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Rescatando a Negret

Rescatando a Negret

Revista Jet-set

Las esculturas de Édgar Negret, ubicadas en la Avenida El Dorado y en el parque El Virrey de Bogotá, se encuentran muy deterioradas y, lo que es peor, se han convertido en lienzos de los grafiteros de la ciudad. Harold y Mónica Negret, parientes del maestro, adelantan una campaña para financiar su restauración.
Harold y Mónica Negret empezarán por restaurar Horizontes, obra de Negret ubicada a la salida del Aeropuerto El Dorado, ya que está en las peores condiciones. Foto: ©Gerardo Gómez.
Por: Edición 26716/9/2013 00:00:00
A Harold y Mónica Negret nunca les interesó el dinero de su tío abuelo, el escultor Édgar Negret. “Para nosotros siempre ha sido más importante su legado artístico que la herencia económica, que finalmente quedó en manos de sus trabajadores después de su muerte, el 11 de octubre de 2012”, aclara Harold, fotógrafo y director de cine.

Atendiendo el llamado de su sangre de artistas, se propusieron recuperar del óxido y del olvido las obras de gran formato que su pariente más famoso le dejó a Bogotá. El primer objetivo está en Horizontes, el bosque abstracto de 14 inmensos árboles que recibe a los viajeros que llegan en avión a la capital. A esta escultura, que forma parte del Museo Vial de la Avenida El Dorado, no hay quién le pode el césped que la rodea. Desde que fue instalada en los años 90 nunca le han hecho mantenimiento y, escudados en su abandono, los desadaptados que se las dan de artistas, han cubierto su estructura con una maraña de rayones.

Pero esta no es la única escultura a punto de desplomarse. Los hermanos crearon la fundación Negret Fundarte, con el fin de recuperar todas sus obras expuestas en espacios públicos de Bogotá, como La gran cascada, ubicada en el parque El Virrey, y La Mariposa, que “yace” en la plaza de San Victorino. Según ellos, llevan más de 15 años descuidadas bajo la lluvia y la polución. “Están absolutamente acabadas, y aunque el objetivo no es buscar culpables, queremos recuperarlas”, dice Mónica, quien es una reconocida escultora y cuenta con experiencia en el manejo de estructuras de gran formato.

La logística es tan grande como el arte que esperan salvar. Las obras de Negret están diseñadas con módulos, unidos por tuercas y tornillos. Muy pocas llevan soldadura. “Hay que desarmarlas, montarlas en un camión, llevarlas al taller y remplazar algunas partes, si están oxidadas. Luego hay que ponerles el color y ubicarlas nuevamente en su sitio. Y eso vale mucha plata”, comenta Harold.

Su idea es que las empresas adopten una escultura y, a cambio, tendrán una placa que los acredite. “Hemos encontrado eco en Marca País Colombia, con quienes esperamos firmar un convenio. Lo mismo ha pasado con Invest in Colombia de Proexport”, cuenta Harold. Algunos hoteles y asociaciones de vecinos del parque El Virrey están interesados en recuperar La gran cascada, pieza favorita de Mónica. “Ahí está enmarcada la esencia, el color y la forma de las primeras obras de Negret”, dice.

A los sobrinos del maestro los mueve el arte, sello de su familia. Ella, que hizo su primera exposición en 1986 en la Galería Casa Negret, cree que ese proyecto va a animar a los nuevos artistas a donar sus creaciones, impulsar parques de esculturas y embellecer la ciudad. Él asegura que están dando una alerta en el momento justo, porque aún son recuperables. “Estamos dedicados de tiempo completo a esta labor, y eso nos ha permitido tener contactos con gente del arte que ya está comprometida, como María Victoria Robayo, Gloria Zea, Eduardo Serrano y Alonso Garcés. Esperamos que se nos unan muchas más personas y entidades”, concluye.
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