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Claudia López: las batallas de una mujer diferente

Claudia López: las batallas de una mujer diferente

Revista Jet-Set

La senadora celebra por triplicado los resultados del 9 de marzo: ganó bien ganada su curul en el Congreso, superó un cáncer de seno y está felizmente enamorada de Ángela Lozano, su pareja política en el partido Alianza Verde.
A Claudia le encanta salir a caminar con Matías, su perro Golden Retriever de 3 años. “Gracias a él, debo parar mínimo una hora por la mañana y otra en la tarde, así el día de trabajo sea el más agitado”. Foto: ©Imagen Reina
Por: Edición 27926/3/2014 00:00:00
Claudia López Hernández lleva muchos días conteniendo el llanto. Sin un asomo de prepotencia, dice que los más de 80 mil votos que obtuvo en las pasadas elecciones para el Congreso la conmovieron profundamente. La recién elegida senadora por Alianza Verde tiene una expresión de triunfo pero no de sobradés. Su serenidad desvirtúa la opinión de quienes insisten en encasillarla como una persona dura e implacable, siempre concentrada en desenmascarar a los políticos corruptos y paramilitares del país. Para ella, el domingo de elecciones fue un 9 de marzo imposible de repetir, porque además de lograr la segunda mejor votación entre las mujeres, estaba cumpliendo 44 años de edad. Con la canción de Marc Anthony, Vivir mi vida, como banda sonora, la celebración en la sede de su campaña tuvo una mezcla de emociones. A la euforia por los resultados y la conciencia de la responsabilidad con sus electores, se sumaron sus luchas personales por mantenerse viva.

Con la franqueza que la caracteriza, cuenta que en octubre del año pasado fue a hacerse un control médico de rutina y en la mamografía le apareció un tumor. Le diagnosticaron cáncer de seno. El médico la tranquilizó porque estaban a tiempo y era tratable. Sin embargo, le advirtió que debía operarse inmediatamente. Claudia siguió las indicaciones y a los ocho días estaba en el quirófano. La intervención salió bien pero cuando apenas llevaba una semana de recuperación, la llamaron de la Unidad de Protección para informarle sobre una amenaza muy seria en contra de su vida. El exgobernador de La Guajira, Juan Francisco “Kiko” Gómez, que según ella tiene vínculos con una Bacrim, le puso precio a su cabeza. “Ese tipo tiene una oferta pública de 200 millones de pesos para el sicario que me mate, y no es un chiste”, afirma.

Dos noticias de ese talante en solo 15 días le movieron el piso, pero no la derrumbaron. Recuerda que se sintió muy agobiada. Estaba tratando de recuperarse de su enfermedad y no quería otra preocupación encima. Por eso decidió irse a Chicago durante los tres meses que debía esperar para iniciar las sesiones de radioterapia, y aprovechó para continuar con el Doctorado en Ciencia Política que inició en 2011 en la Universidad de Harvard. Ahora que ya pasaron las elecciones y que los médicos le aconsejaron que hiciera su vida lo más normal posible, va a retomar sus estudios. “Un doctorado es una cosa muy larga, de cinco o seis años. Me falta un trimestre que voy a hacer entre abril y junio, y también haré mi propuesta de tesis. De esa manera, cuando venga a posesionarme en el Congreso seré senadora electa y candidata a doctora”, comenta orgullosa.

De ella han dicho que se cree Juana de Arco, una iluminada, la adalid de la justicia. Nada de eso la intimida, sonríe y respira profundo, porque aunque se reconoce como una persona de carácter fuerte, recalca que nunca se las ha dado de heroína. “Si hay que irse del país, me voy. No pasa nada. Si tengo que parar, pues paro. Y aunque hay que tener prudencia, jamás permitiré que me callen, porque esa es la gran victoria de quienes me amenazan, que tenga que cambiar mi vida”.

¿Y su ingreso a la política no le va a cambiar su rutina?: “no creo. Tengo una vida tranquila que me hace muy feliz y que no estoy dispuesta a sacrificar por nada, ni por la política ni por el Congreso”. Dice que esa fortaleza le viene del amor. De ser una hija amada por sus padres y de tener una pareja estable. Después de algunas relaciones que no duraban más de cinco años y la dejaron despechada, Claudia espera que la que tiene con la abogada Angélica Lozano, recién elegida a la Cámara por Bogotá, sea para siempre. “Ya estoy muy catana para volver a empezar. Llevamos muy poquito y todavía no sé si la maldición de los cinco años se vuelva a aplicar, ojalá que no. Soy una persona intensa y hago todo con absoluta pasión y entrega”. Entre sus planes siempre ha estado presente la idea de ser mamá y no descarta la posibilidad de ser ella quien quede embarazada.

Claudia se levanta todos los días muy temprano porque piensa que no se puede dormir cuando hay tanto por hacer. Para ella, tener liderazgo no es quedarse esperando a ver si algún día el mundo es como uno quiere que sea. Aunque las situaciones que enfrenta la golpean, está convencida de que la única forma de superarlas es procesándolas. “Sé que hay un nicho familiar y de pareja al que siempre puedo volver, que es infinito, y me va a amar por encima de cualquier cosa, sin ninguna condición. Eso no lo puedo sacrificar porque de lo contrario perdería mis fuerzas y el valor para pararme cada día a las 5:00 de la mañana con optimismo y decir: ‘¡el mundo se ve negro, pero nosotros lo vamos a iluminar!’. Para eso hay que tener mucha paz interior, y yo la tengo”.
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