Revista Jet-Set

Diarios de motocicleta

Durante una semana, trece exitosos ejecutivos del país dejaron sus cómodas oficinas para recorrer en moto el desierto de Baja California por trochas y caminos pedregosos. Jet-set obtuvo las fotos de esta aventura en la que se mezclaron los bellos paisajes con uno que otro hueso roto.

Diarios de motocicleta. El primer día en el camino de Ensenada a San Quintín, bajo un cardón, la especie
de cactus más grande del mundo. Atrás: Daniel Cundy, Álvaro José Fuentes,
Guillermo Camacho, Santiago Valencia, Álvaro Falla, Ernesto Cuéllar. Adelante:
Sebastián Toro, Luis Alejandro Reyes y Camilo Giraldo. Foto: Archivo Particular

El primer día en el camino de Ensenada a San Quintín, bajo un cardón, la especie de cactus más grande del mundo. Atrás: Daniel Cundy, Álvaro José Fuentes, Guillermo Camacho, Santiago Valencia, Álvaro Falla, Ernesto Cuéllar. Adelante: Sebastián Toro, Luis Alejandro Reyes y Camilo Giraldo. Foto: Archivo Particular

En enero de este año Camilo Giraldo, dueño de los restaurantes Emilia Romagna y Vera, y su amigo Jorge Uribe, dos gomosos de las motos, empezaron a buscar el destino de su nueva travesía. Después de mirar en internet se decidieron por la península de Baja California, donde cada año se realiza Baja 1000, la carrera off-road (‘fuera de camino’) más famosa y antigua del mundo. Convocaron a otros once amigos con los que montan desde hace más de veinte años y el 17 de septiembre viajaron a San Diego, California, donde los esperaban tres guías estadounidenses para empezar la aventura por el desierto.

Diariamente recorrían 200 millas, más o menos 320 kilómetros, por trochas y caminos destapados. La rutina empezaba muy temprano: los despertaban a las 5 y 30 de la mañana, desayunaban burritos y fruta, se ponían el uniforme y una hora después ya estaban trepados en las motos. Manejaban durante toda la mañana y al mediodía paraban en una carretera pavimentada, donde los esperaban los organizadores del tour en unos tráilers en los que transportaban el almuerzo y las bebidas. Después de hidratarse volvían a subirse a las motos hasta las 7 de la noche, cuando llegaban a dormir a los hoteles de pueblos mexicanos como Ensenada, San Quintín, Loreto, La Paz, San José del Cabo y Cabo San Lucas. Antes de ir a la cama, cenaban y bebían un par de cervezas mientras conversaban de las aventuras del día. Santiago Valencia había hecho ese mismo viaje hacía diez años y les adelantaba lo que iba a pasar.

Al tercer o cuarto día el cansancio ya empezaba a notarse. “Nos dolían los antebrazos y la cola por andar tanto tiempo sentados. Cuando arrancamos la ruta estábamos limpiecitos y afeitados, pero a medida que avanzábamos la barba iba creciendo y el mugre se iba acumulando”, contó Giraldo mientras seleccionaba las fotos que le dio a Jet-set. En ellas la imagen de algunos contrasta un poco con la de los exitosos ejecutivos que encabezan la lista de los solteros más cotizados del país y que aparecen en las páginas de los principales medios, entre otras cosas, por sus sonados romances con actrices, modelos y exreinas. Rodrigo Kling, socio de la joyería Bauer, es el esposo de Laura Acuña; Álvaro José Fuentes, presidente de McCann Erickson, es el ex de Taliana Vargas; y Luis Alejandro Reyes, comerciante, ha sido novio de Claudia Elena Vásquez y Juana Acosta.

Al paseo fueron solos, sin novias ni esposas. “En nuestro parche de amigos no hay mujeres que sepan montar y en esta ruta era imposible llevar pato porque el terreno no lo permite: tienes que cruzar ríos, saltar piedras y atravesar huecos. El enduro es una disciplina que te exige un esfuerzo físico muy grande, es una combinación de velocidad, riesgo, adrenalina y competencia. Para nosotros esta ruta técnicamente representaba un reto interesante porque en Colombia no estamos acostumbrados a manejar por la arena sino por barro y montañas”, cuenta Luis Alejandro Reyes, quien es socio de Adventures 57, una empresa que organiza tours en moto fuera y dentro de Colombia.

Durante el recorrido tenían un guía que iba delante mostrándoles los lugares peligrosos pero, a velocidades de 140 kilómetros, a veces era imposible parar y muchos terminaban en el piso. “Uno va muy rápido y no ve las zanjas. El primer día Jorge Uribe se cayó y quedó inconsciente por un tiempo, al llegar a Bogotá se hizo un chequeo médico y descubrió que tenía una costilla rota. Álvaro Falla se fracturó el metatarso y a Juan Sebastián Toro se le partió una ‘alita’ de la columna vertebral. Álvaro José Fuentes tiene un morado que va desde la rodilla a la cadera. Todos en algún momento nos caímos, pero no pasó nada grave”, afirma Camilo Giraldo.

“Lo más desafiante era el calor, soportamos temperaturas de 40 grados o más. Un día pasamos por un lugar que los guías llamaban El Infiernito, donde el bochorno era inaguantable; yo sentía como si tuviera en la cara un ventilador con la calefacción prendida”, recuerda Álvaro José. “En una de esas tardes calurosas nos bajamos de la moto, nos ‘empelotamos’ y nos metimos al mar de Cortés”, al que Jacques Cousteau denominó el “acuario del mundo”. “El paisaje es absolutamente espectacular”, concluyó Fuentes.

Durante la semana del tour pasaron la mayor parte del tiempo incomunicados y desconectados de sus oficinas. “El celular no entraba en ningún sitio. Los guías tenían un teléfono satelital, pero era solo para emergencias”, recuerda Giraldo. La travesía terminó el 24 de septiembre en Cabo San Lucas, donde empezaron a planear el paseo del año entrante. “Puede ser California o Italia, pero todavía no sabemos. Como es imposible poner a todo el mundo de acuerdo, Jorge y yo decidimos que vamos a escoger para dónde nos vamos y que se pegue el que quiera”, finalizó Camilo.

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