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Ophelia Pastrana de hombre a mujer

Ophelia Pastrana de hombre a mujer

Revista Jet-set

La empresaria Ophelia Pastrana y su familia son ejemplos de tolerancia. Hace tres años, el joven Mauricio Pastrana desafió a la sociedad bogotana y se transformó en mujer. El costo del rechazo de muchos se vio recompensado con la felicidad que le produce su imagen femenina.
Ophelia Pastrana, antes Mauricio Pastrana, se apartó de su familia cuando decidió convertirse en mujer. En ese entonces se acababa de separar de su esposa. Parte de la transición la vivió junto a su padre, en México.
Por: Edición 27724/2/2014 00:00:00
La transición a mujer del empresario Mauricio Pastrana, de 31 años, llegó de manera tardía. En 2011, se divorció de su esposa, se apartó de la idea de formar una familia y cerró la empresa que tenía de informática y comunicaciones. Lo que empezó como una pasión por las prendas de vestir femeninas le permitió llegar a su nueva identidad, pero con el agravante de que huyó inicialmente de su familia, que forma parte de una de las dinastías políticas más reconocidas del país.

Mauricio se rebautizó con el nombre de Ophelia Pastrana y luego pulió el estilo y estética de su nuevo género con clases de maquillaje, un tratamiento hormonal y varias cirugías, entre esas una de busto y otra de las cuerdas vocales en Corea, para afinar la voz. En su lucha por convertirse en mujer dio otro paso cuando sacó sus documentos como pasaporte y cédula. Todavía no se ha cambiado de sexo.

Ophelia se mudó a México donde fundó Kraken Comunicación, una empresa que está dirigida a crear estrategias digitales y aplicaciones para teléfonos inteligentes. Allí vive con su novia: “salí con hombres, pero ahora la tengo a ella. Mi chica me cuida y me quiere con una paciencia infinita. No pido más. Con mi familia también estoy muy bien”.

A diferencia de muchos transgeneristas que viven en conflictos con la familia, usted dice que la suya es su inspiración. –En mi familia directa encuentras dos expresidentes, un exalcalde, un ministro, banqueros y dueños de medios de comunicación. Mi papá fue ejecutivo del grupo Top 200, que tiene la sexta empresa más grande del mundo. Él y mi mamá tienen maestrías y doctorados, y no porque se ganaron una herencia. Me alegra pensar que si ellos pudieron, yo también.

Por eso es que usted ha estudiado mucho. –Me gradué en el Colegio Anglo Colombiano, de Bogotá, en el año 2000. Salté a la Universidad de los Andes para estudiar física, pero acabé mi carrera en Florida Atlantic University. Luego fui a Australia donde completé una maestría en econometría en la Universidad de Sídney.

Eso es ser de buenas. Muchas personas trans son expulsadas a la calle por su propia familia. –No es requisito ser transgénero para que algún padre decida expulsarte a la calle. Pero sí, soy sumamente afortunada. Mi familia es mi pilar y a mis amigos los asumo como una familia extra. He dado con gente que no solo está para agarrar mis caídas sino que luego me abrazan un ratito.

¿Cómo reaccionaron sus padres cuando les dijo: “quiero ser mujer?”. –Notificarle a mi familia fue difícil. Al inicio ellos no estaban listos y viví un rato solita. Pero la verdad es: ¿quién está preparado? Me tomó 28 años salir del clóset y a ellos solo les di unas cuantas horitas para aceptarme. El proceso mental de alguien que cambia de género es básicamente un proceso de luto. Para mis cercanos, palabras más palabras menos, Mauricio ha muerto…, y Ophelia es la responsable. Así que aparte de que hay una pérdida no es fácil querer a una “persona nueva”.

¿Para el padre es más difícil asumir a un hijo trans que la madre? –Mi papá es mi aliado, compañero, guía e inspiración; y mi mamá me cuida hasta con la ropa que me pongo. De hecho, hoy puedo decir con confianza que siento cariño por ellos. Cariño que en mi vida de Mauricio me negaba por simple bloqueo mental a sentir afecto. Lo que más me gusta de estar con mi papá es abrazarlo un domingo mientras vemos televisión. Y pues, arranqué tarde. Me perdí de muchos años del mejor papá del mundo.

¿En casa le dicen Mauricio o por su nombre de ahora, Ophelia? –Mauricio no existe. Me es más fácil hablar de “Mau” en tercera persona y justificar las cosas que aprendí con él. No falta el despistado que mencione a Mau. Si quieren que voltee la cara y que pare oreja cuando me hablan, me tienen que decir Ophelia.

¿Es cierto que su familia la abandonó un tiempo? –No. Yo huí para seguir adelante con mi caso y le puse distancia al interés de ellos por cambiarme. Fue difícil. Generó la duda de si los iba a volver a tener de mi lado. Funcionó.

¿Cómo se volvieron a ver? –El plan de reconciliación vino a raíz de mi tía y mis primas quienes me adoptaron por un rato con mucho cariño, y luego ya llegó mi papá.

Esa parte de la familia que no son los padres ni los hermanos, ¿cómo asumieron su transición a mujer? –Curiosamente, cuanto más cercano es el individuo, hay más fricción. Como mi transición viene de “apagar” a un Mauricio empresario y educado; y luego “prender” a una Ophelia que ni se sabía vestir, muchos me pusieron trabas. Mi solución siempre fue crear distancia. Voy por mi camino y no voy a dar mi brazo a torcer. Sé de varias chicas y chicos transgéneros que cuando llegan las fechas de Navidad, se visten “normal” y pausan su transición por un rato. ¿Sabes qué comunica esto? Que el proceso es reversible. Tristemente mi opción de vida implicó perderme de una parte de familia.

¿La reacción de los amigos del colegio y de la universidad? –Mis amigos cercanos cortaron relación conmigo como si yo los estuviera traicionando. Quizá porque no sabían cómo tratar mi caso. Y de mi lado, mis mismas inseguridades me alejaron de mucha gente a la que le tuve mucho aprecio.

Mucha gente dice que es tolerante con el tema gay y transexual, pero de labios para afuera. –Si me topo con alguien que no me tolera, tengo que preguntarme primero: ¿qué estoy haciendo que no comunica que soy transgénero? A lo mejor no mando bien el mensaje de que soy una mujer como cualquiera. Eventualmente algún intolerante terminará entendiendo que es mejor aceptar que marginar.

Entre los transgéneros vemos exhibicionismo, hipérboles de mujer, implantes exagerados. ¿Qué piensa? –Si no comes arequipe por 28 años pero toda tu vida te han hablado de esto y te dieron algunas probaditas por acá y por allá, ¿qué crees que va a pasar si de repente te llevan a la fábrica de Alpina?

¿Por qué se casó con una mujer cuando era Mauricio: por presión familiar o prejuicio de su clase social? –La raíz de mi matrimonio viene a la par de buscar una vida completa. Si me hubiera escuchado cuando joven, no me hubiera enredado en una relación amorosa hasta no saber qué iba a pasar conmigo. Me casé con mucho cariño y bajo el convencimiento de que iba a armar una vida y que mi esposa y yo éramos un buen equipo sentimental.
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