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Dania Londoño lanzó su autobiografía

Dania Londoño lanzó su autobiografía

Revista Jet-Set

En el libro Room Service, Dania Londoño reveló su pasado oscuro, en el que hubo una violación y hasta un fugaz romance con un sacerdote de Cartagena. La joven, que se acaba de realizar seis cirugías, se cambiará el nombre para evitar que la sociedad la siga señalando.
Dania Londoño se fue a vivir a España, donde estudiará actuación y se reencontrará con su novio árabe, a quien conoció antes del escándalo que dejó en entredicho la seguridad del presidente de Estados Unidos. Foto: Imagen Reina/12
Por: 6/11/2012 00:00:00
En Colombia y Estados Unidos todavía se siente el coletazo del escándalo del agente del servicio secreto de Estados Unidos durante la Cumbre de las Américas en Cartagena, donde vivió una noche de sexo, rumba y licor en compañía de la joven Dania Londoño. Precisamente, ella lanzó el libro Room Service, que escribió con Ángel Beccassino, y que revivió su pasado de juergas en los hoteles de la ciudad. Como si fuera poco, esta biografía insistió en la fragilidad de los organismos de seguridad que cuidan al presidente Obama, un tema que en pleno debate electoral también ha sido el caballito de batalla de los republicanos contra los demócratas.

Dania no está dispuesta a que el mundo la olvide, y menos ahora que tiene un look totalmente renovado. Hace poco se realizó seis cirugías en el quirófano del médico Gabriel Cubillos, director científico de la Clínica Colombiana contra la Obesidad. El cambio extremo de la polémica mujer incluyó una rinoplastia, marcación de ángulos de la cara y levantamiento del busto y cola. También le retiraron grasa de las piernas y brazos.

Después del escándalo de los agentes secretos, ¿su vida cambió para bien o para mal?
—Algunas veces pienso que para mal. Desearía despertar y verme en mi casa, al lado de mi hijo como si nada hubiera ocurrido. Dios me dio esta oportunidad para que dejara las malas andanzas.

Pronto se radicará en España. ¿Acaso es una especie de destierro?
—Sí, porque en Colombia salgo con temor a la calle y más cuando voy con mi hijo. Me angustiaría enfrentarme a un hombre mal hablado que me vaya a decir “puta” o “bandida”.

Hasta ha pensado en cambiarse el nombre...
—Es lo que más deseo en la vida. Voy a hablar con el doctor Abelardo de la Espriella para saber qué camino legal debo tomar. No me quiero llamar Dania Londoño. Quiero enterrar mi terrible pasado.

Bien o mal, la polémica le dio fama...
—No quiero fama, solo una familia. Estoy haciendo esto por mi libro. Ahora paso encerrada en mi casa porque siento un poco de vergüenza de salir y mirarles los ojos a los colombianos, que no debería ser así porque yo no he matado a nadie ni me he robado los dineros públicos.

Digamos que usted está lucrándose del escándalo.
—Antes me costaba mucho trabajo conseguir un millón de pesos. Ahora tengo dinero en mi cuenta y ayudo a mi familia. Hasta hace unos días cobraba por cada entrevista que concedía porque tenía mi vida muy puteada. No quería quedarme en la calle con mala fama y sin dinero.

Hasta vendió los derechos de su vida para un libro...
—En mi libro hablo sin pelos en la lengua. Explico por qué hacía las cosas. Hablo de mis intimidades, secretos, fantasías, maldades, ironías, de la parte mala y buena de mi vida.

¿Este libro es un relato erótico?
—Tiene un tono morboso porque se hizo para revelar mi pasado, cuando vivía en función del sexo. Describo las escenas de alcoba e íntimas casi siempre con hombres que acababa de conocer, pero que me gustaban físicamente. Salía con chicos lindos y jóvenes.

¿Todavía sigue en estas andanzas?
—No. Me arrepiento, aunque ganaba dinero. Yo escogía a los hombres con los que quería estar porque yo tenía un nivel muy alto de exigencias.

