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Carlos Palau la película del cadáver de Gardel

Carlos Palau la película del cadáver de Gardel

Revista Jet-set

La cinta La caravana de Gardel revivirá la travesía del cadáver del Zorzal Criollo desde Medellín hasta Buenaventura, desde donde se cree lo trasladaron a Buenos Aires. La película de Palau abordará varios temas como la santidad que rodeó a los restos mortales del artista y las fiestas sin fin que se armaron a su paso por las selvas y montañas de Valle, Chocó y Antioquia.
El cineasta Carlos Palau es el director y guionista de la película La caravana de Gardel, inspirada en el libro homónimo de Fernando Cruz Kronfly. El caleño se tomó cuatro años en la redacción del guion, la producción y financiación del rodaje. Foto: Cámara Lúcida.
Por: Edición 29123/9/2014 00:00:00
Si los historiadores tuvieran la certeza del lugar donde nació Carlos Gardel y del destino que tomaron los restos mortales del Zorzal Criollo, con seguridad el cineasta caleño Carlos Palau no hubiera rodado la película La caravana de Gardel.

A punto de cumplirse 80 años de su muerte, el cantante sigue arropado por una verdadera telaraña de leyendas, desinformación y dudas que en lugar de despejarse se fueron enredando con el paso del tiempo. Todavía entran en pugna algunas hipótesis que indican que el lugar de nacimiento del artista fue Uruguay, mientras que otras lo trasladan a París, y que la osamenta que reposa en el Cementerio la Chacarita de Buenos Aires no es de él.

La trágica muerte de Gardel, el 24 de junio de 1935 en el Campo de Aviación Las Playas en Medellín, reinventó al ídolo musical y nutrió una serie de historias que saltaron al libro homónimo de Fernando Cruz Kronfly, que inspiró la película de Palau.

Gardel siguió más vivo que nunca después de su muerte en el accidente aéreo. El inicio de la repatriación del cadáver desde la capital antioqueña hasta Buenaventura, en diciembre del mismo año, se convirtió en caldo de cultivo para las narrativas con sabor a realismo mágico por las dimensiones fantásticas que adquirió esta odisea.

La comitiva que encabezó el argentino Armando Delfino, su amigo y representante artístico, cargó con los restos del artista a través de un viaje plagado de aventuras, que los internó en las selvas, montañas y ríos de las regiones de Chocó, Valle y Antioquia. A su paso dejaron carnavales y fiestas entre los tangueros embriagados que lloraban la muerte del Morocho de Abasto, como le decían por su pelo negro y el barrio bonaerense donde vivió con su madre adoptiva, la francesa Berthe Gardes. “Era como una epifanía, como si se les hubiera aparecido un dios. En la caravana la gente le cantaba al ídolo popular. Le devolvía las canciones que él les dio mientras estuvo vivo”, explicó Palau. Y parece que el director habla sin exageraciones. En aquellos pueblos selváticos, la gente decidió que Gardel era su santo, sin importar que no estuviera beatificado, y le pedían salud, dinero y amor como si fuera un san Antonio o el mismísimo san Pacho chocoano.

“Era tan maravilloso, tan perfecto por la imagen que adquirió en sus películas que le dieron carácter de santidad. Esta parte que construyó la gente en su imaginario será tratada de alguna manera en la cinta”. Ese “san Gardel” pasará por un verdadero calvario en el intento de los seguidores por profanar el cadáver o quedarse con un fragmento óseo del intérprete de Volver y Malena.

El film de Palau, sin embargo, parece que no resolverá las especulaciones que rodean el destino que tomaron los despojos mortales del Rey del Tango. En lugar de plantear una gran verdad, la narración cinematográfica nutrirá los viejos interrogantes que todavía se hacen los amantes de la música de arrabal: ¿Gardel fue enterrado en Chacarita? ¿El que está sepultado allí realmente es el artista? ¿Es cierto que el cadáver nunca salió de Colombia? “La idea es hacerle un homenaje. Mi capacidad de especulación es una aliada más de la leyenda. Me interesa nutrir el mito en lugar de resolver ese tipo de preguntas”, dijo el cineasta caleño. La caravana de Gardel tendrá otro elemento con más carácter de ficción que de realidad, y será la premonición de la muerte que tuvo él antes de venir a Colombia, donde perdió la vida con otras 16 personas de su confianza. El cuerpo del Zorzal quedó irreconocible según los registros de medicina legal. Fue identificado, al parecer, por la dentadura y los documentos que quedaron junto a él. Mientras se hacían los trámites de la repatriación, que duraron seis meses, fue sepultado en una tumba provisional del Cementerio San Pedro, de la capital paisa. La película fue rodada precisamente allí y en algunos templos musicales donde todavía se escucha tango como en Santa Fe de Antioquia, La Paila, Medellín y Cali.

Carlitos Gardel nunca aparecerá en la cinta, pero todo el tiempo se sentirá su magnífica presencia, no solo por el cadáver sino por sus siete éxitos musicales que forman parte de la banda sonora como Milonga sentimental, Sus ojos se cerraron y Arrabal amargo. También le hará guiños a las producciones musicales de Hollywood con algunas coreografías que montaron varios bailarines locales. Gardel se rehúsa a salir de la vieja Antioquia.
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