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“Es inevitable sentir dolor e impotencia”, Catalina Serrano

“Es inevitable sentir dolor e impotencia”, Catalina Serrano

REVISTA JET-SET

La esposa de Andrés Felipe Arias, quien a estas alturas se encuentra en una prisión de Miami a la espera de que se resuelva su situación en ese país, se ha puesto al frente del caso de su marido: habla con la prensa, envía mensajes a través de las redes sociales, lidia con los abogados y además cuida a Eloísa y Juan Pedro, los hijos que tiene con él.
Catalina vive este difícil momento en compañía de sus padres, sus suegros y amigos que ha encontrado en Estados Unidos que viven una situación parecida lejos de su país de origen. “Nosotros no vinimos como inmigrantes –dice–. Somos exiliados”.
Por: Revista Jet-set.21/9/2016 00:00:00

Después de dos años en Miami, mientras esperaban el asilo político, Catalina Serrano ha vuelto a vivir el horror de ver a su marido tras las rejas. La primera vez fue en Colombia, cuando lo detuvieron por el caso de Agro Ingreso Seguro en el Cantón Norte de Bogotá y luego salió bajo libertad condicional mientras le dictaban sentencia.

Solo cuatro años antes, las revistas del corazón registraban su feliz matrimonio y luego el nacimiento de sus dos hijos Eloísa y Juan Pedro porque Arias era el ministro estrella del gobierno de Uribe y Catalina se convertía en una joven, bonita y juiciosa potencial primera dama de la Nación.

Pero la familia entera salió del país en julio de 2014 cuando el exministro de Agricultura fue condenado a 17 años de prisión, una pena que muchos consideran exagerada. Catalina ha tomado la vocería del caso de su marido, a quien solo puede ver una hora a la semana, desde que está detenido, pero tiene la ilusión de que le concedan la libertad bajo fianza mientras esperan la decisión de la Corte Federal de Miami sobre su extradición y asilo en Estados Unidos.

Sus días han cambiado: ahora aparte de dedicarse a los niños tiene que atender los asuntos de su esposo. Habla con claridad, a pesar de la tristeza que se le siente en la voz y se le ve en la cara, igual que cuando asistía a las audiencias en Colombia. Tal vez este no era el sueño de vida que tenía cuando se casó, pero está firme en el propósito de defender a su marido y no solo en Miami ha encontrado amigos que los apoyan, sino también en las redes sociales donde a través de una campaña de crowdfunding personas de todo el mundo donaron más de 100.000 dólares para su familia en 18 días. Y la convocatoria sigue.

Así habla Catalina.

¿Cuéntenos de la campaña de crowdfunding que se gestó a través de las redes y el fenómeno que ha sido?

"La campaña nació voluntariamente de la iniciativa de los amigos del colegio de mi esposo. Ellos han vivido junto con mi familia esta pesadilla que ya lleva más de seis años. Tal vez ellos, al igual que nosotros, hemos sido gratamente sorprendidos al ver la respuesta tan solidaria y generosa de tantas personas que creen no solo en el transparente y siempre honesto proceder de mi esposo, sino de lo evidente que es la persecución política desatada en su contra y en contra de todo lo que tenga que ver con el presidente Uribe".

Ha sido un éxito… hay mucha gente apoyándolos…

"No me cansaré nunca de agradecer y bendecir a todas y cada una de las personas que nos han apoyado, no solo de Colombia sino también del mundo (cubanos, venezolanos, argentinos, ecuatorianos, americanos, en fin). En Miami hemos conocido muchas historias tristes parecidas a la nuestra, de personas que tuvieron que salir de sus países por circunstancias similares. Esto nos ha motivado a hacer todo lo posible para que Colombia no siga por el mismo camino donde las instituciones han perdido independencia convirtiéndose en perseguidores de personas justas. A pesar de estar viviendo esta prueba tan difícil, nunca me he sentido sola. Dios se manifiesta en nuestras vidas todos los días a través de todas estas lindas personas. Esta causa no es solo la causa de mi familia; es la causa de muchas familias que hoy son perseguidas por razones políticas".

¿El dinero recogido es para pagar los abogados de Andrés Felipe?

"Nuestras familias, amigos y tantas personas conscientes de esta persecución política, que se ha convertido en una tragedia para nosotros, están contribuyendo y recolectando ayudas económicas para cubrir las necesidades y el sostenimiento de mi familia".

¿Ya pudo visitarlo?

"Logré visitarlo después de ocho días de estar detenido. Fue impactante verlo en ese frío lugar vestido de recluso, pero reconozco que fue él quien con su fortaleza y paz interior me recargó y me dio la tranquilidad que yo, por mi dolor y tristeza, no pude darle".

¿Cómo está Andrés Felipe?

"Mi esposo es un hombre lleno de luz, paz y tranquilidad que ha aceptado con humildad esta difícil prueba, pero sigue siendo un hombre luchador y perseverante que no se cansará de dar la batalla que le devolverá su libertad".

