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Delfines en campaña

Delfines en campaña

Revista Jet-set

En la recta final de las elecciones presidenciales en Colombia, los hijos de los candidatos han suspendido sus trabajos o estudios para acompañar a sus padres en campaña. Los jóvenes, que no pasan de los 30 años, no solo se ponen la camiseta y reparten volantes, también son sus consejeros.
Martín, María Antonia y Esteban Santos, con sus mascotas Julio y Nicanor, participan en la campaña presidencial. Foto: Presidencia de la República
Por: Edición 28320/5/2014 00:00:00
Martín, María Antonia y Esteban Santos
Los hijos del presidente
Los tres hijos del presidente Juan Manuel Santos no solo acompañan a su padre en la contienda electoral por todo el país. El compromiso político llegó al punto de que Martín, el mayor, se metió de lleno en la campaña luego de solicitar una licencia de trabajo por tres meses en la organización de Emilio Azcárraga, con sede en Miami. El joven de 25 años, abogado de la Universidad de los Andes, tomó las funciones de body man, un término inglés que define a las personas que viven en función de los candidatos políticos durante las 24 horas del día.

De otra parte, su hermana María Antonia, egresada de la Facultad de Neurociencia de Brown University, participa en las congregaciones multitudinarias que buscan cautivar el voto femenino. En Barranquilla, por ejemplo, bailó cumbia y se tomó fotos con algunas de las 5 mil asistentes que estuvieron en el lanzamiento de la plataforma de gobierno a favor de la mujer que trazó el presidente y candidato.

A su vez, Esteban, el menor de los hijos de Santos, se ha unido a las correrías políticas de las últimas semanas, incluso con los contratiempos académicos que vive a la hora de marginarse de las clases de Economía e Historia de la Universidad de Virginia, en Estados Unidos. El exsoldado de la Escuela de Lanceros de Tolemaida y sus dos hermanos usan las redes sociales como un megáfono para hacer eco de las propuestas que buscan la reelección del jefe de Estado por otros cuatro años.

David, Esteban y Juliana Zuluaga
Tres son compañía
El candidato del Centro Democrático, Óscar Iván Zuluaga, cuenta con el apoyo de toda su familia en la campaña por la Presidencia de la República. David, el hijo mayor, es el más interesado en la política, y hoy pone al servicio de su padre todos los conocimientos que aprendió en Harvard, donde se graduó con tesis Magna Cum Laude de Filosofía y Economía. El joven, de 24 años, tambien hizo una pausa en su Doctorado en Teoría Política en Princeton. Está a cargo de la logística, revisa los boletines de prensa y contesta cientos de llamadas.Hace poco leyó ante los medios un comunicado oficial en el que advirtió que la campaña de su padre “fue infiltrada” y reveló la existencia un video clandestino de la única visita que hizo el candidato a la oficina del hacker Andrés Sepúlveda, con la que, según él, se busca vincular a su padre en esas actividades ilícitas.

Esteban, de 23 años, detuvo la tesis de grado de la Facultad de Comunicación Audiovisual de La Sabana para ser el reportero gráfico y fotógrafo oficial de la campaña. Además, trabaja con el equipo de los videos virales para la Web: “Lo acompaño a todas las giras. No tengo ningún problema en maquillarlo un poco y peinarlo para que se vea bien frente a las cámaras”, dice.

Juliana, de 19 años, está en las últimas clases del semestre del Programa de Estudios Dirigidos que hace en los Andes, y solo puede ir a los eventos que hacen en Bogotá. “Prefiero hablar con la gente de la vida familiar de mi papá, antes que de sus propuestas políticas. Eso lo hacen muy bien mis hermanos”, concluye.

Renata y Martín Peñalosa
La alianza verde
Renata, la hija mayor del candidato presidencial Enrique Peñalosa, pidió una licencia en McCann Erickson, donde trabaja en el departamento de Planeación Estratégica, para apoyar a su padre en su aspiración política. La joven, de 27 años, es socióloga y máster en Comunicación Estratégica para Publicidad. En la campaña está pendiente de la imagen que quieren proyectar, del plan de medios y de los detalles de casi todas las giras. Confía en que van a ganar las elecciones, pero no se ve viviendo en la Casa de Nariño. “No me gusta ser el centro de atención, procuro mantener un bajo perfil y que nadie sepa que soy la hija de Peñalosa”. Sin embargo, es inevitable, y por cuenta de ello se ha ganado insultos y también elogios. “Hay mucha gente que me dice ‘Yo amo a tu papá’. Tengo amigas que incluso están tragadas de él y les parece un churro”. Ella admira su persistencia y la pasión que le imprime a lo que hace. A los dos les apasiona el tema ecológico. “Nos gusta mucho ir a acampar o hacer paseos en canoas”. De hecho, dice que si Peñalosa es elegido como presidente, a ella le gustaría apoyarlo en sus propuestas ambientales.

Su hermano Martín tiene 17 años y está en décimo grado en el Colegio Anglo, por eso no puede participar en la campaña como quisiera. “La relación que tengo con mi papá es muy buena. A veces subimos a Patios en bicicleta o me acompaña a mis partidos de fútbol. Me regaña cuando sacó malas notas en el colegio, con eso sí molesta”. La materia en la que mejor le va es Sociales y la peor, Biología. Quiere estudiar Economía y no descarta meterse algún día en la política. Es rumbero y le gustan el vallenato y la electrónica. Sus artistas preferidos son Gustavo Cerati y Diomedes Díaz.

María Alejandra Rincón Ramírez
La escudera de Marta Lucía
La hija de Marta Lucía Ramírez trabaja en Nueva York en un fondo de inversión de vivienda. La joven economista negoció con sus jefes para laborar medio tiempo en Bogotá y así poder participar activamente en la campaña política de su mamá. María Alejandra hace parte del Comité de Estrategia, trabaja en las finanzas, es asesora de comunicaciones y maneja la agenda de la candidata conservadora. Además, la acompaña a sus correrías por pueblos y ciudades del país. Cuenta que su mamá es muy exigente y con ella aún más: “Pero la verdad, a mí es a una de las únicas personas que oye. Confía mucho en mi criterio y en mis ideas”. Las dos son grandes amigas. Cuando María Alejandra terminó con su novio de ocho años, Marta Lucía viajó a la Gran Manzana para apoyarla en la tusa. “Aunque ella ya era candidata, puso por encima mi dolor y fue a paladearme una semana”.

Con respecto a su ocupación actual, María Alejandra explica: “La verdad, nunca me había metido tanto en el tema público, y he aprendido mucho. Tuve que cambiar la visión de ciudad por una más nacional. No me gusta la política, admiro a mi mamá por lo que hace, pero jamás trabajaría en esto. Hay muchas injusticias y demasiados juegos sucios”. Está convencida de que Marta Lucía va a ganar la Presidencia y asegura que eso no cambiará sus planes de regresar a Nueva York y que seguirá apoyando a su mamá, aunque desde la distancia.
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