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Camilo Martínez, el superhijo del ministro Néstor Humberto Martínez

Camilo Martínez, el superhijo del ministro Néstor Humberto Martínez

REVISTA JETSET

El hijo del superministro es el director de Martínez Neira Abogados, la firma que acaba de ser premiada por LatinFinance, la revista financiera más reconocida en América Latina. Ellos asesoraron jurídicamente al Grupo Aval en su debut en Wall Street, el día que consiguió 2,5 billones de pesos a través de una emisión de acciones que marcó un récord en la historia de Colombia.
Despues de una corta y prominente carrera en Estados Unidos, donde trabajó en la Securities and Exchange Commission, Camilo regresó a Colombia y se hizo socio del bufete, que ahora dirige.
Por: 12/2/2015 18:00:00
Desde hace cinco meses, cuando Néstor Humberto Martínez fue nombrado ministro de la Presidencia del gobierno Santos, Camilo, su hijo mayor, asumió la dirección de Martínez Neira Abogados, la firma que asesoró jurídicamente al Grupo Aval en la operación en Wall Street y en la reciente compra del periódico El Tiempo a Planeta. 

Camilo es abogado de la Pontificia Universidad Javeriana y especialista en regulación financiera de la Universidad de los Andes. Desde niño supo que quería ser abogado como su papá. “Cuando nací, él tenía 21 años y por eso viví de cerca todo su desarrollo profesional. Siempre he sido muy apegado a él. Yo salía del colegio y me iba para el Ministerio o para la Superintendencia Bancaria y lo veía trabajar. Me ponía a jugar fútbol con los mensajeros y los escoltas y me daban unas muendas impresionantes”, recuerda. En esa época los fines de semana los pasaban en Pueblito Viejo, la finca de su abuelo, Humberto Martínez Salcedo, en Choachí, Cundinamarca. “Viajábamos sagradamente los viernes en un Volkswagen Escarabajo. Adelante iba papá manejando, mi mamá como copiloto y atrás mis dos hermanas, mi abuela y yo en un apretuje impresionante”. Al oírlo contar estas historias no cabe duda de que Camilo heredó la vena jocosa de su abuelo, quien fue uno de los mejores humoristas del país. Su vida está llena de anécdotas divertidas, como cuando en décimo grado se fue a estudiar a París porque a su papá lo nombraron embajador de Colombia en ese país y los compañeros lo miraban como un bicho raro porque era el único latino. “Cuando me presenté y dije que venía de Colombia era como si hubiera dicho ‘vengo de Marte’. Me preguntaban que si en el país había control remoto y que si mi ídolo era el Pibe Valderrama. A las niñas les parecía muy exótico que yo fuera latino, o sea que por ese lado no me fue nada mal”, bromea. 

Al hijo del superministro le interesa la política, de hecho cuando estaba en la universidad participó en el referendo estudiantil para la revocatoria del Congreso. No descarta que en un futuro la ejerza, pero piensa que ahora no es momento para hacerlo. Cuenta que le han ofrecido varios cargos en los gobiernos de Uribe y Santos que ha rechazado. “Acá asesoro a muchos funcionarios públicos a quienes la Procuraduría o la Contraloría les ha iniciado investigaciones y sobre los que tengo la certeza han actuado con diligencia y buena fe. Son gente buena y honesta que le quiere prestar un servicio al país y terminan enredados con una cantidad de cosas. Yo como padre no quiero que me pase eso”.

Tiene dos hijos, Federico, de 7 años, estudia en el Nueva Granada, y Mariantonia, de 3, está en jardín y es la niña consentida de su abuelo. Todas las semanas reserva una tarde de su agenda para compartir tiempo con ellos, montan en moto y juegan PlayStation. Cuando los niños se duermen, el jurista prende el computador, trabaja hasta la una de la mañana y a las cinco ya está otra vez de pie. El pasado 31 de diciembre dedicó una de sus uvas al deseo de dormir más. Un sueño difícil de cumplir, pues desde que Néstor Humberto fue nombrado ministro de la Presidencia a sus clientes se sumaron también los de su padre.

Por las oficinas de la firma Martínez Neira Abogados desfilan a diario los grandes ‘cacaos’ del país encabezados por el banquero Luis Carlos Sarmiento Angulo. También han trabajado con la Organización Ardila Lülle, el grupo Santo Domingo, los ingenios azucareros del Valle, RCN, Caracol y Pacific Rubiales. El fuerte de este bufete son las adquisiciones, las fusiones empresariales y el mercado de capitales. Dice que asesorar al Grupo Aval en su debut en la Bolsa de Valores de Nueva York, en septiembre de 2014, es lo más importante que han hecho hasta el momento.

Camilo empezó en la firma como patinador —o sea, asistiendo a los juzgados a revisar los expedientes— y ahora dirige un equipo de 15 juristas. Es el mayor de los cuatro hijos de Néstor Humberto y la odontóloga Claudia Beltrán. Le siguen María Fernanda, que es abogada y actualmente está haciendo un MBA en España; María Claudia, quien también trabaja en el bufete, y Humberto, el menor, que es economista.

De todos, Camilo es el que más se parece a su papá: ambos hablan pausadamente y hasta hacen los mismos gestos. Se aconsejan mutuamente, pero ahora se ven poco: “En el Ministerio creo que lo está haciendo bien, aunque le ha tocado muy difícil porque es un cargo nuevo”, afirma con la misma prudencia que caracteriza sus negocios.
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