¿Ha hablado con el expresidente Uribe? 

"Sí, he hablado mucho con el presidente Uribe. Sé que a él, como a la mayoría de colombianos, le duele esta injusticia tanto como a nosotros. Él y muchos de los amigos de esta lucha política han estado siempre muy pendientes siendo un gran apoyo".

Hace un par de días el procurador Alejandro Ordóñez pidió revisar el proceso, pero él ya no está… ¿Cómo los afecta esta nueva situación?

"Es lamentable que ya no esté, pues su intención de solicitar esa revisión era de las pocas garantias que aún nos quedaban en Colombia. Recuerdo con claridad cómo el representante de la Procuraduría que siempre acompañó el juicio de Andrés ante la corte, pidió con vehemencia la absolución de mi esposo por falta de pruebas".

La situación de Andrés Felipe cambió y es posible que le den la libertad bajo fianza... ¿Eso es cierto? ¿En cuánto tiempo esperan verlo de nuevo en casa?

"Andrés nunca debió perder su libertad, pero me consuela ver que cada vez son más quienes se han interesado en el caso y no son propiamente afines a la ideología de mi esposo. Han hecho profundos análisis tanto académicos como jurídicos y han demostrado lo injusta y desproporcionada que fue la condena. Mi esposo está encarcelado por una de las más grandes injusticias que se han cometido en Colombia. Solo Dios sabe qué puede pasar en las próximas semanas, a Él oramos cada noche para que nos permita tener a Andrés pronto con nosotros. Les pido a los colombianos que creen en la justicia que no paren de orar por él, soy una convencida de que no hay nada más poderoso que un ejército de oración".

Andrés Felipe enfrenta una condena de 17 años de prisión y a muchos les parece una exageración, justo ahora que se firma la paz, ¿qué opina usted? ¿Tiene rabia? ¿Perdona? 

"Es inevitable sentir dolor e impotencia frente a tanta injusticia, soy de carne y hueso, y me cuesta entender que mi esposo haya sido condenado con una pena desproporcionada, mientras al mismo tiempo se exime de cárcel efectiva y se permite participar en política a quienes realmente asesinaron, torturaron, secuestraron y extorsionaron a miles y miles de víctimas. Esto es el mundo al revés. Pero si algo le he pedido a Dios siempre, es que nunca guarde en mi corazón rabia ni resentimiento en contra de nadie. En eso trabajo todos los días por mi paz y tranquilidad interior, pero además porque quiero que mis hijos estén siempre libres de esos sentimientos. Yo perdono porque sé que Dios es justo y el universo tarde o temprano restaurará el equilibrio y el derecho de las cosas".

¿Dios ha estado de su lado en este proceso?

"Dios siempre está con nosotros, y la mejor muestra de ello, es que, a pesar de estar enfrentando este dolor tan grande, nos mantenemos fuertes y unidos. Cada noche, a las 7 y 30, mis hijos, yo y Andrés desde su lugar, pedimos a Dios que nos proteja, guíe y oriente para el bien mayor. Nosotros tenemos una frase con la que nos identificamos. Es la que Santo Tomás Moro le dijo a su hija camino a su ejecución: ‘Nada puede pasarnos que Dios no quiera; por muy malo que parezca, si Él lo quiere es lo mejor‘. En mi familia creemos, descansamos y confiamos en Dios".

¿Quién la está acompañando en estos días?

"Mis papás y mis suegros viajaron inmediatamente se enteraron de lo sucedido. Ellos han sido siempre mi mayor apoyo y compañía. Pero además nos están acompañando miles y miles de personas en Colombia, Estados Unidos y muchos otros países que diariamente oran por Andrés, que han escrito cartas, que me envían mensajes de apoyo, y que claman por su libertad. Son personas que saben que la libertad de Andrés es la libertad y la restauración de la justicia en Colombia".

¿Todavía quiere quedarse a vivir en Miami?

"Nosotros amamos a Colombia, nuestro sueño sigue siendo una Colombia donde nuestros hijos puedan crecer seguros y felices. No vinimos a Estados Unidos como inmigrantes sino como exiliados, porque en el país se cometió una injusticia atroz con Andrés. Lo condenaron sin pruebas por desatar una venganza en contra de él, del presidente Uribe y contra quienes trabajaron para su gobierno. Tengo la convicción de que en Estados Unidos se defienden los derechos de las personas, es un país justo que nos acoge y protege. Este es el lugar que nos permitió, aunque por poco tiempo, el poder recuperar nuestra vida familiar y el que facilitó a mis hijos tener los mejores recuerdos de un papá que los ama y da la vida por ellos".

¿Cómo es su vida en este momento? ¿Sus hijos están en el colegio?

"He tenido que asumir todas las responsabilidades de Andrés, además de las que ya tenía como mamá, ama de casa y esposa. Esta pesadilla no solo es el horror de haberles arrancado a mis hijos en su propia cara a su papá, sino además la angustia de saber que el tiempo que antes yo les dedicaba a ellos, ya tampoco es igual".

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