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Carolina Guerra tiene ‘rating’ en medio mundo

Carolina Guerra tiene ‘rating’ en medio mundo

Revista Jet-set

Es una sacerdotisa inca en Da Vinci’s Demons, la serie de televisión que rompe récords de sintonía en más de 150 países. La colombiana encantó a los productores de Starz, los mismos de éxitos como Spartacus y Roma.
Carolina sonríe cuando se le nombra su supuesto romance con el actor Orlando Bloom. “Tenemos muchos amigos en común y nos presentaron en México. Todos pasamos unos días en Tulum y de ahí sacaron el chisme”, cuenta. Foto: © Imagen Reina/14
Por: Edición 28320/5/2014 00:00:00
Carolina Guerra camina por el Parque de la 93 en Bogotá y la gente se queda mirándola. “Me encanta el papel que está haciendo en ‘Leonardo da Vinci’”, le dice alguien. La actriz sonríe y agradece. Ella empieza a darse cuenta de la magnitud de lo que está viviendo: es Ima Kama, una de las protagonistas de la serie Da Vinci’s Demons, creada por David S. Goyer, guionista reconocido mundialmente por películas como El hombre de acero y la trilogía de Batman, The Dark Night, dirigida por Christopher Nolan.

Todo comenzó el año pasado gracias a la amistad que Carolina entabló con la actriz británica Sophia Myles durante el rodaje de la película de terror Gallows Hill. “Ocho meses después, Sophia me llamó a contarme que se había encontrado con Priscilla John, la directora de casting más famosa del Reino Unido, y que estaba buscando una actriz para el personaje de una sacerdotisa inca. Me dio el contacto para que audicionara y dijo que, si no ganaba, dejaba de hablarme”, recuerda.

Era julio de 2013. Carolina se acababa de separar de su pareja Diego Cadavid y estaba en pleno rodaje de La luciérnaga, ópera prima de la directora colombiana Ana María Hermida. Pasaba por una etapa especial de su vida, “de catarsis”, según cuenta. Desde el 2006, cuando inició su carrera en la actuación, todos sus trabajos fueron en Colombia, México y Estados Unidos. Estaba un poco asustada, pero la propuesta de la audición le llegó en un momento en el que buscaba renovarse. Llevaba mucho tiempo en pareja, y la soledad fue para ella un descubrimiento. “Nunca había estado tan enamorada de mí misma. No es que le esté echando culpas a Diego, los dos fuimos muy respetuosos y nos acompañamos en los procesos de cada cual. Pero a él no le interesaba arriesgarse e irse a vivir afuera como a mí, y le di la razón: es una figura muy importante en el país, siempre le va a ir muy bien. No digo que una cosa sea mejor que la otra, simplemente es diferente”.

Carolina le escribió un e-mail a la directora de casting, y a los pocos días recibió de vuelta una escena larguísima de Da Vinci’s Demons, que inició su primera temporada en abril de 2013 y se transmite por los canales de cable Fox y Moviecity. La memorizó, se puso un poncho que compró en un viaje a Perú, se colgó en la cabeza y el cuello las joyas de una amiga, y grabó la audición. Un mes después le pidieron que viajara a Londres porque Goyer, el escritor de la serie, quería probarla con Tom Riley, el protagonista. “Duré tres días como un zombie, no podía creer que iba a actuar con ese hombre, a quien solo unos meses atrás había visto en mil fotos y vallas publicitarias en Los Ángeles”.

Con Riley, todo fluyó perfectamente. Antes de iniciar las escenas de prueba, le dijo: “Si necesitas pegarme, empujarme, halarme el brazo, hazlo con toda tranquilidad. Yo estoy aquí para ti”. Cuando llegó al hotel después de la audición, no podía creer que todo hubiera pasado tan rápido. En competencia con otras tres actrices de India, México y España, la colombiana de 25 años se había quedado con el papel de la sacerdotisa inca que ayudó a Leonardo da Vinci a encontrar el libro de los secretos en el Nuevo Mundo.

Solo tuvo tiempo para regresar a Bogotá, empacar sus cosas y viajar de vuelta a Gales. Allí trabajó cuatro meses. Entre agosto y noviembre del 2013 vivió los mejores momentos de su carrera y preparó su personaje, acompañada de grandes profesionales: una antropóloga irlandesa que vivó en Cuzco, Perú, le enseñó a hablar Quechua. La coreógrafa de Harry Potter y Star Wars la entrenó para moverse como un la indígena del siglo XV y hacer las reverencias perfectamente. Todos los días debía llegar cuatro horas antes de iniciar las grabaciones para su caracterización. “Me sentía como una niña en Disneylandia”, cuenta.

Mientras los televidentes de más de 150 países se enamoran de su belleza exótica, ella le da una vuelta a sus asuntos en Colombia. Acaba de lanzar el videoclip del primer sencillo de su banda de electro-rock Onix, titulado “Amor o qué”, y se puso en manos de la agencia Grupo4, de su amigo Tony Marques. “La conozco desde que tenía 14 años, era una modelo en la que muy pocos creían. Ahora que triunfa como actriz en el exterior, no podemos permitir que su imagen desaparezca en Colombia”, dice Tony. Con sus socias Carolina Castro, Ingrid Wobst y Adriana Arboleda, se encargará poner su figura de 1,80 metros y su rostro, comparado con el de Angelina Jolie, en muchas campañas publicitarias.

Carolina tiene propuestas para trabajar en tres películas, una en Colombia y dos en Estados Unidos. Pero por puro agüero no habla nada de ellas hasta que estén confirmadas. Por estos días le avisaron que van a hacer la tercera temporada de Da Vinci’s Demons y en junio se va a vivir a Los Ángeles. Cree que es el momento de estar ahí: “Quiero armar mi casa y hacer más contactos”. Ya tienen dos opciones de apartamento: una en West Hollywood y la otra por Downtown. Está ilusionada porque hace mucho tiempo no tenía un hogar armado y ya llevaba tres años con su vida dentro de una maleta. No le importa que Hollywood tenga fama de ser un lugar muy solitario, allá están sus amigos Angie Cepeda, Martina García, su coprotagonista en La luciérnaga, Olga Segura, y el director catalán de Gallows Hill, Alex García.
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