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Carlos Lleras De la Fuente: “mi papá no dejó billete”

Carlos Lleras De la Fuente: “mi papá no dejó billete”

REVISTA JET-SET

A propósito del lanzamiento billete de 100 mil pesos que tiene la imagen del ex presidente Carlos Lleras Restrepo, su hijo recuerda con sarcástico humor que los Lleras tuvieron que trabajar mucho para ganarse una posición en la política y la academia. Según él, el billete sirve para contarle a las nuevas generaciones quién era su padre.
Carlos Lleras De la Fuente es el único hijo vivo del ex presidente Carlos Lleras Restrepo. Recuerda a su padre como un hombre familiar y tremendamente exigente, que desde los 12 años lo puso a leer los clásicos griegos y latinos y resumirlos en una máquina de escribir.
Por: 21/4/2016 00:00:00

El billete. 

El billete, merecidamente escogido para llevar la efigie de mi padre, nace de una ley que se aprobó en el 2007 en la que no participé porque el Gobierno de Uribe no creyó que yo, que soy el único hijo sobreviviente y la cabeza de esta familia aún cuando a algunos no les guste, debía estar en la comisión que iba a desarrollar la ley de honores.

Hay que separar el tiempo antes y después del billete. Con el paso de los años a la gente se le olvidó que mi padre existió. Las nuevas generaciones no tienen idea de quién es Carlos Lleras Restrepo. Lo primero que preguntan es si se escribe con Y o LL. A mí me dicen el señor Illera o Higuera. Eso va creándole a uno una segunda personalidad dif‘ícil de manejar, al estilo de Dr. Jekyll y Mr. Hyde.

Una de las ventajas del billete es que la gente volvió a saber del apellido Lleras. Algunos lo han criticado pero, como dijo el gerente del Banco de la República, un billete de 100 mil no es para comprar chicles o pagar el Transmilenio, sino para cosas grandes. A mí, por ejemplo, me cuesta la luz 400 mil pesos mensuales, son cuatro Lleras. Ya le puedo decir a mi chofer: “tráigame seis Lleras”, afortunadamente entiende y no me trae seis parientes, porque eso sí sería un drama.

La relación con su padre. 

Mi papá fue un muy buen presidente de la República, aunque le tengo pescadas varias fallas. Es lamentable que lo derrotaran dos veces. El Partido Liberal, que ya prácticamente no existe y se desbarató en manos de una cantidad de manzanillos y de gente horrible, es desagradecido. Nos demoraríamos 20 horas si le cuento lo que mi padre hizo durante su presidencia entre 1966 y 1970 y como ministro de hacienda de Eduardo Santos entre el 38 y el 42.

Era un hombre de familia, aunque podía tener sus devaneos. Conmigo era tremendamente exigente, tenía que ser el mejor en todo. Cuando nos quemaron la casa, el 6 septiembre de 1952, nos fuimos a vivir a México. Allá estudié en el Liceo Franco Mexicano, esmerándome saqué un segundo puesto y le conté y me dijo: “Segundo puesto, mediocre”. Me dio un ataque de nervios, rompí los muebles y caí postrado en una cama con la tensión en 4,8. Tuvieron que llamar a un médico que me puso inyecciones de aceite. Desde entonces cambió un poco.

El trabajo

Mientras estudiaba derecho en la Universidad del Rosario trabajaba en la oficina de mi papá, pero le renuncié porque me pagaba muy mal. Me contrataron en el Banco de la República medio tiempo y mi sueldo era de 339 pesos, que era malo, pero mejor que los 180 que me daba él. Trabajé dos años en el banco, luego a mi padre lo iban a elegir designado y me dijo: “Tienes que volver a la oficina” y le respondí: “Cuando me pagues 850”. Empecé a ganarme mi plata y, cuando estaba bien, lo eligieron presidente y me tocó cerrar la oficina porque había un conflicto de intereses. Me fui para la Federación de Cafeteros y le dije a Arturo Gómez Jaramillo que necesitaba un puesto. Y mire cómo cambian las cosas, me dijo: “Aquí no hay puestos. Déjeme averiguo si en la Flota Mercante Grancolombiana tienen alguno”. Pasada una semana, que duré adelgazándome –es la única vez que me he adelgazado de verdad–, me llamó y me dijo que tenían uno en la Flota.

Yo no había visto el mar nunca. Abomino la playa, la gente se quema y los anteojos y el libro se le llenan a uno de arena. Además, un tío mío Lleras venía en un buque hacia Cartagena, del que salió humo, y alguien gritó: “Fuego”, él se botó al mar y se lo comieron los tiburones. Entonces no me volví a meter nunca. Aún así, estuve en la Flota durante 15 años.

La política

Abandoné la política abiertamente cuando comprendí que a una persona inteligente como yo, que decía cosas serias y ciertas, no lo iban a elegir nunca. Uno para estar ahí tiene que ofrecer mermeladas y dar nombramientos, como lo estamos viendo en el actual Gobierno que contrata gente que no sabe y además pasean por todos los ministerios. Lo lamento por el país porque creo que hubiera sido un buen presidente.

Los Lleras tienen fama de malgeniados…

A mi tatarabuela, Cleotilde Triana de Lleras, no le decían Cleotilde sino Criotigres. Yo creo que no eran bravos, lo que pasa es que no eran pendejos. Eran una familia seria, respetable y pobre a más no poder, que luchó toda la vida para hacerse una posición.

Mi tatarabuelo empezó a hacer política por el año de 1825 y fue conspirador septembrino contra Bolívar, con toda la razón porque Bolívar en esa época era un tipo ‘jartísimo’.

Era masón pero fundó un colegio que se llamó el Espíritu Santo. Tuvo 18 hijos de dos matrimonios; era ‘inquietón’. Se casó primero con la tatarabuela de los Vargas Lleras y tuvo tres hijos. Cuando enviudó, se casó con la hermana de ella y tuvo 15 hijos. A los Vargas Lleras se les indigestó el Lleras porque lo tienen por las dos esposas. Llevar dos veces ese apellido es pesado, pero hay que cogerle el tiro.

Mi abuelo tuvo 14 hijos con una sola señora, murieron tres muy jóvenes y sobrevivieron 11: cuatro hombres y siete mujeres. De ellas, una muy querida que era mi tía Elvira, la mayor; y seis absolutamente insoportables.

Es crítico del gobierno de Santos

Esto parece una fábrica de Fruco, salen mermeladas de mora, de fresa, de guayaba, de guanábana. Dependiendo del favorecido le toca su mermelada.

Todo proceso de paz es bueno y hay que apoyarlo. Pero aquí solo habrá paz si desaparecen los dos grupos guerrilleros y se dedican a matar a todos los miembros de las Bacrim. No digo que los pongan presos porque eso no funciona, los tienen que matar.

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