Revista Jet-set

Catalina Serrano “Mi marido es como un pájaro al que le cortaron las alas”

Por: Edición 260

La esposa del exministro de Agricultura Andrés Felipe Arias rompió su silencio y habló en varios medios de comunicación porque, por tercera vez, el Tribunal Superior de Bogotá le negó la libertad a su marido. “Ante esta injusticia no puedo seguir quedándome callada”, le dijo a Jet-set.

Catalina Serrano “Mi marido es como un pájaro al que le cortaron las alas”. Catalina Serrano visita a su esposo los fines de semana. Le empaca lonchera a sus hijos, Eloisa, de 5 años, y Juan Pedro, de 2. almuerzan juntos y cuando el día está bonito salen a caminar por la Escuela de Caballería. Foto: Revista Semana (©León Darío Peláez)

Catalina Serrano visita a su esposo los fines de semana. Le empaca lonchera a sus hijos, Eloisa, de 5 años, y Juan Pedro, de 2. almuerzan juntos y cuando el día está bonito salen a caminar por la Escuela de Caballería. Foto: Revista Semana (©León Darío Peláez)

Hace dos semanas los periódicos, los noticieros de televisión y la radio reflejaron escenas desgarradoras de Catalina Serrano, abrazada en lágrimas con su esposo, a quien el Tribunal Superior de Bogotá acababa de negarle por tercera vez su libertad. La bogotana, de 36 años, quien se casó en el 2007 con un ministro que pintaba como futuro presidente, se enfrentó de un momento a otro con una realidad muy dolorosa. Ella habló con Jet-set sobre su drama personal.

¿Qué sintió cuando le oyó decir a su esposo “mátenme”? –Nosotros, en privado, habíamos hablado del tema y de alguna manera uno piensa para qué vivir si igual, aunque uno obre honestamente, va a seguir esta situación. Si en algún momento llegara a ser voluntad de Dios que uno de nosotros no estuviera, pues de una vez que nos lleve a los cuatro.

¿Cómo es casarse con un candidato presidencial y ahora verlo preso? –Uno no se casa con el político, sino con el ser sensible, detallista, responsable, para quien yo era lo más importante. Si la situación era que él iba a ser presidente, durísimo, qué pereza, eso nunca se me pasó por la cabeza. Pero ahí estaba para apoyarlo.

¿Cómo es la rutina en familia? –Nosotros podemos visitar a Andrés los viernes, los fines de semana y el lunes. Yo no puedo ir entre semana por mi trabajo, pero los sábados estoy allá a las ocho de la mañana con mis hijos. Llevo una lonchera, almorzamos, jugamos y cuando el día es bonito salimos a caminar en un espacio confinado porque Andrés no puede moverse por toda la Escuela de Caballería.

¿Qué saben sus hijos? –A Eloisa hemos tratado de contarle lo más cercano a la realidad que ella puede entender. Sabe que el papá tiene que defenderse de unas mentiras y que no puede salir de la Escuela de Caballería. Juan Pedro es muy chiquito y todavía no entiende. Para él la realidad es que la mamá vive acá y el papá en la Escuela de Caballería. Es más, cuando vamos por la séptima en el carro dice: “Casa papá, casa papá”.

¿Han ofendido a sus hijos? –Nunca, gracias a Dios. Eloisa está en un jardín donde la solidaridad, tanto de los profesores como de los padres de familia, ha sido infinita. En agosto empieza su primaria en un colegio de Bogotá y esperamos que nos vaya igual de bien. La niña fue admitida sin ningún tipo de rechazo, que era nuestro temor.

¿Cómo maneja su trabajo? –Es duro. Toda la vida trabajé en el sector financiero, pero cuando nació Eloisa renuncié para dedicarme a ser mamá. Cuando pasó esta situación empecé a buscar empleo y me demoré ocho meses consiguiéndolo. Hoy trabajo en una empresa del sector financiero, soy la directora comercial. Mi horario es de tiempo completo: salgo de la casa a las 7:30 a.m. y regreso a las 6:30 p.m. No tengo vida social y no me interesa tenerla.

¿Se sintió estigmatizada en algún momento? –Sí, cuando sucedió lo de Andrés puse en arriendo nuestro apartamento porque era la carga económica más alta que tenía. En dos oportunidades, cuando ya estaban casi listos los papeles para firmar, me llamaron a decirme que no querían meterse en enredos. Gracias a Dios en ese momento salió mi trabajo, que me permite asumir el sostenimiento de mi hogar.

¿Quién paga los abogados?
–La fundación del presidente Uribe nos ha ayudado. Hemos tenido momentos difíciles y es un tema que asusta mucho.

¿La cercanía de su esposo con Uribe le hizo daño? –En este país tenemos que olvidarnos de que ser amigo de Uribe es un delito. El expresidente nos sacó de un hueco y recuperó el amor y la confianza hacia Colombia. Cuando uno es leal y tiene convicciones, eso no puede hacerle daño; si a Andrés le tocaba vivir esto, pues lo asumimos y aceptamos porque es la voluntad de Dios.

¿Qué es lo que más extraña de su esposo?
–Poder dormir juntos, ver una película. Llevo el 30 por ciento de mi matrimonio separada de él. Tengo fotos de la familia en todo el apartamento para que mis hijos vean que Andrés no es un papá ausente. Los domingos la despedida es durísima; cuando nos montamos al carro, Eloisa siempre le dice: ‘Papito, dame la mano’, le coge el dedo por la ventana y no lo quiere soltar. Ella siempre se queda llorando y no entiende por qué nos tenemos que ir sin él.

¿Cómo avivan el amor? –Hay un tema de pareja y de intimidad que no es posible, pero cuando uno se casa hay muchas cosas que van más allá. Obviamente buscamos nuestros espacios cuando se puede. Nos escribimos cartas y Andrés empezó a hacer algo muy bonito que es escuchar las letras de las canciones y llamar a decirme: “Tikis, búscate esta canción en You Tube”. Orar juntos también nos mantiene unidos.

Algunos dicen que se está victimizando. ¿Por qué decidió hablar? –Yo no me victimicé, a mí me buscaron los medios cuando vieron mi foto en la audiencia, que según me cuentan causó mucha impresión. Llevo dos años callada, confiando en que la justicia opere, pero no se ha dado; esa foto me dio la oportunidad de decir lo que durante tanto tiempo he querido y no he podido.

¿Cuál ha sido el momento más doloroso? –El 26 de julio del 2011, cuando el magistrado dijo que mi esposo debía estar privado de la libertad. A los dos días de haberse llevado a Andrés, me hicieron la llamada millonaria y me robaron porque en el juicio publicaron los datos. Fue muy duro tener que llegar a la casa y ver a mi hijo Juan Pedro de 20 días de nacido, yo lo estaba lactando y desde ese día no pude seguir haciéndolo.

¿Por qué un hombre que usted ama tanto genera tantos odios? –Andrés genera mucho amor o mucho odio. Yo conozco al ser humano sin máscaras y sin pretensiones. En un momento de su vida, por su misma juventud, fue prepotente y lo ha dicho muchas veces. Con esto él ha aprendido a ser más humilde, a bajarse y me encanta porque ese es el Andrés que yo conozco.

¿Este es el fin político de Andrés?
–Él está inhabilitado 16 años por la Procuraduría, ahora no tiene posibilidades de ejercer la política y pienso que tampoco le quedan ganas. Yo veo la situación de mi esposo como a un pájaro al que le cortaron las alas.

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