Suscríbase

Reciba en su correo nuestras noticias y entérese de lo último de los famosos.

La duquesa de Cambridge “Así pesqué a mi príncipe”

La duquesa de Cambridge “Así pesqué a mi príncipe”

Revista Jet-set

Una nueva biografía de la futura reina de Inglaterra revela cómo ella calculó fríamente, en complicidad con su madre, la conquista de su esposo William.
William y Kate pletóricos de felicidad en los Juegos Olímpicos de Londres, en 2012. Ella aplazó su ingreso a la universidad un año, solo para coincidir con William en el mismo curso de historia del arte, asegura la biógrafa de la duquesa. Foto: AFP.
Por: Edición 26716/9/2013 00:00:00
Siempre se ha dicho que el príncipe William y Kate Middleton, actuales duques de Cambridge, se enamoraron por un azar del destino, cuando ingresaron en la Universidad de St. Andrews, en Escocia, hace doce años. La leyenda sobre el idilio, sugiere que el hijo mayor de Carlos y Diana de Gales, en principio vio a su futura consorte como una de las tantas bellezas que acudían al campus, hasta que un día, en un show de modas en que ella desfilaba en ropa interior, le fue revelada la verdad de sus encantos, que le hicieron exclamar: “¡Kate está buena!”. ?Se cuenta que ahí comenzó el cuento de hadas que hoy les merece a los duques la fama de la pareja más bonita de la realeza y nadie duda de que su amor sea genuino, pero la que si no es muy ajustada a la verdad es la versión de la inocente coincidencia. Al menos así lo sostiene la periodista Katie Nicholl, quien tras escribir las biografías de William, segundo en la línea de sucesión al trono, y de su hermano Harry, acaba de publicar un relato de la vida de la duquesa, titulado Kate: The Future Queen (Kate: La futura reina). Como ya lo habían insinuado las malas lenguas que envidiaron a Middleton por pasar de plebeya a princesa, ella, como muchas otras jovencitas de esa época, puso sus ojos en William apenas debutó como la nueva estrella de la familia real. Lo que la diferenció de sus congéneres, asegura Nicholl, es que trazó una estrategia para ponerse ante sus ojos, lo logró y, si todo sale bien, algún día será coronada reina de Inglaterra.

Nicholl, editora de la versión dominical del Daily Mail, uno de los diarios que mejor sigue los pasos de la dinastía Windsor, entrevistó a profesores de Kate, quienes cuentan que ella había sido admitida en la Universidad de Edimburgo. Debía iniciar sus estudios en el 2000; pero cuando se hizo público que el nieto de la reina Isabel II ingresaría en St. Andrews en 2001, cambió de parecer y se tomó un año de receso en Italia. Middleton, hija de una familia de clase media que se hizo millonaria con un negocio de insumos para fiestas, se presentó en St. Andrews asumiendo un alto riesgo de quedar por fuera, ya que con la entrada de William, las solicitudes de admisión en el alma mater se incrementaron en 44 por ciento. El caso fue que pasó el examen, terminó viviendo en la misma casa con William y el resto es historia.

La biografía, así mismo, revela que el primer encuentro de los futuros duques no se dio en la Universidad, sino en Highgrove, la residencia campestre del padre de William. Ya en esa época, ella y su hermana Pippa se habían vuelto muy dadas a juntarse con la aristocracia y en el verano de 1999 su amiga Emilia D’Erlanger le presentó a los miembros del Glosse Posse, un grupo de jóvenes de alcurnia que solían reunirse en el palacio. Una joven que trabajó con ella en esos días, recuerda en el libro que Kate le contó que había estado con el príncipe “una o dos veces”.

A la joven no le fue nada fácil oír de labios de William la esperada propuesta de matrimonio. En 2007, evoca el libro, Gran Bretaña se mofaba de ella y la llamaba con sorna Waity Katie, algo así como “Katie, la que espera”. Para colmo, William se había aficionado a las rumbas en compañía de sus camaradas del regimiento The Blues and Royals, y a menudo la dejaba plantada. Cuando los malévolos tabloides londinenses publicaron fotos de él borracho, coqueteando con otras mujeres en discotecas, Kate se sintió humillada y le puso un ultimátum que terminó en ruptura luego de cinco años de noviazgo.

Desolada, Kate se refugió en su madre Carole, a quien se le atribuye un papel destacado en esta historia. Calificada por sus detractores como una arribista social, la exazafata habría sido la autora intelectual y principal cómplice de Kate en sus planes de atrapar al príncipe. En ese momento ella le pronosticó que William volvería y no se equivocó. A los pocos meses, los enamorados empezaron a conversar de nuevo y se fueron de vacaciones a las islas Seychelles para decidir si seguían adelante o se despedían para siempre. Triunfó el amor, y Kate obtuvo de él la promesa de casarse y tener hijos. Pero para el 2009 los planes no se cristalizaban y según una primicia de la nueva biografía, Carole tomó cartas en el asunto. Sin importarle que osaba presionar al futuro rey, lo citó en su casa y lo interrogó sobre sus verdaderas intenciones. Él no solo le aseguró que habría boda, sino que ella desempeñaría un papel importante en las vidas de los hijos que tuviera con Kate. El príncipe, narra Nicholl, ha cumplido con su palabra, al punto de que él y su esposa están criando a su recién nacido primogénito, el príncipe George, en casa de los Middleton.
LO MÁS VISTO