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Cristina de Borbón ¿Renunciará?

Cristina de Borbón ¿Renunciará?

Revista Jet-set

El grave escándalo de corrupción protagonizado por su esposo tiene a la hija menor del rey Juan Carlos de España en riesgo de dimitir a sus derechos dinásticos.
Cristina, séptima en la línea de sucesión al trono de España, de 47 años, a la salida de su palacete en Barcelona. Si es imputada, sería la primera hija de un monarca en ejercicio en renunciar a sus derechos por verse involucrada en un juicio. Foto: Look Press Agency.
Por: 1/3/2013 00:00:00
La mala hora de la familia real de España se complica minuto a minuto, en la peor crisis de su prestigio desde 1931, cuando fue destronada y se proclamó la República. Hoy, 37 años después de la restauración del trono, los republicanos sienten que los hechos justifican su queja de que la realeza es una banda de parásitos que vive de las arcas públicas. Se trata de una vieja crítica, pero esta vez los Borbón parecen haber dado papaya, a juzgar por el proceso por corrupción que tiene ante los tribunales a Iñaki Urdangarin, duque de Palma de Mallorca y yerno del rey Juan Carlos I por su matrimonio con la infanta Cristina.

Hace catorce meses él fue imputado por la presunta apropiación indebida de más de diez millones de euros de los erarios de las Islas Baleares y Valencia, por medio de la duplicación de costos, falsificación de facturas y otras indelicadezas. Todo a través de convenios logrados por el Instituto Nóos, la supuesta fundación sin ánimo de lucro que creó con Diego Torres, así como de una compleja trama de manejos financieros.

Desde su inicio en Palma de Mallorca, el juicio ha sacado a la luz cómo la familia real aparentemente trafica con su prestigio en beneficio de su fortuna, al igual que las traiciones y rencillas por las cuales los Borbón viven hoy como perros y gatos.

El primero en caer del pedestal fue Urdangarin, de quien se dice que se volvió tan codicioso en respuesta a lo poca cosa que se sentía en la familia real, según el portal que.es. La Casa del Rey, entidad que maneja los asuntos del monarca, lo marginó de la agenda oficial. Como no tenía presentación que Cristina asistiera sola a estos compromisos, ella automáticamente salió de la escena. Para colmo, su padre le quitó el saludo, al igual que su hermano Felipe, heredero de la Corona, quien ahora culpa a Iñaki del desprestigio de un trono que quién sabe si llegará a ocupar luego de esta debacle.

Cada audiencia revela datos a cual más sensacionales. Rica fuente de ello han sido los mensajes electrónicos de Iñaki, quien, de acuerdo con Vanitatis, firmó uno de ellos como el duque “em Palma do”, haciendo un juego de palabras entre su título nobiliario y la expresión “empalmado”, como se le llama en España a la excitación sexual del hombre, con erección del pene. Ello generó una airada reacción en Palma, cuya Alcaldía de inmediato retiró la placa que bautizaba la Rambla de los Duques de Palma de Mallorca en honor a Urdangarin y Cristina. La Casa del Rey, por su parte, borró a Iñaki de su web.

El deshonor apenas comienza si son ciertas las afirmaciones de Diego Torres, el socio de Iñaki en Nóos, también procesado, quien cumplió su promesa de llevarse por delante a los Borbón. A punta de e-mails, informó El País, de Madrid, el empresario trató de probar que el rey movió sus influencias para que la fundación obtuviera los contratos con que cometieron sus ilícitos. Salió además a la luz que los duques de Palma eran amigos y tenían negocios con Corinna zu Sayn-Wittgenstein, la princesa alemana de quien se dice es la amante de Juan Carlos I. Se rumora que a causa de ello la reina Sofía, la única que los había defendido, les retiró el apoyo.

El peor golpe de Diego Torres, no obstante, fue decir que como miembro de la junta directiva de Nóos la infanta sabía todos los movimientos de su esposo. Este dato se suma al hecho de que ella es copropietaria junto a Iñaki de Aizon, una inmobiliaria adonde fue a parar parte del dinero mal habido, según los fiscales. Así, ella corre el riesgo de ser imputada, algo tan grave en la hoja de vida de un miembro de la familia real, que lo mejor sería que renunciara a su título de duquesa, su séptimo lugar en la línea de sucesión al trono, al dinero del erario que recibe del rey y todas sus prebendas dinásticas.

La historia muestra que un miembro de la realeza se ve obligado a desprenderse de estos derechos en caso de discapacidad o por tener un hijo fuera del matrimonio. Pero las razones que más han pesado son las del amor, es decir, cuando se casan con personas plebeyas o de religión diferente a la de la Corona. Pero nunca se ha visto que la hija de un monarca en ejercicio tenga que dimitir por ser juzgada en un tribunal, lo cual, de concretarse, le aseguraría a Cristina un lugar tristemente célebre en la historia.
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