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María Antonia Santos y Sebastián Pinzón se casan este fin de semana en Bogotá

María Antonia Santos y Sebastián Pinzón se casan este fin de semana en Bogotá

REVISTA JET-SET

La niña de los ojos del presidente Santos se casa este sábado 18 de junio con su novio de hace cinco años, el golfista Sebastián Pinzón. La boda tendrá lugar en la Hacienda Hatogrande, en Sopó, Cundinamarca.
María Antonia Santos, la única mujer de los tres hijos del presidente Juan Manuel Santos, y su novio, Sebastián Pinzón, se conocieron a través de Martín Santos, el hermano mayor de la joven de 24 años.
Por: 12/8/2015 00:00:00
La noticia del compromiso se supo a través de la página de Instagram de la primera dama de Colombia: “Sebastián, bienvenido a nuestra familia”, escribió debajo de una foto en la que aparece su hija María Antonia con el novio, Sebastián Pinzón. Esa mañana de lunes, los medios y las redes se conmocionaron e incluso una emisora puso la marcha nupcial en su sección política. Hasta hoy es uno de los titulares más comentados de internet, entre otras cosas porque será la segunda vez en la historia del país que la hija de un presidente se casa durante el gobierno de su padre. La primera fue Diana Barco quien contrajo matrimonio con Andrés Echavarría Olano.
María Antonia es la segunda de los tres hijos de Juan Manuel Santos, a quien tanto amigos como críticos del Gobierno le reconocen el equilibrio y la discreción con que ha manejado el difícil papel de ser la hija del presidente de la República. 
La joven recién graduada de neurociencia en la Universidad de Brown, una de las más exigentes de Estados Unidos, tiene 24 años, y fama de ser no solo una mujer muy inteligente y con un fino sentido del humor, sino sencilla, espontánea y descomplicada. Es una deportista que practica yoga desde hace años, y es la compañera de su padre cuando este sale a trotar, cosa que el primer mandatario hace disciplinadamente con mucha frecuencia. 
Los amigos de María Antonia aseguran que si hay algo que no le entusiasma es toda la parafernalia de la Presidencia. Añora los días de anonimato en la Universidad de Brown, y daría la vida por no tener escoltas, lo cual por ahora es imposible. No le gusta figurar y prefiere las veladas con sus amigos de toda la vida, que con los pesos pesados del mundo del poder. Todas las personas entrevistadas para esta edición coinciden en que una de sus mayores virtudes es que es muy buena amiga. 
Los Santos son una familia particularmente solidaria y unida. Los tres hijos se han destacado en sus respectivas actividades. Martín, buenmozo y carismático, se está perfilando para seguir los pasos de su padre. Tanto en la campaña como ahora en la Fundación Buen Gobierno, ha manejado con tino y aplomo situaciones delicadas en representación del presidente. 
Esteban, quien está estudiando en la Universidad de Virginia en Estados Unidos, se ganó el afecto de los colombianos al prestar su servicio militar como soldado raso en la exigente unidad de lanceros de Tolemaida. En un país donde todos los “niños bien” evaden esa responsabilidad, que el hijo del presidente se le haya medido es admirable. 
Sin embargo, aunque todos los Santos Rodríguez son exitosos y muy unidos, los allegados coinciden en que el padre de la tribu no puede ocultar su debilidad por su hija. La llama “Mi Patojita” y, de acuerdo con los testigos, siempre se le iluminan los ojos cuando la ve. 
A otro a quien se le iluminan los ojos cada vez que la ve es a su novio, el golfista Sebastián Pinzón. Los dos se conocen desde que estudiaban en el Anglo Colombiano, pues él estaba en la misma clase de su hermano Martín. Se ennoviaron hace cinco años y los amigos de ellos y de los papás coinciden en que ha encajado muy bien en la familia presidencial.
El noviazgo de la pareja ha sido de lejos. A Sebastián, de 27 años, sus amigos lo adoran por lo alegre y divertido, y a donde va se nota, porque es altísimo, mide casi 1,90. Estudió administración con énfasis en ciencias de la computación en la Universidad de Barry, en Miami, donde fue becado por sus aptitudes como golfista. De hecho, es considerado uno de los diez mejores del país en el green, y aunque son muy pocos los colombianos a quienes les pagan por jugar golf, Sebastián es uno de ellos. El circuito lo obliga a estar viajando de un lado a otro, y aunque eso por ahora los distancia, los dos saben que es una etapa transitoria mientras él se consolida en el mundo de los negocios. En este momento está dedicado a Construrama, una gran ferretería que abrió en La Calera.
Por familia, ni el mundo de los negocios ni el de la política le son ajenos al novio. Su padre es el exitoso empresario Mario Fernando Pinzón, uno de los pioneros en el mundo de las telecomunicaciones y posteriormente socio de algunas compañías que operan aeropuertos. Su madre, Alicia Naranjo, ha desempeñado importantes cargos en los sectores público y privado. Entre otras, ha sido directora de Invías, miembro de la Cámara Colombiana de la Infraestructura y, paradójicamente, para ser la futura consuegra de los Santos, también fue asesora del expresidente Uribe en la Casa de Nariño. En la actualidad, a través de su firma de ingeniería, participa en las licitaciones de las vías 4G. 
La propuesta de matrimonio fue en Tulum, una de las idílicas playas de la Riviera Maya, en México.
De los detalles del matrimonio se sabe muy poco. Tanto la novia como los padres quieren una ceremonia sencilla rodeados solo de los verdaderos allegados, pero los compromisos de la Presidencia están de por medio. Lo único que se sabe es que la boda tendrá lugar en Hatogrande, en Sopó, Cundinamarca. 
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