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Sexo, cuernos y vídeo en la vida de Diana de Gales

Sexo, cuernos y vídeo en la vida de Diana de Gales

REVISTA JET-SET

Unas explosivas cintas que Diana grabó hace 25 años tienen encendido su aniversario porque en ellos cuenta intimidades sobre su vida sexual con Carlos y el amargo melodrama que fue su paso por la familia real británica.
“Mi esposo me hacía sentir deficiente en todas las formas posibles y cuando intentaba tomar aire, él me hundía de nuevo”, afirmó Diana. Carlos la llamaba “la mujer más egoísta que he conocido”. En octubre de 1992, fecha de esta foto, no se aguantaban y a los tres meses, se separaron.
Por: Revista Jet-Set.9/8/2017 18:05:00

La conmemoración de Lady Di ha servido para develar uno de los grandes misterios de su matrimonio con Carlos de Inglaterra: ¿había pasión sexual entre ellos? Sí, aseguró la princesa, con una salvedad: “El instinto me decía que lo nuestro era raro. No sé, pero la iniciativa no partía de él. Hacíamos el amor como una vez cada tres semanas y eso me dejaba pensando hasta que descubrí que él seguía un patrón porque antes de casarnos también se veía con su amante (Camilla Parker-Bowles) cada tres semanas”.

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Lady Di le hizo estas infidencias a su instructor de voz Peter Settelen y apartes de los videos que él grabó de las sesiones fueron utilizados en el documental Diana: in her own words, que Channel 4 preparó para su aniversario. Familiares y amigos de la princesa armaron un escándalo al oponerse a que el material fuera transmitido por primera vez en Gran Bretaña, pero otro bando alegó que se trataba de un testimonio histórico para conocerla mejor.

Los videos fueron grabados entre 1992 y 1993, cuando Diana se separó de Carlos y se disponía a liberarse de una década de líos emocionales a causa de su matrimonio, que el propio heredero del trono le describió como “una tragedia griega” a Nancy Reagan, la primera dama de Estados Unidos. “Hubo una relación sexual entre nosotros, pero la chispa se apagó hace seis, siete años”, contó Diana.

Los principes de Gales presentan a su hijo Harry. Foto: AP.

El germen de lo que se conoce como The War of Waleses (La guerra de los Gales) se incubó antes del casamiento, cuando Carlos le reconoció a Diana que Camilla, de quien ella se había hecho amiga a instancias de él, había sido su amante. La joven de 19 años, quien esperaba encontrar en él la figura paterna que no tuvo en la infancia, se decepcionó y se obsesionó con su rival, a quien el príncipe le mandaba regalos y le decía por teléfono y al alcance de su oído frases como: “Pase lo que pase siempre te amaré”.

De tierna y divertida, recordó la biografía autorizada de Camilla, Diana se transformó en difícil, dada a los cambios súbitos de humor. Tenía bulimia, en realidad, y culpaba de ello a Carlos, pues una vez la tocó en el talle y le dijo: “Estás un poco rellenita aquí”. “Eso disparó algo en mí”, recordó. Comenzó a comer y vomitar hasta cuatro veces al día y si en la primera prueba de su vestido de novia tenía 73 centímetros, el día de la boda estaba en 59.

Foto: Getty Images.

“Mi esposo me hacía sentir deficiente en todas las formas posibles y cuando intentaba tomar aire, él me hundía de nuevo”, confesaba y agregaba que él sentía celos por lo popular que era entre la gente. Pese a su abrumador éxito mundial, Diana se odiaba a sí misma, se sentía una outsider (extraña) en la familia real, se hería con cuchillos e intentó suicidarse varias veces cortándose las muñecas, lanzándose por un ventanal de cristal y de unas escaleras embarazada de su hijo William, en presencia de la reina Isabel. Quería irse de la realeza y se quejaba de que los Spencer, su familia, tampoco la ayudaban, nadie la entendía.

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Carlos y sus parientes, por su parte, le atribuían el malestar de la pareja a la bulimia y él la tildaba como “la mujer más egoísta que he conocido”. No creía que ella lo amara, sino que se casó con él halagada porque un hombre mayor la cortejaba. Diana planeó seducir al príncipe con el ojo puesto en su posición, sedienta de fama y sutilmente hizo que se fijara en ella, aseguraba la facción del hijo de la reina, mientras que la princesa sostenía que él se le abalanzó en una de sus primeras citas, luego de que ella mencionó lo solo que debía sentirse, en una barbecue a la que asistieron en 1980.

Él la asediaba por teléfono y cuando estaban juntos no se le despegaba, “estaba encima de mí como una erupción en todo el cuerpo”, narró Lady Di. Los amigos de Carlos afirman que casi no tenían contacto físico y que el cortejo se dio siempre en medio de amigos.

Foto: Reuters.

Un poco de ese coqueteo y romance se volvió a dar las seis semanas antes del parto de Harry, en 1984. Estuvieron tiernos y cercanos como nunca, pero él se desilusionó porque quería una niña y el bebé era pelirrojo. Aunque terminó queriendo al principito, el matrimonio se fue a pique. El entorno de Carlos notó que él vivía con la moral en el suelo y lo volvió a juntar en 1989 con Camilla, a quien no pudo desposar en los años setenta porque no era ni virgen ni de tan buena familia como Diana. Según su esposa, tenía permiso de su padre, el príncipe Felipe, para serle infiel.

Foto: AFP.

Llevaban vidas separadas y ella también tenía romances. En 1992, lo hicieron oficial, sin que Diana perdiera su rango de princesa y él empezó a exhibirse con Camilla, con quien se casó en 2005. La inquina mutua desató una ola de destape de intimidades sexuales en los tabloides que dejó en ridículo a la realeza. Otros creen que eso reflejó la gran revolución de Diana, pese a su ánimo de venganza: la familia real aprendió que no es malo mostrar los sentimientos.

El colmo de la guerra de los Gales se dio cuando ambos admitieron sus infidelidades en entrevistas transmitidas por la BBC. Se divorciaron en 1996 y justo cuando había superado la bulimia y depresión y empezaba a cobrar el poder de su propia identidad, Lady Di se esfumó en un penoso accidente en el puente del Alma en París, junto con su novio Dodi Al-Fayed.

Así quedó el auto en el que viajaba la princesa. Foto: AP.

Nunca se sabrá qué sería de Diana si no hubiese muerto, pero ella se veía viviendo fuera de Inglaterra. “Sé que un día, si sigo las reglas del juego de la vida, seré capaz de tener esas cosas que siempre he anhelado y ellas serán mucho más especiales porque estaré vieja y sabré apreciarlas mucho más”, meditaba en 1991.

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