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Laurentien de Holanda, una princesa de cuento en Colombia

Laurentien de Holanda, una princesa de cuento en Colombia

REVISTA JET-SET

La concuñada de la reina Máxima y autora de relatos de hadas para niños vino a Bogotá para inaugurar el pabellón de Holanda, país invitado de honor de la Feria Internacional del Libro de Bogotá. En diálogo con Jet-set, su alteza real evocó cómo las letras colombianas nutrieron su imaginación.
Petra Laurentien de Holanda, princesa de Orange-Nassau, de 49 años, adora leerles sus cuentos a los niños. Estudió periodismo en la Universidad de California en Berkeley y trabajó para CNN en Atlanta.
Por: 21/4/2016 00:00:00

Su gusto por jugar con las palabras se anuncia desde su nombre, una combinación de los de sus padres, el ex ministro de Estado Laurens Jan Brinkhorst y Jantien Brinkhorst-Heringa. Laurentien cuenta que fueron ellos quienes primero estimularon su apego a la literatura, gracias al cual se ha convertido hoy en autora de libros para niños. En la serie El señor Finney y el mundo patas arriba, traducido al inglés, catalán, español y chino, quiso introducir a los pequeños en la preservación del medio ambiente, otro de sus mayores intereses. Hace dos años, sus relatos dieron un giro hacia los cuentos de hadas con De Sprookjes-Sprokkelaar, algo así como El recolector de cuentos de hadas, lo que hace recordar que su propia vida tiene un halo de narración mágica.

Luego de trabajar como video-periodista de CNN en Atlanta y para Philip Morris en Bruselas, la periodista y politóloga enamoró al príncipe Constantijn, el menor de los tres hijos de la reina Beatriz de Holanda, y se convirtió en su princesa en mayo de 2001. La boda, con carruaje incluido, fue de ensueño, pero en adelante la pareja se ha caracterizado por vivir sin muchas arandelas: “Tú eres una persona tanto en público como en privado porque la vida no es un teatro. En Holanda mi esposo y yo somos muy cercanos a la gente, así que se nos ve mucho en la calle. Yo tomo el tren como cualquier ciudadano y eso es la vida moderna”, dice la cuñada del rey Willem-Alexander de Holanda y de su esposa, la popular reina Máxima.

La princesa, quien es además enviada especial de la alfabetización de la Unesco, vino para inaugurar el pabellón de Holanda en la Feria Internacional del Libro de Bogotá, en la cual este año es el país invitado de honor. Pero también aprovechó para leer un poco de sus obras a los niños colombianos, empaparse de las políticas de alfabetización del país y conocer la Biblioteca Pública Virgilio Barco, de la que tenía muy buenas referencias.

¿Qué recuerda de su iniciación en las letras? –La literatura y el lenguaje han sido siempre parte de mi educación. Mis padres han sido ávidos lectores y yo amé leer desde niña. En principio me aficioné a los autores holandeses y luego cada vez más a los extranjeros. A los 16 años pasé de un colegio holandés al Liceo Francés de Tokio, a donde fuimos a vivir. Allí un mundo nuevo se abrió para mí gracias a las páginas de Emile Zola, Arthur Rimbaud y Marcel Proust. También me encantan escritores latinoamericanos como Isabel Allende y Gabriel García Márquez, ¡por supuesto!

¿Cuál es, en su opinión, el rol de los libros en esta sociedad que habla de su desaparición en la era digital? –Leer estimula el pensamiento creativo y la empatía, que son cualidades esenciales para cualquier ciudadano que desee comprometerse activa y positivamente en la sociedad. Los libros son importantes para crear experiencias comunes y compartir el patrimonio. Leer y escribir resultan cada vez más importantes en la medida en que la sociedad se vuelve más digitalizada. Para que los libros desaparezcan se necesitaría que los escritores también lo hicieran y eso no va a suceder. El mundo de papel y el digital pueden coexistir.

¿Cómo fue la experiencia de enseñarles a leer a personas adultas en Bélgica? –Fue aleccionadora en todos los sentidos. Recuerdo que cuando entraba en el aula todas mis preocupaciones cotidianas se esfumaban. Nada me parecía más importante que darles a mis alumnos confianza y destrezas para leer. Esta total atención les hacía mucho bien, pero a mí también. Siempre llevo ese sentimiento conmigo y nunca olvido por qué hago lo que hago.

¿Cómo es el proceso de creación de sus libros? –Cada libro tiene una elaboración diferente. Puedo desarrollar mi pensamiento en cualquier parte. Pero el lugar ideal para escribir tiene que ser neutral, donde pueda sumergirme y dejarme llevar por mis propias ideas. Escribir es para mí un alineamiento entre las imágenes que veo en mi cabeza y el acto de traducirlas en palabras. Me siento completamente libre cuando escribo.

¿Cuál es su impresión de esta visita a Colombia? –Fue la primera vez que estuve en este país, que en principio descubrí como estudiante a través de Cien años de soledad, de Gabriel García Márquez. Me fascinó el simbolismo de la ciudad mágica de cristal en el sueño de José Arcadio Buendía (que inspira la fundación de Macondo).

Llegué con el deseo de conocer a mucha gente. Fue interesante ver todos los cambios que se están operando en el país. La feria del libro, la principal razón de mi venida, me pareció fantástica y me causó mucha curiosidad la reacción de los visitantes ante la literatura y la cultura de Holanda.

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