¿Cómo llega a ese mundo?
—En el libro explico por qué escogí el camino más fácil para ganar dinero, aunque es un trabajo muy duro. Es difícil entregarse a un desconocido en la primera noche, sin que haya seducción, sin una invitación a comer y a sabiendas de que el hombre lo que menos quiere es enamorarte. Eso de “te pago y te acuestas conmigo” es complicado porque a las mujeres nos gusta que nos enamoren.

¿Alguien la maltrató físicamente?
—Hubo momentos de agresión física de parte de los clientes. El libro tiene todo lo que hacía para seducir: desde la forma como me vestía y también los riesgos de este trabajo.

Después del escándalo del servicio secreto se refugió en la religión. Hasta le han dicho María Magdalena.
—Cuando se conoció el escándalo me encontraba en Cartagena, donde decidí ir a una iglesia que queda justo al pie de La Popa. Me sentí tan cobarde e indefensa ese día que fui a misa para buscar a Dios. Le pedí perdón y empecé a sentirme tranquila.

¿Y antes de la Cumbre de las Américas iba a misa?
—Sí. Un hombre que estuvo conmigo resultó siendo sacerdote y yo no lo sabía. Después de conocerlo fui a la iglesia con mi niño y lo vi celebrando la misa. Sentí que yo había cometido un gran pecado y eso que no era culpa mía. Me salí del templo por la falta de credibilidad que tenía ese tipo como cura. Lo más chistoso es que llegué con la intención de confesarme con él.

El pasado no perdona. Mucha gente la sigue juzgando por su antiguo trabajo.
—En Colombia hay doble moral. En otros países saben que fui prostituta pero me respetan. En Colombia la gente tiene mucho sexo pero no se atreve a hablar del tema. Prefieren decir que la cigüeña trae a los bebés.

Otra gran confesión del libro: usted fue violada.
—Me violaron cuando tenía 16 años. Lo hizo una persona que me iba a ofrecer un empleo. Cuando llegué adonde él, empezó a mirarme con morbosidad... Me duele hablar del tema.

¿Cuántas veces se ha enamorado en la vida?
—Una sola vez. Me enamoré de un hombre paisa. Todavía lo pienso. Le gustaba el sexo, pero también me mimaba. Me regalaba muchas caricias y palabras dulces.

¿Qué tan importante es el sexo en una pareja?
—La fórmula es cincuenta por ciento de sexo y cincuenta por ciento de caricias y ternura.

¿Su hijo conoce el pasado de Dania?
—Él sabe que su mamá es famosa. Pero no sabe por qué. Se lo hemos ocultado.

¿Cómo logra que su mamá la perdone?
—Ella es una mujer de Dios y gracias a su fe me supo perdonar. Desde niña me enseñó a no juzgar ni a descalificar a las personas. Me enseñó a trabajar y a que me gustara el dinero, pero buscándolo a lo bien. Fui rebelde y por eso no entendí el mensaje que me estaba enviando. Se puso muy mal y estuvo internada en la clínica cuando se enteró de lo que hice.

¿Tuvo un límite en su vida pasada?
—Hice de todo. Hasta metí drogas. ¿Qué no hice? Bueno, no maté. Mi único pecado fue tener sexo con las personas para que me dieran dinero.

¿Por qué se acabó de hacer seis cirugías?
—Yo soy bella, o por lo menos así me siento. Mi novio me hace sentir divina. Con tantos problemas que afronté después del escándalo me engordé. La ansiedad me llevó a comer demasiado. Me operé en Colombia con el doctor Gabriel Cubillos.

¿Qué pasó con la propuesta de hacer una cinta porno?
—Estaba en Madrid cuando me propusieron hacer una cinta porno a cambio de una cantidad de dinero que me permitiría vivir bien el resto de mi vida. Pero no tengo las agallas para tener sexo frente a una cámara. Yo soy más de la intimidad. No soy tan mala. No me imagino a mi hijo viendo esa película.
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