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Carlota Casiraghi penas de amor

Carlota Casiraghi penas de amor

Revista Jet-set

La hija de Carolina de Mónaco regresa destrozada al principado, a causa de otra de sus peleas con su compañero sentimental, Gad Elmaleh, a quien no le gusta su agitada vida de reina del jet set.
Carlota, con su hijo en brazos, a su llegada a Niza, luego de dejar la casa que comparte con Gad Elmaleh en París. No podía disimular que el duelo sentimental la estaba torturando.
Por: Edición 29322/10/2014 00:00:00
A veces las hijas repiten las tragedias de sus madres y ese parece ser el caso de Carlota, quien al igual que la suya, Carolina de Mónaco, es exitosa, bella, admirada y elegante, pero muy desdichada en el amor. Así tal vez lo indican estas imágenes captadas por un paparazzi en el aeropuerto de Niza, a donde la equitadora llegó, con su hijo Raphaël en brazos, con los signos de la tribulación estampados en su hermoso rostro. Casiraghi, quien solo días atrás suscitaba el frenesí de los fotógrafos que la veían reaparecer divina y sonriente en la pasarela de Milán, no podía ocultar las expresiones de una pena del corazón con nombre propio: Gad Elmaleh, el padre de su hijo.

El desasosiego que Carlota muestra en las fotos es el resultado de la profunda crisis que atraviesa la pareja desde hace largo tiempo, de acuerdo con la revista francesa Public, la cual tiene fama de ser una de las mejor informadas en cuanto a la vida y milagros de la familia principesca de Mónaco.

La publicación asegura que la joven, imagen de la marca Gucci, dejó la casa que compartía con Elmaleh en París, debido a que sus desavenencias se habían vuelto insostenibles, de modo que ella, desesperada, retornó a Mónaco, en busca del consuelo de su madre.

En el terminal aéreo de Niza, donde la esperaba un auto que la llevaría al principado, Carlota se veía además ojerosa, al borde de las lágrimas y respondía como una autómata a las indicaciones de la escolta y la asistente que la acompañaban.

La relación entre la niña consentida de Mónaco y el famoso comediante francés, en realidad, nunca ha tenido esa claridad y sensación de estabilidad que, en cambio, sí exhiben las de los hermanos de ella, Andrea y Pierre, con la heredera colombiana Tatiana Santo Domingo y Beatrice Borromeo, respectivamente. Mientras que ellos se han enamorado de jóvenes provenientes de su mismo círculo social y con quienes tuvieron amigos comunes de toda la vida, Carlota escogió a un hombre de un ámbito completamente distinto al suyo, más bien bohemio y con fama de l’enfant terrible. Y esa diferencia, de acuerdo con revistas como Public, Lecturas y Bunte, posiblemente detonó la pelea que llevó a Carlota a dejar a su enamorado.

A raíz del nacimiento de Raphaël, en diciembre del año pasado, ella se había alejado de las pistas de equitación, los desfiles de moda y las fiestas del jet set, escenarios en los cuales se había convertido en una presencia habitual y muy aplaudida. Pero tras meses dedicada exclusivamente a la maternidad, la polifacética joven resolvió no solo volver a las competencias ecuestres, sino también a sus compromisos con su patrocinador, Gucci, de cuya nueva línea de maquillaje es imagen. Así mismo, posó para la portada de la revista W y, por supuesto, iluminó con su allure las pasarelas de moda y las galas de alta sociedad. Esta decisión de volver a estar en el centro de la mirada pública como que no fue muy del agrado de Elmaleh, quien no se siente cómodo en ese ambiente de niños ricos de su mujer, dueña además de un espíritu independiente y cuyas citas sociales y profesionales la obligan a ausentarse a menudo del hogar.

La fisura de la pareja, agrega la prensa rosa europea, se debe a que él, por su parte, vive constantemente de gira con sus exitosos stand-up comedies, cuya boletería se vende como pan caliente en Europa y Estados Unidos. El hecho de no poder verse mucho, ha enfriado la relación, afirman Public y Lecturas. Amigos de Carlota aseguraron que en Gad, Carlota ha encontrado estabilidad y madurez, pero no está dispuesta a vivir a su sombra.

Esta crisis entre el actor y la nieta de Grace Kelly les da nuevos ímpetus a los que sostienen que la diferencia de edades entre los dos, 15 años, hace inviable esta relación, pues mientras que a los 43 años, él quiere llevar una vida discreta, a los 28, ella quiere gozar a sus anchas de los privilegios que le da su posición.

No es la primera vez que este noviazgo está en el ojo del huracán. Hace casi tres años, cuando se descubrió que Carlota y Gad salían, se rumoró que ni Carolina de Mónaco ni los monegascos veían con buenos ojos al francés, nacido en Marruecos en una familia de judíos sefarditas. Luego, cuando ella estaba embarazada de Rapahël, fue muy poco lo que él la acompañó, de modo que prácticamente vivía como una madre soltera. Más grave aún es el hecho de que Gad no se ha plegado a las tradiciones de la casa principesca, que exigen que los padres estén casados para que sus hijos formen parte de la línea de sucesión al trono. Si las desavenencias entre sus padres se siguen profundizando, Raphaël seguro disfrutará de la fortuna Grimaldi, pero con el estigma de ser visto como un heredero de segunda categoría.
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