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Los ídolos de Daniel Samper Pizano

Los ídolos de Daniel Samper Pizano

Revista Jet-set

Después de muchos años sin publicar una novela, el periodista regresa con Jota, caballo y rey, una historia de ficción que recrea el primer año de gobierno del dictador Gustavo Rojas Pinilla, y de Triguero, el corcel más popular del país en la década del 50, sus dos ídolos de infancia.
Las dictaduras son un tema recurrente en la literatura de Daniel quien esta vez hace una caricatura del poder en Colombia, a través de la deteriorada imagen de Gustavo Rojas Pinilla. Foto: ©Gerardo Gómez/13.
Por: Edición 2734/12/2013 00:00:00
“–Que no me abran la llave. –Era la tercera vez que el Teniente General Jefe Supremo Excelentísimo Señor Presidente de la República Gustavo Rojas Pinilla protestaba por el súbito descenso de la temperatura del agua que goteaba precariamente la ducha. Ahora asomó la cabeza enjabonada por la cortina y volvió a gritar: –¿No ven que me estoy congelando, carajo? Estaba desnudo en la tina y había tenido que sacarle el quite al chorrito de agua tibia, en realidad más fría que tibia, que caía de la regadera. –En este país es más fácil dar un golpe de Estado que arreglar una cañería –murmuró”. Así comienza la nueva novela de Daniel Samper Pizano, ambientada en el primer año de gobierno del militar, un personaje que despertó amores y odios.

Con esta obra, el periodista reitera la fascinación que siente por la figura de los dictadores. Su anterior libro, Impávido y coloso, que publicó hace diez años, transcurre a la sombra de la dictadura de Brasil. “Este tipo de personajes me atraen mucho por mi profesión y mi forma de ser. Soy un defensor acérrimo de la libertad y la democracia”.

Samper Pizano tenía 8 años cuando Rojas Pinilla dio el golpe militar en 1953. “En ese entonces vivíamos en la calle 71 en Bogotá, muy cerca de donde ahora queda el Teatro Nacional. La imagen que tengo es la de mi papá parado en la puerta de la casa comprándole a un voceador de El Espectador dos ejemplares. Ya se sabía que había habido un golpe de Estado, pero no estaba claro qué estaba ocurriendo”. Comenta que la llegada de Rojas al poder sembró la esperanza de paz en Colombia, después de una época de violencia y desafueros.

Además de Gustavo Rojas Pinilla, el otro ídolo de su niñez era Triguero, un legendario caballo que ganó la Triple Corona, la máxima competencia hípica, y que disputaba popularidad con el propio presidente. En su infancia, el ‘travieso’ Danielito jugaba con sus amigos a recrear un hipódromo con cartones en el que ponían a competir figuritas de caballos de plástico que compraban en el Ley. “Tirábamos los dados y si, por ejemplo, salía el seis, avanzábamos seis casillas. Al cabo de muchas horas llegábamos a la meta”. De vez en cuando su tía Lucy Pizano lo llevaba al hipódromo de Techo y cuando no podía ir, veía las carreras por televisión. Con esos recuerdos y con las tardes que pasó en la hemeroteca de

El Tiempo, su casa editorial, revivió las hazañas de este animal del que siempre quiso escribir.

Samper Pizano tardó diez años en poner a galopar este caballo por las librerías del país. “Soy periodista y no tengo la disciplina de un novelista. Fui al ritmo que me permitían mis actividades laborales y que demandaba mi interés. Tener que producir un libro cada dos años no me cabe en la cabeza”, dice. Tiene varias ideas para próximas publicaciones, pero bromea con que a su edad, 67 años, si mucho tendrá tiempo para hacer medio libro más. “Primero tengo que ver si me dan ganas. Realmente no tengo la obligación de hacerlo. Escribo porque me gusta y me parece divertido”.

En las 281 páginas, el padre del periodismo investigativo en Colombia conserva su inconfundible sentido del humor que con los años, como él mismo asegura, se ha vuelto más compasivo con quienes lo merecen. “Quizás si hubiera escrito esto a los 21 años hubiera sido más duro con la imagen de Rojas Pinilla. Creo que se ha exagerado lo que fue su gobierno y se le pintó como un monstruo terrible. Él era un tipo hasta bonachón, no era el dictador tenebroso que hemos visto después con Pinochet o Videla, que son unos asesinos siniestros”, cuenta Samper, quien no alcanzó a conocer personalmente al militar pero tuvo contacto con allegados a él. “Conozco a su hija María Eugenia Rojas, quien me cae muy bien pero no respondo por sus ideas o su vida política. A su nieto Samuel Moreno me lo encontraba en el estadio y luego se vio lo que pasa cuando un hincha de Millos llega al poder”, dice él que es un reconocido fanático del Santa Fe.

En esta realidad novelada, el autor se tomó la licencia de inventarle una hija natural al mandatario. “Sagrario es una mujer muy mal hablada, en ese sentido se parece mucho a las colombianas de hoy. Hace 50 años no se esperaba que las mujeres dijeran algo más que ‘carajo’ y ‘pendejo’”.

Curiosamente esta es la primera novela que Daniel escribe sobre Colombia, un país del que salió huyendo hace 30 años por la violencia y con el que tiene una relación visceral. A pesar de que vive en España sabe, incluso mejor que muchos de los que viven aquí, lo que está pasando. Dedica varias horas del día a leer las noticias, entre ellas las que tienen que ver con el proceso de paz. “He escrito muchas columnas en El Tiempo acerca de ese tema, casi todas dirigidas a las Farc para que entiendan que es clave que colaboren. Lo que pasa es que no se los digo tan abiertamente porque después el procurador piensa que soy un colaborador de la guerrilla”. Se muestra algo optimista con las negociones en La Habana y, sin embargo, reconoce que firmar y hacer la paz son dos cosas muy distintas. “A mí ya no me tocará, seguramente la disfrutarán mis bisnietos”, dice.
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