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Carlota Casiraghi Mamá triste y sola

Carlota Casiraghi Mamá triste y sola

Revista Jet-Set

La experiencia de ser madre por primera vez no ha sido del todo feliz para la hija de Carolina de Mónaco, debido al tibio compromiso de su novio, Gad Elmaleh, según la prensa de Europa.
Carlota, de 27 años, solitaria por las calles de Montecarlo en la recta final de su embarazo, la cual pasó en Clos Saint-Pierre, la villa de su madre en Mónaco. Foto: Look Press Agency.
Por: Edición 27416/12/2013 00:00:00
El nacimiento del primogénito de Carlota se ha convertido en el más esperado del año en la monarquía, después del de George de Cambridge, el hijo de William de Inglaterra y Kate Middleton. Pero a diferencia de aquel parto que tuvo por semanas al mundo en una jubilosa expectativa, el caso monegasco parece menos impregnado de ese sabor de cuento de hadas que le inyectó al del infante inglés el modo en que sus padres se vieron juntos y felices durante la dulce espera.

A Carlota, por el contrario, se le ha notado siempre sola por los almacenes de París y Mónaco, comprando la ropita y los muebles de la habitación de su hijo, un momento que los papás y las mamás suelen compartir. Con su barriga cada vez más grande, la hija de Carolina de Mónaco no ha podido disimular ante los paparazzi que la han asediado, expresiones de angustia y melancolía. A menudo, la prensa europea se ha preguntado si detrás de todo ello se esconde la verdad de su relación con Gad Elmaleh, el padre de su hijo.

Han sido contadas las ocasiones en que al exitoso comediante, llamado el Jerry Seinfeld francés, se le ha captado con Carlota en los meses del embarazo. La justificación para ello sería la gira que cumplió por Estados Unidos y Europa con su stand up comedy Papa est en haut y su espectáculo Sans tambour, que terminaba en Mónaco al cierre de esta edición. Ello les dio pie a los medios para concluir que el parto de Carlota era inminente por esas fechas, ya que él habría organizado su cronograma así con el fin de acompañarla, hasta el próximo 8 de enero, cuando reiniciará su agenda de compromisos artísticos.

Mientras que se acercaba el acontecimiento, se desgranaban detalles acerca de la pareja sui géneris que parecen conformar Gad y Carlota. El noviazgo se hizo público oficialmente en marzo pasado, cuando ella asistió del brazo de él al Baile de la Rosa, en Mónaco, pero ya llevaban dos años saliendo, lo cual suscitó pronósticos poco halagüeños. “Soy una pesimista a toda prueba. (…) No creo en el amor de las celebridades y las testas coronadas”, dijo la periodista Caroline Parlanti en la prestigiosa revista Le Nouvel Observateur, de París, tras recordar que Elmaleh solo había dejado a su anterior pareja, Marie Drucker, pocas semanas después de la oficialización del romance con Carlota. Ese dato, conocido hacía tiempo en los mentideros del principado y Francia, ha hecho dudar de la sinceridad de los sentimientos del actor. Hasta han circulado cuestionamientos acerca de si él se aprovecha de la fama y apellido de la equitadora para tener una exposición en la prensa de la que no disfrutaba antes de ser su novio. Hay quienes afirman que ella está más enamorada que él, como le sucedió con Alex Dellal.

También resultó diciente la manera enfática en que él negó en entrevista para The Washington Post estar comprometido con Carlota. Ello resultó un baldado de agua fría para quienes empezaban a soñar con una boda, al menos luego del parto, tal como lo hicieron Andrea Casiraghi, el hermano mayor de ella, con la heredera colombiana Tatiana Santo Domingo, quienes se casaron en agosto pasado luego del nacimiento de su primogénito Sacha, cuatro meses antes.

Enterado de los dimes y diretes, Gad Elmaleh ha aprovechado sus apariciones ante los medios para defenderse. “Soy una persona muy púdica, no pretendo mostrar nada ni ninguna sobreexposición”, declaró a la radio gala Europe 1. A la revista People, de otra parte, le aseguró: “Carlota es muy inteligente y tiene un gran sentido del humor. Está muy bien y contenta de convertirse en madre. (…) Soy un hombre feliz, muy afortunado por estar con ella y estoy en un momento en que formar una familia es importante para mí”.

De acuerdo con Hello!, Carlota, quien vive en París, ha pasado los últimos días de su dulce espera en Mónaco en Clos Saint-Pierre, la villa de su madre, la princesa Carolina, quien según el diario Nice Matin, reservó con bastante anterioridad la suite de maternidad del Centro Hospitalario Princesse Grace, bautizada en honor de su madre, para el nacimiento de su segundo nieto. Allí, Carolina trajo al mundo a la propia Carlota, en 1986, y a sus hermanos Andrea y Pierre. La estancia, de 60 metros cuadrados, cuesta 1.200 euros por día y no es ostentosa, pero cuenta con lujos funcionales como baño y sala de espera con sofá cama para el padre.

Como sucede con todos los vástagos de sangre azul, han sido abundantes las especulaciones sobre el sexo y el nombre del nuevo miembro de la familia principesca Grimaldi. Paris Match pronosticó que es un niño, a juzgar por el azul que Carlota eligió como color dominante de su habitación. Para la revista rosa francesa Closer, es muy probable que ella escoja llamarlo Stéphane, la versión francesa del nombre de su padre, el italiano Stefano Casiraghi, muerto en un accidente náutico en 1990.

Así mismo se tejen cábalas sobre la nacionalidad del niño, ya que por parte de Carlota tiene sangre italiana y monegasca, mientras que por el lado de su padre podría ser ciudadano marroquí, canadiense o francés. No obstante, Pipole.net cita una objeción: Mónaco no permite la doble nacionalidad, de modo que al llegar a la mayoría de edad tendría que renunciar a las otras para entrar en la línea de sucesión al trono, eso sí, si sus padres deciden casarse, lo que aún está por verse.
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