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Césa Rincón el alma de la protesta taurina

Césa Rincón el alma de la protesta taurina

Revista Jet-set

El matador colombiano fue uno de los protagonistas de la batalla en la Corte Constitucional, la cual ordenó la reapertura de la plaza de toros La Santamaría. A su regreso al país, Rincón articuló la huelga de hambre de 14 novilleros y las marchas de protesta de este gremio en Bogotá.
El comentarista taurino Iván Parra apoyó las arengas del maestro César Rincón durante el encuentro con los novilleros que organizaron la huelga de hambre. Foto: Imagen Reina/14.
Por: Edición 29012/9/2014 00:00:00
En un acto inusual, el torero César Rincón apareció enérgico y con rabia en medio de la protesta de 14 novilleros que se declararon en huelga de hambre para reclamar la reapertura de La Santamaría de Bogotá. Rincón tomó el micrófono e increpó a la multitud de más de mil taurinos para que lanzara arengas contra el gobierno de Gustavo Petro. Por su parte, el alcalde, en un firme pronunciamiento, aseguró que prefería renunciar antes de reabrir el recinto taurino.

“Libertad, libertad”, gritaron los seguidores del matador colombiano, mientras que con aplausos alentaban a los huelguistas a continuar con una decisión que puso en riesgo la vida de dos de ellos: uno estuvo a punto de sufrir un derrame cerebral y otro fue enviado de urgencia al hospital por una insuficiencia renal. Pese a todo, la protesta que alentó Rincón siguió hasta las últimas consecuencias.

La manifestación pública de los amantes de la fiesta brava coincidió con el fallo de la Corte Constitucional que ordenó a la Alcaldía la reapertura de la plaza antes de febrero del año entrante. El pronunciamiento se da en respuesta a una tutela que instauró Felipe Negret, presidente de la Corporación Taurina de Bogotá, entidad que, por acción unilateral del alcalde Petro, perdió desde el 2012 el contrato de arrendamiento del templo de la tauromaquia capitalina.

El maestro Rincón celebró la decisión del alto organismo que protege la carta magna, y remató: “En Colombia hay una hipocresía muy grande. A le gente no le gusta la fiesta taurina, pero come mucha carne. ¿No sufre el pollo cuando lo matan? ¿No se asfixia el pescado cuando lo pescan? Si hay una lucha verdadera contra el maltrato animal, entonces volvámonos todos vegetarianos”. En los días previos a la sentencia constitucional, César Rincón también había respaldado una marcha de novilleros de Sogamoso, quienes caminaron desde su ciudad hasta el Parque de la Independencia, en el centro de Bogotá.

En esta guerra frontal contra la iniciativa que se propuso acabar la fiesta brava, se organizó otra batalla legal con el respaldo del matador colombiano. Los novilleros, que seguirán instalados a las afueras de la plaza hasta que los dejen entrar, esperan darle una nueva estocada al burgomaestre con una denuncia penal ante la Fiscalía por los delitos de prevaricato y desacato a la Constitución. Según los demandantes, Gustavo Petro no tenía competencia para suspender las corridas de toros.

En este escenario intervino el abogado Abelardo de la Espriella, en calidad de representante legal de los 14 huelguistas. El jurista apeló al derecho al trabajo de los toreros y al carácter de tradición cultural que adquirió la fiesta brava en Bogotá gracias a la Ley 916 del 2004. “La norma es clara, ni los alcaldes ni los concejos municipales pueden prohibir las corridas. Petro es un dictadorzuelo y cree que es el único que está por encima de la ley”, afirmó De la Espriella en uno de sus acostumbrados ataques.

El dictamen de la Corte no tiene reversa. Si Petro no se acoge a lo establecido, se enfrentaría a una sanción económica, a un arresto de hasta seis meses o, en el peor de los casos, a una inhabilidad para ejercer el cargo público. Aún así, parece estar dispuesto a torear la paciencia de los demandantes. A través de la secretaria general de la Alcaldía, Martha Lucía Zamora, se supo que la plaza regresará a manos de los taurinos, pero después de una restauración que duraría entre 12 y 18 meses.

Con la alianza fortalecida de César Rincón, Felipe Negret, los novilleros y empresarios taurinos, el burgomaestre convirtió las redes sociales en una especie de candente ruedo. Desde su Twitter insinuó que la huelga de hambre fue auspiciada por la clase alta y dirigente que maneja el negocio de los toros de lidia. Los novilleros reaccionaron de inmediato y dijeron que no. El choque de opiniones e intereses que se entrelazaron en este largo debate de dos años dejó pérdidas millonarias en los dos bandos: la suspensión de las corridas en Bogotá golpeó a unas 35 mil personas que han vivido de la fiesta brava, mientras que la Alcaldía dejó de recibir un estimativo de 3.500 millones de pesos por concepto de impuestos. “La protección de Petro a los animales esconde algo más. Los antitaurinos votarán por él en caso de que busque extender su proyecto político”, denunció Guillermo Rojas, presidente de la Unión de Toreros, sección Subalternos.

En todo este proceso, César Rincón fortaleció su liderazgo como articulador de las voces de protesta de la Corporación Taurina, ganaderos, banderilleros, rejoneadores y amantes en general de las corridas. El fallo constitucional salió a la luz pública, pero falta darle cumplimiento. La nueva faena apenas comienza.
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