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Caroline Kennedy ¿Se le mide a la diplomacia?

Caroline Kennedy ¿Se le mide a la diplomacia?

Revista Jet-set

Una ardua polémica se desató en Estados Unidos apenas se supo el posible nombramiento de la hija de John F. Kennedy como embajadora en Japón por su escasa experiencia política.
Caroline, de 55 años, estudió Arte en la Universidad de Harvard y Derecho en la Universidad de Columbia. Actualmente preside la biblioteca de la Fundación John F. Kennedy y el comit{e asesor del Instituto de Política de la Escuela de Gobierno de Harvard. Foto: AFP.
Por: 11/4/2013 00:00:00
En los años 60 llegó a ser la niña más célebre del mundo por ser la hija del presidente de Estados Unidos, John F. Kennedy, pero desde que se extinguió la magia de Camelot, como se llama a tal periodo, siempre esquivó cualquier rol en la vida pública. Ahora parece que tomará la alternativa en esa gran pasión de su dinastía, una de las más poderosas de Estados Unidos, pues según The New York Times y The Washington Post, los primeros diarios de ese país, su amigo el presidente Barack Obama le ofreció el cargo de embajadora en Japón.?Los periódicos afirman que el nombre de la única sobreviviente de la familia del popular mandatario, asesinado en 1963, está ya bajo el estudio protocolario del Senado y que el gobierno hará el anuncio en las próximas semanas, “de acuerdo con personas cercanas al proceso de nombramiento”, afirmó The New York Times. Pero la tinta de la noticia en la prensa no se había secado cuando empezaron a circular críticas a la elección. ¿Es buena idea enviar a alguien con poca experiencia política a tan importante aliado?, era la gran incógnita.

El imperio del sol naciente fue derrotado por Estados Unidos en la Segunda Guerra Mundial, tras lo cual ocupó el país por varios años y lo convirtió en su principal bastión en Asia, continente en donde ahora la potencia trata de reenfocar su política. Por ello, a muchos les sonó ilógico que Caroline fuera designada para un puesto en el que, si llegara mañana, tendría que tratar serios problemas de la zona, como la crisis entre las dos Coreas.

Aunque es abogada y desde la infancia ha sido cercana al poder, sus detractores se preguntan qué va a hacer una señora de la alta sociedad y autora de libros para niños en un lugar tan convulsionado. Además, le sacan en cara su desastroso intento por incursionar en la política hace cinco años, cuando postuló su nombre para reemplazar en el Senado a Hillary Clinton, entonces recién nombrada como secretaria de Estado por Obama.

En esos días, resurgió entre los fans de los ?Kennedy la ilusión de ver el renacimiento de su gloria, pero no se trataba de una fantasía. Caroline venía de darle su apoyo ciego a Obama en la campaña presidencial, pero él no pudo garantizarle el puesto en el Senado, sobre el cual se lanzó una rapiña de viejos zorros de la política, quienes le achacaron su falta de credenciales. “Para colmo de males, el gobernador Paterson (quien debía nombrarla) parecía deleitarse jugando con la figura política de la ilustre aspirante, que estaba totalmente en sus manos”, recordó The Washington Post.

Caroline tampoco se ayudó mucho, pues en una crucial entrevista para The New York Times repitió 138 veces la muletilla “you know”, que significa en inglés ‘usted sabe’. El mensaje que se entrevió con ello fue que no tenía la elocuencia ni el discurso que se requieren en el Congreso. Otro golpe a la campaña se vio venir cuando Bill O’Reilly aseguró que ella, casada con el diseñador Edwin Schlossberg, tenía un romance con Arthur Sulzberger Jr., editor y presidente de The New York Times. A los pocos días, Kennedy retiró su candidatura argumentando razones personales.?Pero no todos están en contra de su desembarco en Japón, adonde, escribió The New York Times, llegaría como una especie de celebridad porque esa nación aún suspira por los Kennedy.

Para Peter Grier, editor del Christian Science Monitor, Caroline casaría perfecto en la cultura jerárquica de la política japonesa. Allí, señaló, “no necesariamente prefieren embajadores americanos efectivos, sino que simbolicen la importancia de Tokio para Washington”. La historia lo confirma, ya que por esa legación han pasado personajes de la talla del exvicepresidente y candidato presidencial Walter Mondale o el prestigioso congresista Howard Baker.

Hoy, la designación de la hija de John F. Kennedy y su popular esposa, Jackie, “sería un sutil antídoto contra la creciente preocupación entre los líderes japoneses de que su país está siendo eclipsado por su rival regional, China, ante los ojos de Estados Unidos”, escribió la periodista Coco Masters en Foreign Policy. Asimismo, una mujer como ella, que siempre se ha codeado con lo más granado del mundo, tiene lo que a muchos políticos avezados les falta: excelentes relaciones públicas.
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