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Charlene de Mónaco ¿Cuernos al príncipe?

Charlene de Mónaco ¿Cuernos al príncipe?

Revista Jet-set

La consorte de Alberto II de Mónaco fue sorprendida en una comprometedora situación con el millonario estadounidense Dennis Washington. Las fotos le echan más leña al rumor de que el matrimonio de los príncipes es una farsa.
El millonario Dennis Washington invitó a Charlene a una travesía por las costas del Mediterráneo en su yate Attessa IV. Él patrocina la nueva fundación de la princesa que busca promover la natación entre los niños y por eso se hicieron amigos. Foto: Look Press Agency.
Por: Edición 26429/7/2013 00:00:00
A los príncipes de Mónaco se les ve últimamente a cada uno por su lado, en actos sociales o familiares, pero hasta ahora nada en su comportamiento había servido de asidero suficiente para darle crédito a los continuos rumores de una crisis matrimonial. Pero estas fotos de la princesa sin su marido y divirtiéndose con el millonario estadounidense Dennis Washington, de 78 años, en las costas del Mediterráneo, detonan nuevas suspicacias, ya que el lenguaje corporal de los dos no parece ser el de dos simples buenos amigos. A menos que en la monarquía monegasca, en la cual reina un espíritu muy liberal, sea lo más normal del mundo que la esposa de su jefe de Estado retoce, se dé estrechos abrazos y se deje tocar el derrière por otro hombre.

Eso es precisamente lo que se ve hacer a Charlene, de 35 años, en estas imágenes en el yate Attessa IV, de propiedad de Washington, quien invitó a la princesa y otros amigos a una travesía de varios días por las costas de Córcega y Cerdeña a mediados de julio. En su divertimento estival, la exnadadora olímpica sudafricana luce de un magnífico humor, muy sonriente y bromista, una actitud muy distinta al tedio y el retraimiento que a veces exhibe cuando está con Alberto.

Dennis Washington, quien posee una fortuna de US$5.200 millones, la número 233 del mundo según Forbes, parece despertar en Charlene un entusiasmo de vivir que casi no muestra en su rol como princesa. En el reportaje se le ve bailar, disfrutar de unos tragos y hasta darle una patadita en el trasero a su anfitrión.

Estas imágenes les hacen sentir “un aire fresco” a quienes insisten, desde antes de la boda en 2011, en que este matrimonio es una fachada para mantener a flote la imagen del príncipe de un trono católico. Como se recuerda, justo antes del enlace, medios franceses serios como L’Express informaron que ella había intentado huir de Mónaco, despechada porque había descubierto que Alberto le era infiel y tenía un tercer hijo ilegítimo oculto.

Lo curioso es que días antes de la aparición de las fotos, The Times, el prestigioso diario británico, había publicado una inusitada entrevista en la que ella calificaba de “mentiras rotundas” esas versiones, que han seguido hasta el presente. En los últimos meses se ha dicho que ella y Alberto llevan vidas separadas, y que sus súbditos están decepcionados con ella porque aún no les ha dado el ansiado heredero del trono, sobre lo cual ella le dijo al tabloide inglés: “Eso pasará, eso pasará”.
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