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¿Se salvarán los coches de Cartagena?

¿Se salvarán los coches de Cartagena?

Revista Jet-Set

Una crónica de Juan Gossaín revivió la triste situación de los caballos en Cartagena. El alcalde Dionisio Vélez ha tomado cartas en el asunto para mejorar la calidad de vida de los equinos, pero hay quienes piden medidas más drásticas, sin importar que se pierda uno de los atractivos turísticos de la Heroica.
María Clemencia de Santos y Marta de Martinelli, ex primera dama de Panamá. En medio de una cumbre de jefes de Estado, las esposas recorrieron la ciudad por su cuenta. Foto:©Imagen Reina/12
Por: Edición 28721/7/2014 00:00:00
Los coches de Cartagena, halados por los caballos, dejaron de ser un medio de transporte para convertirse en una ficha emblemática de las estampas turísticas de la ciudad de los balcones y baluartes. Si alguien busca un matrimonio verdaderamente romántico llega a la iglesia en uno de estos coloridos carruajes. Incluso, algunos mandatarios de otros países y artistas no se van de la capital de Bolívar sin recorrer los sitios de interés de la mano de los cocheros chambaculeros, inmortalizados por el maestro Alfonso de la Espriella en su bolero Cartagena contigo.

Sin embargo, estos momentos idílicos esconden una realidad dolorosa que el periodista Juan Gossaín volvió a hacer visible en una de las crónicas del diario El Tiempo. El relato de un caballo que murió en plena vía fue el detonante para descubrir un problema de salud pública con un cuadro de equinos maltratados, desnutrición y desaseo en las pesebreras de la ciudad. La denuncia del cronista salió poco después de que el alcalde Dionisio Vélez expidió un decreto para regular el uso de los coches.

Cuando se creía que la medida iba a todo galope, la Procuraduría General de la Nación, en cabeza de Óscar D. Amaya, delegado para el Medio Ambiente, pidió suspender el servicio de los carruajes. Con la polémica sugerencia se buscaba acelerar el cumplimiento del decreto de Vélez, quien con paso firme no acató la orden del ente regulador.

El mandatario de la ciudad justificó su desobediencia con varios argumentos, incluyendo el derecho al trabajo de las familias que viven de esta actividad y la tradición que fomenta el turismo de la capital que fue declarada patrimonio de la humanidad. “La medida busca proteger a los animales. Les haremos seguimiento a los temas de salud y nutrición para controlar el maltrato. Así que no existen motivos para sacarlos de las calles”. No obstante, los organismos protectores de los animales como la Fundación Ángeles con Patas salieron a respaldar la decisión de la Procuraduría.

Lo peor es que esta es una situación de muchas víctimas y pocos dolientes. Cuando se les reclama, los cocheros se sienten satanizados y aceptan que algunas veces no tienen con qué alimentar a los animales. El mismo Gossaín hizo una desesperanzadora reflexión cuando se preguntó: “Si a duras penas se mantiene el dueño del coche, ¿con qué va a comer el caballo?”.

El alcalde de Cartagena vive una encrucijada entre darle cumplimiento a su propia ley y conservar el prestigio turístico de la ciudad que, según el Huffington Post, es uno de los 50 destinos que hay que visitar antes de morir. Pero este tabloide no hizo referencia a si debe ser antes de que mueran los caballos.
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