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Tom Cruise, de rolling  por Colombia

Tom Cruise, de rolling por Colombia

REVISTA JET-SET

El protagonista de Misión imposible rueda en Medellín, sus alrededores y Santa Marta, la película Mena, inspirada en el piloto que se volvió informante de la DEA y delató a Pablo Escobar. Los twitteros rompieron el cerco de seguridad de la estrella de Hollywood para lograr algunas fotos.
El artista llegó de Estados Unidos a Medellín, después de hacer dos escalas: una en Jamaica y otra en Barranquilla. Tom Cruise se encargó de pilotear su avión privado.
Por: 27/8/2015 00:00:00
El pasado 20 de agosto, la empresa Dynamo Producciones, que se encarga del rodaje de la película de Tom Cruise en Medellín, trató de ocultar la presencia del artista en Colombia. Pero no lo logró. Cruise, una de las estrellas más taquilleras del cine, hizo su primera escala técnica en Barranquilla. Allí, un hervidero de funcionarios de la Aeronáutica Civil lo reconoció en uno de los hangares privados del Aeropuerto Ernesto Cortissoz.
“Tom Cruise no ha llegado aún”, decía una funcionaria de Dynamo, mientras las primeras imágenes del actor en la capital del Atlántico se volvían virales en las redes sociales. Apenas comprensible porque, como es tradicional entre las grandes estrellas de Hollywood, él exigía en una cláusula de confidencialidad de respeto a su privacidad, algo que pocas veces se cumple debido a la fama incontrolable del actor. Hay quienes dicen que aún no ha encontrado un lugar en este planeta para pasar inadvertido. 
Después del paso por Curramba siguió hasta Medellín, en su avión privado y que él mismo piloteó con gafas para la ocasión, al mejor estilo de la exitosa película Top gun, de Tony Scott. 
En tierras paisas, él y su equipo de unos diez colaboradores se concentraron en la tarea del reconocimiento de las locaciones para la cinta Mena, una biografía libre y de ficción sobre el norteamericano Barry Seal, expiloto de Trans World Airlines que se convirtió en un traficante de drogas en la década de 1980. 
Luego de un proceso de vida, de cocainómano desaforado que superaba a las historias del cine mismo, fue reclutado por la DEA que aprovechó su astucia y contactos en el bajo mundo para informarlos al servicio de inteligencia de Estados Unidos.
Por supuesto, el buenazo de Cruise hará el papel del niño malo de Seal, en este proyecto del séptimo arte que retomará de manera tangencial la vida de Pablo Escobar en su primera etapa de narcotraficante, cuando apenas trabajaba para los hermanos Ochoa, y los anales judiciales se referían a él como el pistolero y ladronzuelo de carros que vendía drogas. 
La relación de Barry Seal con el cartel de Medellín despegó cuando estuvo al mando de la avioneta que situó un cargamento de dos mil kilos de cocaína en el propio Luisiana, Estados Unidos. Gracias a su osadía obtuvo el ingreso para veranear en la hacienda de caballos de los hermanos Ochoa, donde se conoció con Escobar. El gringo, como le decían, inhalaba y fumaba droga de cortesía, a tal punto que por poco muere de una sobredosis; bebía whisky del más caro y se devoraba una cena de hasta diez hamburguesas para dormir lleno y contento. La leyenda también cuenta que cuando tenía 15 años piloteó un Boeing 707 sin compañía, y que su papá fue integrante del Ku Klux Klan.
Un mal día de 1984, fue arrestado por agentes de la DEA en el momento en que aterrizaba una aeronave cargada de oro blanco en su hangar privado de Baton Rouge, su ciudad natal. En su afán de conseguir una rebaja de pena se convirtió en informante de sus captores y decidió revelar detalles de la conexión que había entre la organización criminal del cartel de Medellín con las autoridades del gobierno de Nicaragua. Seal no sabía que firmaba su sentencia de muerte, aun conociendo la severidad de los Ochoa y de Escobar, quienes lo bajaron del peldaño de hombre de confianza a “sapo y objetivo” de los extraditables. 
El piloto permitió que los agentes secretos instalaran varias cámaras fotográficas en una avioneta que aterrizó en el aeropuerto de Managua, justo el día en que a Pablo Escobar se le ocurrió cargar algunos costales de cocaína. 
El gringo Seal fue desenmascarado durante una rueda de prensa del entonces presidente de Estados Unidos, Ronald Reagan, quien sacó a la luz pública las imágenes que sirvieron para confirmar lo que se sospechaba: los vínculos de las autoridades nicaragüenses con el narcotráfico colombiano.
Los Ochoa trazaron su plan de venganza y contrataron a cinco sicarios que viajaron hasta Banton Rouge para acabar con el llamado traidor, quien por esos días gozaba de seis meses de libertad condicional. Con el tiempo, la increíble vida del expiloto llamó la atención del escritor Daniel Hopsicker, autor el libro Barry & the Boys: The CIA, the Mob and America’s Secret History. Luego, el canal HBO realizó la película Doublecrossed, inspirada en las fechorías de Seal, el personaje que trajo al actor Tom Cruise hasta Colombia.
El rodaje del film Mena, cuyo costo llega a los 80 millones de dólares, generó alborozo en todo Medellín y, por supuesto, en los medios, los cuales llegaron a informar, en un solo día, que el actor se había alojado en una casa de El Poblado, en una finca de la Loma del Escobero y en el hotel Intercontinental. Como si fuera poco, ante esta avalancha de comunicados, una fuente consultada por un noticiero regional de Antioquia dijo que el complejo hotelero buscaba una atención de lujo para el artista, con la remodelación del baño de la suite presidencial y el acondicionamiento de un gimnasio solo para él y una habitación donde pudiera guardar los 40 pares de zapatos que trajo. Cruise, aferrado a las creencias de la cienciología, mostró un talante humilde y solo exigió dos cocos.
Por supuesto en Medellín, Tom Cruise ha sido la persona más buscada en estos días en medio de un entusiasmo colectivo que le dio rienda suelta a otras especulaciones. Se dijo que iba a ofrecer una rueda de prensa, pero Tom pocas veces concede entrevistas. Se alcanzó a afirmar que estuvo por lados de Guatapé y que hasta lo vieron caminando por los lados del Parque Lleras, cuna de las celebraciones del Atlético Nacional y el Independiente Medellín.
Lo cierto es que una noche salió a cenar al restaurante Carmen, donde derribaron el concepto de que el artista era engreído por vivir en el olimpo de las grandes estrellas. “Es lo más sencillo del mundo. Fue muy amable y sonriente”, dijo Diego Ángel, dueño de este centro gastronómico. 
La visita del protagonista de El último samurái incluso llamó la atención del alcalde Aníbal Gaviria, al destacar que la presencia del equipo de Mena le dejará a la ciudad unos 2,5 millones de dólares y la generación de varios empleos temporales con la contratación de unos 150 extras. Con la cinta, Medellín busca aprovechar los beneficios de la Ley del Cine y espera proyectarse como destino atractivo para el rodaje de otras grandes películas. 
Al cierre de esta edición, el actor se alistaba para rodar algunas escenas en el aeropuerto Olaya Herrera, de Medellín; Ciénaga, Magdalena; Santa Marta y Barranquilla. Mientras esté en el país, su misión imposible, si pudiera aceptarla, será escabullirse de los seguidores y paparazzi.

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