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La greymanía

La greymanía

REVISTA JET-SET

Una fiebre de sadomasoquismo recorre al mundo por obra de Cincuenta sombras de Grey, la controvertida cinta que bate récords de taquilla y es solo el primer episodio de una saga que apenas comienza.
El multimillonario Christian Grey,interpretado por Jamie Dornan, es el mejor partido del mundo y en cuestiones de sexo solo lo enciende el sadomasoquismo.
Por: 27/2/2015 00:00:00
Nunca una película es igual o mejor al libro que la origina. Tal vez, el único caso es el de El Padrino y parece ser ahora el de Cincuenta sombras de Grey. La trilogía de novelas, de la británica E.L. James, que superó marcas mundiales, con ventas de cien millones de ejemplares, era entretenida, pero mal escrita. Aún así, se convirtió en un fenómeno global, pues tocaba una fibra del subconsciente femenino que nadie había descubierto.

Como se recuerda, la historia cuenta la relación entre Christian Grey, el multimillonario de 27 años que es el mejor partido del mundo, y Anastasia Steele, una virginal joven de 21 años que cae en sus garras. A él no le gustan el amor y el sexo convencionales, sino que más bien le apasiona el sadomasoquismo y por eso instaló en su espectacular penthouse el famoso “cuarto rojo”, una cámara de tortura y de placer, equipada con látigos, fuetes, esposas, cuerdas, aparatos de suspensión en el aire, etcétera.

A pesar de estos llamativos elementos, la película ha desilusionado a todos los que querían sexo crudo. En el fondo, es una historia de amor, dirigida por una mujer, Sam Taylor-Johnson, quien se encargó de que la cursilería y los excesos del libro desaparecieran. La obra era tan famosa que los productores de la cinta pudieron darse el lujo de contratar a actores desconocidos para los roles principales. Christian Grey es interpretado por Jamie Dornan, de 32 años y oriundo de Irlanda del Norte, quien antes había caracterizado a Axel von Fersen, el amante de la reina María Antonieta, en la cinta de Sofia Coppola sobre la célebre reina de Francia. Su figura corresponde al personaje de Grey y su actuación ha sido calificada como adecuada. Para el carácter de Anastasia, por su parte, fue elegida Dakota Johnson, cuyo desempeño ha sido elogiado en términos de “espectacular”. Aunque es hija de dos actores, Melanie Griffith y Don Johnson, la novata de 25 años no tenía experiencia. Sin embargo, en su rol de la estudiante atemorizada, logra una combinación de vulnerabilidad y temple que han hecho de la cinta un éxito.

Los dos exhalan buena química en cámara, pero la verdad es que se odian en la vida real. Tanto, que se han negado a dar ruedas de prensa juntos, una actividad obligada en los festivales y noches de estreno de cualquier cinta.
Si algo curioso ha tenido esta fiebre por la película más esperada de los últimos tiempos, es que recaudó 90 millones de dólares en su primer fin de semana en cartelera, es decir el doble de lo que costó hacerla. Esa cifra solo la generaban los filmes destinados a los adolescentes, como Tiburón, Indiana Jones, Star Wars o Avatar. Las producciones para adultos nunca habían suscitado una explosión en taquilla de la magnitud de Cincuenta sombras de Grey, que ha pasado por encima de críticas bastante regulares. 

De las dos horas que dura la cinta, solo 19 minutos se dedican a las escenas de sexo, que son moderadas y artísticas. Tan es así, que en Francia no fue catalogada dentro de la categoría para adultos. Durante esos momentos de pasión, Anastasia es vendada, amarrada y recibe fuetazos en el cuarto rojo, pero nada de eso impresiona mucho. Es sabido que la literatura erótica y el cine pornográfico han sido concebidos tradicionalmente por y para los hombres, pero como esta es una obra dirigida por una mujer, manifiesta toda la sutileza de la sexualidad femenina. Por lo demás, la película ha puesto tan de moda el sadomasoquismo, que los bomberos ingleses han registrado más de 28 llamadas de amantes que, por imitar a Christian y Anastasia, se quedaron esposados o más heridos de lo que anticipaban. 

Cuando se aparta de las escenas calientes, Cincuenta sombras de Grey se dedica a exponer la relación humana entre sus protagonistas, la cual no llega a ser el fuerte de la historia, pues no pasa mayor cosa. El mérito, en cambio, se lo lleva su magnífica ambientación.
A pesar de lo inverosímil del cuento de hadas del hombre más codiciado del planeta que se fija en una estudiante cenicienta, la directora logra darle un toque de autenticidad al relato. La mejor escena, y la más sexy, es la de una reunión de trabajo en la que Christian y Anastasia negocian cada una de las cláusulas del contrato de sadomasoquismo en que se embarcan. Sentados cada uno en los extremos opuestos de una larguísima mesa, discuten párrafo por párrafo acerca de la lista de actividades estrambóticas, como si se tratara de una junta entre dos banqueros. 

La primera parte del filme, que cuenta en su staff de productores, diseñadores y compositores a la crema de Hollywood, es muy buena, al tiempo que la segunda es un poco lenta. El final resulta desconcertante, en términos más bien negativos. Sin embargo, ello no fue un accidente, sino que se resolvió así de modo que todos los que presencien la primera parte tengan que ver la segunda y la tercera, para saber el desenlace de la saga sadomasoquista que conquista al mundo.


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