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Esta es la historia de la boda de Beatrice Borromeo y Pierre Casiraghi

Esta es la historia de la boda de Beatrice Borromeo y Pierre Casiraghi

REVISTA JET-SET

Europa celebró el casamiento del hijo menor de Carolina de Mónaco y la condesa italiana. La boda fue todo un acotencimiento real que congregó a familias reales y grandes fortunas.
Ella tiene 29 años y él 27. Se conocieron cuando estudiaban en la Universidad Bocconi de Milán. Se casan el 25 de julio por lo civil, en Mónaco, y el 1 de agosto por lo católico en la isla de la familia de Beatrice en Lombardía.
Por: 24/7/2015 00:00:00
Lo que sorprende de los Grimaldi es que encarnan una combinación de sangre azul y farándula que los deja un tanto rezagados frente a las demás monarquías de Europa, con las que tienen más bien pocos nexos. Por un lado, son la dinastía que más ha perdurado en un trono europeo, siete siglos, pero por el otro, fueron los primeros en sacudirse los anticuados convencionalismos morales y en casarse con mujeres plebeyas, especialmente artistas. La más famosa de todas fue la actriz de Hollywood Grace Kelly, casada con Rainiero III en 1956, y quien despertó a Mónaco de su letargo y lo convirtió en el epicentro del jet set. De ellos desciende la actual familia principesca, más glamurosa y de mundo que muchos otros apellidos con corona, un factor que vuelve noticia todo lo que hacen sus integrantes. 
Carolina de Mónaco, la hija mayor de Grace y Rainiero y princesa de Hanover, ha estado en diarios y revistas desde que nació y parece imbatible como la mujer más elegante del mundo, con sus eternos trajes de Chanel. Igual ha pasado con su hija Carlota Casiraghi, bella amazona, modelo y empresaria. El mayor de sus hijos varones, Andrea Casiraghi, también ha protagonizado la prensa del corazón con su estilo hippie chic y su gran amor por Tatiana Santo Domingo, la nieta del empresario colombiano Julio Mario Santo Domingo. 
Ahora, el turno es para Pierre Casiraghi, el menor de los tres hijos que la princesa de Hanover tuvo con el fallecido Stefano Casiraghi. El jovencito con aire de nerd de hace algunos años se ha transformado en el gentleman más apuesto de Mónaco, que descuella a la altura de su madre y sus hermanos en glamour, al lado de su preciosa novia, Beatrice Borromeo. Conocidos como “los novios de Mónaco”, juntos viven su momento estelar, a punto de unir sus vidas en las que prometen ser las galas más fascinantes del verano.
Pierre evoca al hombre del Renacimiento con sus múltiples intereses. Graduado en economía y gerencia de la Universidad Bocconi de Milán, donde conoció a su futura esposa, dirige tres sociedades, entre ellas Engeco S.A. (herencia de su padre), es corredor de autos, navegante y vicepresidente del Monaco Yacht Club, gran bailarín, saxofonista y dueño de un estilo que lo convirtió en imagen de la emblemática marca de zapatos Berluti. Es, además, el más apegado a Mónaco, a donde acaba de regresar luego de residir por varios años en París. Allí, completa su agenda con deberes acordes con su rango, al lado de su tío Alberto II, el príncipe soberano y está desempolvando los archivos del palacio principesco en busca de la historia de su estirpe. 
Beatrice, por su parte, no se queda atrás. Muy bien nacida, es hija del conde de Arona, vástago del linaje lombardo de los Borromeo, protagonista de la historia desde el siglo XIV y aliado de las no menos aristocráticas familias Visconti y Sforza. Entre sus antepasados figuran san Carlos Borromeo, Carlos IV, virrey de Nápoles, y Clelia Borromeo, una adelantada para su época, el siglo XVIII, definida por Montesquieu como “la mujer más adorable del universo”.
Por el lado materno, Donna Beatrice, tratamiento que merece en Italia por su origen, proviene de uno de los apellidos más poderosos del campo textil y de la moda. Su abuela Marta Marzoto reina en la alta sociedad y ha sido noticia por sus escándalos. Porque en eso, este clan italiano no se diferencia mucho de los Grimaldi. El padre de Beatrice, por ejemplo, ha tenido dos hogares a la vez: uno con su esposa y otro con su amante Paola Marzoto, la madre de Beatrice. “¡Mis padres no están casados!”, le declaró hace poco a la revista L’Officiel la flamante madame Casiraghi, antes de agregar: “Es una situación familiar llevada con inteligencia y amor por sus protagonistas. Somos muy unidos”.
Sus hermanas la han precedido en casarse con los mejores partidos de Europa. Lavinia es la esposa de John Elkann, nieto de Gianni Agnelli, magnate de la Fiat. Isabella, lo es de Ugo Brachetti Peretti, presidente de API, el grupo petrolero más importante de Italia, fundado por su abuelo. Y Matilde es, por su parte, la mujer de Antonius von Fürstenberg, de una familia principesca alemana de Suabia y descendiente de los príncipes Windisch-Graetz. Tienen un hermano, Carlo. 
En tantos siglos de prominencia, esta familia que se hizo rica gracias a la banca y otros negocios, ha atesorado joyas que se confunden con el patrimonio nacional de Italia. Una notable expresión de ello se halla en las islas Borromeas, que toman su nombre de la casa. Allí, son dueños de la Isola Madre y la Isola Bella, en cuyo majestuoso palacio Angera se llevará a cabo la boda religiosa de Pierre con Beatrice, el 1 de agosto. 
Pero antes se unieron por lo civil, el 25 de julio, en el palacio principesco de Mónaco, para el cual las invitaciones circularon en lengua monegasca y encabezadas por “Su Altessa Serenisima u Principu Alberto II”. Según la revista parisiense Point de Vue, la madre de la novia ofreció esa tarde un coctel en la piscina del hotel Fairmont, una de las más bellas de Mónaco, con vista al Mediterráneo. La fiesta seguió con el tradicional Baile de la Cruz Roja, la principal cita del verano monegasco, en el Sporting Club, amenizada por Sting. Una semana después, la regia pléyade de Missonis, Repossis, Von Fürstenbergs, Niarchos, Von Thurn und Taxis, Agnellis, Hanovers y demás amigos de las dos casas, se volverán a ver en Isola Bella, para congratular a Pierre y Beatrice, quien, a no dudarlo, aparecerá como salida de una tela de su compatriota Botticelli, envuelta en sedas de Armani, Valentino o Vionnet, las firmas de moda que suenan para vestirla.

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