombiano en 170 países y 45 idiomas.
Cerca de cumplir 25 años de carrera artística, Kepa Amuchastegui dice que se siente con mucha energía para interpretar más personajes de la importancia del Sumo Pontífice.
Por: 7/4/2016 00:00:00

Kepa Amuchastegui estaba en su casa campestre en Tabio, Cundinamarca, cuando recibió la llamada de Fox Telecolombia con la propuesta de hacer un casting del papa Francisco en la película documental El papa rebelde. El actor asumió este reto como otros tantos en su carrera artística, que inició en el grupo de teatro de la Universidad de Los Andes cuando era estudiante de arquitectura: se preparó concienzudamente. Leyó mucho y vio decenas de videos del Papa en YouTube para estudiar su comportamiento y sus gestos. Ya en el set en Bogotá, sorprendió al director Patrick Reams con su talento, evidente parecido físico y perfecto inglés, ya que este era uno de los requisitos importantes para representar este personaje que sería visto en 170 países. “Cuando me pidió que imitara la voz del Papa, lo hice con su tono agudo y un tanto nasal. Él prefirió dejar la mía, que es más sonora”.

Aunque Kepa nació en una familia católica de ascendencia vasca, es ateo declarado desde su época de estudiante del Liceo Francés en Bogotá. Hoy, a punto de cumplir 73 años, confiesa que Jorge Mario Bergoglio lo conquistó con su bondad y espíritu caritativo hacia los pobres. “Sin embargo, la lectura del guion me reveló que no siempre fue tan correcto, que tomó decisiones desacertadas y, como todo hombre, cometió errores”. En su investigación descubrió que aún siendo sacerdote, le gustaban los lujos, los Mercedes Benz, y que su inquebrantable obediencia hacia los militares argentinos lo llevó a traicionar a sus compañeros sacerdotes, quienes fueron torturados en plena dictadura. “Reconocer que estaba errado y pedir perdón por sus equivocaciones hoy lo hace más humano y cercano a la gente. Por eso me llamó tanto la atención interpretarlo”.

La filosofía de Kepa es ser bueno simplemente, sin seguir un listado de diez mandamientos que le indiquen cómo debe comportarse. “No creo que haya cielo, infierno, o nada de esas pendejadas. Para mí es más importante ser generoso y comprensivo en la vida”. No se arrepiente de nada, y al hacer un balance confirma que ha sido afortunado. Desde muy joven logró lo que se propuso. Su primera actuación pública con el grupo de la universidad, a los 20 años, resultó un éxito: El monólogo de ¡Que viva el puente!, de Paul Foster, mereció la crítica positiva de Marta Traba, lo aplaudieron en un festival de teatro en Alemania y en Nueva York. Desde entonces su carrera actoral no paró y la arquitectura solo le quedó para construir un par de casas: en la que vive hace diez años con su esposa holandesa Bellien Maarschalk y la de su hijo Unai. Dos décadas después de su debut en el teatro su imagen adusta del inquisidor Juan Mayorga, en la novela La pezuña del diablo, aparecía todas las noches en los televisores colombianos. A finales de los años 80 enamoró a Amparo Grisales como el encomendero Pedro Bravo de Rivera en Los pecados de Inés de Hinojosa; y hace seis años le dio vida al presidente Turbay Ayala en la serie La Bruja, basada en la novela de Germán Castro Caicedo. Pero el reconocimiento cedió con los años, “el tiempo pasa y nos vamos poniendo viejos”, dice, y reconoce que de un tiempo para acá se ha tenido que conformar con los papeles secundarios que le ofrecen. Sin embargo, él, que no cree en milagros, pronostica que esta historia del primer jesuita y latinoamericano en liderar a los 1.200 millones de católicos que hay en el mundo le va a dar un nuevo aire a su trabajo.

Kepa cree que no es una casualidad la elección de Colombia para realizar esta producción, la cual combina escenas sobre la vida y la carrera de Jorge Bergoglio antes de llegar al Vaticano con entrevistas documentales a especialistas. Sus escenas fueron rodadas en diferentes locaciones de Bogotá. Vestido con la casulla y el alba, propias de los pontífices, hizo una de sus mejores interpretaciones en la Catedral Primada de Bogotá o en la capilla del colegio Nuestra Señora del Rosario. Fueron 16 horas diarias de grabaciones que enriquecieron su experiencia. “El director es un británico muy detallista y exigente con la iluminación, los encuadres y los matices. Eso me impresionó porque en la televisión cada vez hay menos tiempo. Normalmente se recita como una máquina y uno queda con la sensación de que pudo haberlo hecho mejor”.

Kepa cree que el título original de la película en inglés, The making of Pope Francis, era más acertado que el de El papa rebelde. “Me encantaría conocerlo y que me dijera: ‘¡Queda excomulgado!’”.

LO MÁS VISTO