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Claudia Palacios se queda

Claudia Palacios se queda

Revista Jet-set

Después de vivir casi diez años en Atlanta, donde fue una de las estrellas de la cadena de noticias CNN en español, la periodista caleña regresó al país. Ahora es parte de la mesa de trabajo de W Radio y acaba de lanzar su primer libro, Te vas o te quedas, con dolorosos relatos de migrantes latinos en Estados Unidos.
La periodista caleña vivió casi 10 años en Atlanta, tiempo en el que siempre se preguntó: “¿Me voy o me quedo?”, de ahí el título de su primer libro, que ha sido muy bien recibido por la crítica. Foto: ©Gerardo Gómez/13.
Por: 1/4/2013 00:00:00
La periodista de la mesa de trabajo de W Radio lanzó su primer libro, Te vas o te quedas, en el que cuenta treinta historias de migrantes latinos en Estados Unidos que conoció mientras trabajaba en CNN en español. Allí palpó de primera mano casos dolorosos de los que se casan con un ciudadano de ese país por obtener los papeles y asumen un riesgo cultural desconocido; los que han sufrido la pérdida temporal o definitiva de sus hijos por ser indocumentados, y los que venden todo para reiniciar su vida lejos y quedan en la calle.

En el prólogo, Claudia habla sobre la primera historia que le llamó la atención: la de un mesero de un restaurante, graduado de Administración de Empresas, que dejó su trabajo en Colombia, en el que ganaba un salario de dos millones y medio de pesos por irse a Estados Unidos, donde las propinas que le daban en el restaurante le alcanzaban para lo mismo que el modesto sueldo que recibía en Bogotá. Además estaba en condición de indocumentado, pues había dejado vencer su visa y si regresaba al país, no podía volver a entrar a Estados Unidos.

Ella siempre se cuestionó qué sienten esos migrantes latinos que no pueden regresar a ver a su familia, que ganan lo justo para vivir o menos, y que sin ser delincuentes tienen que vivir escondiéndose de la policía o con miedo a que los detengan.

Por supuesto ese no era su caso, pues llegó a Estados Unidos porque quería, con documentos legales, con un buen trabajo y salario. Sin embargo, se sentía entre la espada y la pared: por un lado estaba seguir con el sueño americano y por el otro el deseo de que su hijo, de 12 años, creciera en Colombia. “Pablo siempre me preguntaba cuándo nos íbamos a regresar a vivir a Colombia y yo siempre le respondía: ‘Un día de estos’. Hace dos años, después de unas vacaciones en Manizales, me dijo que tenía que hablar seriamente conmigo. Me volvió a preguntar cuándo íbamos a regresar y le respondí lo mismo. Él me contestó: ‘Mamá, yo no quiero que me digas más un día de estos, dime una fecha específica’. Me mostró una canción que hizo en el avión de cómo él afronta las despedidas cada vez que sale de Colombia”. Acordaron que se tomarían un año y medio para que Pablo terminara la primaria y Claudia cerrara su capítulo con CNN. “Obviamente me dio tristeza dejar CNN, pero estaba agotada de presentar el noticiero todos los días; a mí me hace mucha falta la calle, yo soy más reportera que otra cosa”. Sus jefes entendieron perfectamente los motivos de su renuncia y le propusieron que siguiera vinculada al canal con Los influyentes, programa en el que les sigue la pista a líderes en la política y el arte latinoamericano.

Cuando en los medios se coló el rumor de que retornaría a Colombia, más de uno se la imaginó presentando noticias. Pero Julio Sánchez Cristo la fichó para que formara parte de la mesa de trabajo de la W en las mañanas. “Yo le había contado a Julio que quería regresar, pero él no me creyó, sin embargo me dijo que si era cierto, considerara la posibilidad de trabajar con él. Cuando ya era un hecho que me venía, le escribí un e-mail preguntándole si su propuesta seguía en pie; me respondió que sí y aquí estoy”. Confiesa que al principio tenía mucho miedo porque nunca había hecho radio. “Es diferente. En radio uno necesita concentrarse en diez cosas al mismo tiempo y como es en vivo, la posibilidad de embarrarla con algún comentario es permanente”.

Sin embargo está feliz con su nuevo reto. “Nunca sentí que volver a trabajar en los medios de Colombia fuera retroceder. Siempre he pensado que en el país hay muy buenos periodistas que tienen las cualidades para estar en un medio internacional, dirigirlo y enseñarles a los que están allá”, asegura.

En los quince años y medio que lleva en las lides del periodismo, Palacios ha entrevistado a casi todos los presidentes de América Latina, desde Evo Morales, pasando por José Mujica, hasta Rafael Correa. Por su dominio del tema político y su enfoque analítico y social de la problemática latinoamericana, ha sido invitada con frecuencia a moderar foros y conferencias internacionales. Hace poco estuvo en Panamá en la Asamblea Anual del BID.

“Llevo siete meses en Bogotá y pensé que a estas alturas iba a estar tranquila, y resulta que la vida cada vez se pone más vertiginosa. Ni siquiera he podido verme con todos mis amigos”, dice. Se levanta a las 5:30 a.m., desayuna con su hijo, lee los periódicos, llega a Caracol Radio a las 7:30 y sale a la 1:00 p.m. En las tardes prepara el programa que hace para CNN y escribe la entrevista semanal para el periódico El Pueblo, de Cali. Con ese corre-corre no le queda tiempo para tener una relación sentimental. “Tuve un novio de Palmira con el que duré casi tres años, pero ya terminó”. Ahora, la caleña de 35 años prepara un segundo libro del que no quiere adelantar muchos detalles para no dañar la expectativa.
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