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Rita Karanauskas le enseña a ser una buena cazamentiras

Rita Karanauskas le enseña a ser una buena cazamentiras

REVISTA JET-SET

El nuevo libro de Rita Karanauskas, No te atrevas a mentirme, fue uno de los más vendidos de la pasada Feria Internacional del Libro de Bogotá. En el texto, la cazamentiras colombiana, pupila de Paul Ekman Group, asesores de la exitosa serie Lie to Me, da claves para aprender a leer el lenguaje del engaño.
Antes de escribir el libro, Rita se dedicó durante un año a mirar el comportamiento de la gente en la calle. “Me paraba en la fila de los supermercados a ver qué hacían las personas cuando les devolvían dinero de más o los engañaban”.
Por: 21/5/2015 00:00:00
“¿O sea que usted sabe si yo digo mentiras?”, es la pregunta que más le hacen a Rita Karanauskas, la reconocida cazamentiras colombiana que acaba de publicar su segundo libro, No te atrevas a mentirme. Según Rita todos los seres humanos somos mentirosos por naturaleza, lo importante es aprender a leer el lenguaje del engaño para prevenir antes que lamentar.

Su fórmula para conocer realmente a una persona es acompañarla en situaciones cotidianas y, de ser posible, incómodas, como ir a un banco o a un supermercado, y fijarse bien en cómo es su comportamiento. “Todos los engaños, o casi todos, vienen precedidos por señales que muchas veces pasan desapercibidas simplemente porque no nos tomamos el tiempo para verlas. De pronto ese individuo que se muestra tan perfecto, tan correcto, tan gentil, transgrede una norma social aparentemente insignificante como colarse en la fila o rayar el carro del vecino y esconderse”.

Esas u otras pequeñas señales, como el cambio en el tono de la voz, un movimiento o una sudoración exagerada pueden delatar a un mentiroso. Hay rasgos faciales que permiten descubrir una mentira, pues tenemos ciertos músculos predispuestos para realizar determinados gestos y eso hace que sentimientos como la ira, la tristeza, la alegría o el miedo sean difíciles de fingir. Si a mí me preguntaran cuál es el talento excepcional que necesita el cazamentiras para llegar a la verdad, yo contestaría: ¡saber observar!”.

Para Rita no se necesita un don especial para cazar a los posibles ‘Pinochos’, cualquiera puede hacerlo, simplemente se necesita disciplina. Ella aprendió la técnica en Estados Unidos con el U.S. Marshals y con Paul Ekman Group, asesores de la exitosa serie Lie to Me. Además se ha leído todos los libros de Sherlock Holmes. Ella explica que este personaje detectivesco ficticio, inmortalizado en la obra del escritor sir Arthur Conan Doyle, se inspiró en Joseph Bell, un reconocido patólogo forense, médico y profesor de medicina, quien a falta de ayudas tecnológicas, utilizaba la observación y la deducción para diagnosticar a sus pacientes, siendo muy exacto en sus apreciaciones.

Karanauskas, de origen lituano, aclara que lo que hace no es brujería y que tiene un sustento científico. “Yo no adivino nada, solo analizo testimonios y comportamientos”. Ahora está estudiando grafología forense para detectar posibles alertas con la letra. Invierte el 70 por ciento de su tiempo en trabajar con el Gobierno colombiano y fue sugerida como perito en el caso Colmenares, lo que le dio un gran reconocimiento mediático. Dicta un diplomado en la Universidad del Rosario en el que le enseña a la gente a detectar mentiras. Sus alumnos le contaron parte de los casos que aparecen en el libro. “Lo mejor que me ha pasado en este oficio es oírlos a ellos decir que esto les cambió la vida”.

Al comienzo la mirada de Rita intimida, pues es como estar todo el tiempo frente a un polígrafo humano. A ella eso en lugar de atormentarla, la divierte. Dice que a veces ante un engaño es mejor hacerse el “pendejo” y diseñar una estrategia para arreglar la situación. “Si quieres una confesión, lo primero que debes pensar es en qué vas a hacer cuando la logres. Si tu pareja te dice: ‘Sí, soy infiel’, ¿vas a coger la maleta y te vas a ir o lo vas a perdonar? Muchas mujeres me dicen: ‘Es que yo quiero verlo arrodillado’, y después de que se arrodille, ¿qué van a hacer?”. Cuenta que para lo que más la buscan es para que ayude a descubrir infidelidades, pero ella no le jala al tema. “Nadie cree, yo termino crucificada y la pareja, feliz”. Rita ha estado casada dos veces y dice que nunca le han puesto los cachos, pero, contrario a lo que muchos podrían pensar, esto no tiene nada que ver con su habilidad para detectar engaños, sino con unas reglas claras que ella puso desde el comienzo en sus relaciones. “Yo no soportaría que algo así me pasara”.

Según Rita, una persona normal dice en promedio tres mentiras cada 10 minutos. Por ejemplo, “las estadísticas han demostrado que un 83 por ciento de los aspirantes a un cargo mienten en sus hojas de vida, ya sea por omisión, por falsificación o por ambas”. Desde su punto de vista, los hombres mienten más que las mujeres, particularmente en asuntos relacionados con poder y estatus. “Ellos son más primarios a la hora de mentir, en cambio cuando una mujer lo hace, difícilmente la descubren”.

Hay mentiras dañinas y otras más diplomáticas, que realmente forman parte de las relaciones laborales y cordiales. “Si a mí me invitan a una comida de trabajo en la casa de mi jefe, obviamente no voy a decir que lo que me dieron estaba inmundo, eso no me haría ver como la más sincera sino como la más maleducada”.

Otro tip que da Rita para identificar a un Pinocho es: “Cuando uno hace una pregunta obvia como: “¿Dónde estuviste anoche?’, y la persona se demora en contestar, ahí hay una señal de que algo anda mal. Y al contrario, si uno hace una pregunta en que la persona debe tomarse su tiempo para responder y lo hace rápido, también es sospechoso”. Según Karanauskas, la pregunta que más pone nerviosa a la gente es: “¿Usted ha robado alguna vez?”.

A Rita también se le crece la nariz, pues como ella misma reconoce, todos hemos dicho una mentira alguna vez en la vida.


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