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Calle 13 : el concierto de la discordia

Calle 13 : el concierto de la discordia

Revista Jet-Set

La polémica banda boricua desencadenó otro huracán en Colombia por cuenta del Concierto de la Esperanza, organizado por Canal Capital. La presentación despertó la ira de un grupo de concejales de Bogotá que argumentan que, además de costosa, no era apta para menores de edad.
Muy poco de reggaetón sobrevive al Calle 13 de hoy. Sus conciertos son espectáculos mucho más rockeros, a pesar de los arreglos tropicales y la estética latina del grupo. Foto: AFP
Por: Edición 28320/5/2014 00:00:00
Por la realización del concierto de Calle 13 en Bogotá, Hollman Morris, gerente de Canal Capital, recibió fuertes críticas de un grupo de concejales de la ciudad, liderado por Marco Fidel Ramírez, recordado por su intento de censura al videoclip de Shakira y Rihanna. Las razones fueron básicamente dos: la primera, que hay un detrimento patrimonial porque “el concierto costó 1.300 millones de pesos, mucho más de lo que cobran en otros países”. Y la segunda, según los cabildantes, es que la agrupación boricua no representa valores positivos: “Incitan a la violencia y al uso de drogas, además de denigrar contra la mujer”.

Calle 13 es una banda liderada por dos puertorriqueños, hermanos de crianza. Residente (René Joglar) y Visitante (Eduardo Cabra) crecieron juntos en un barrio de clase media de San Juan de Puerto Rico mientras sus padres estuvieron casados. Cuando el matrimonio se acabó, el lazo que unió a estos dos jovencitos se trasladó a los escenarios musicales y los estudios de grabación. Cuentan que para entrar a la unidad residencial donde vivían tenían que presentarse como ‘residente’ y ‘visitante’, motes que luego asumieron como sus nombres artísticos.

A pesar de su trabajo controversial, los hermanos tienen unas vidas normales. Eduardo trabaja con su esposa en Estados Unidos. René está casado con Soledad Fandiño, una modelo argentina que dejó su carrera para irse a vivir con él a Los Ángeles y con quien hoy espera a su primogénito. Contrario a lo que se pueda pensar, ninguno de los dos pasó una infancia de necesidades ni carencias. Crecieron en un hogar amoroso, rodeados de afecto. Eduardo estudió música y es tranquilo,

reposado y discreto. Por su parte, René, graduado en artes visuales en Estados Unidos, es un huracán suelto en el escenario. Provoca, grita, reta desde arriba y se enfrenta incluso a los empresarios, como sucedió en Argentina, donde la banda aplazó un concierto por estar en desacuerdo con la tarifa desproporcionada que cobraban al público. Alguna vez, Hugo Chávez anunció que quería montarse a la tarima para cantar con ellos, y René le advirtió que, si lo hacía, él se bajaba del escenario.

La agrupación también le hizo oposición al Gobernador de Puerto Rico, a quien llamaron “arrodillado y pusilánime” por mantener la dependencia política con Estados Unidos. Durante un viaje a Uruguay, se reunieron con el presidente Pepe Mujica para lograr que los apoyara en la cruzada por la independencia de la isla.

Calle 13 también se reconoce por su exacerbado espíritu ambientalista. Recientemente estuvieron en Ecuador, donde recorrieron la selva para comprobar el daño de las petroleras al ecosistema. De regreso a casa, compusieron una canción con estas denuncias.

El grupo nunca ha esquivado las confrontaciones. Residente fue invitado a presentar los Premios MTV LA de 2009. Su táctica de provocación fue ponerse camisetas con consignas que hacían alusión a la realidad latinoamericana. Además de

solicitar educación gratuita para su país, lució dos prendas que causaron escozor e incomodidad: mientras aludió a Colombia con un juego de palabras que decía “Uribe para bases militares”, que se prestaba a ofensivas interpretaciones, se refirió a Venezuela con la consigna: “Chávez: nominado a mejor artista pop”. La Cancillería colombiana elevó una protesta formal contra el canal de música, que se lavó las manos direccionando la responsabilidad hacia el cantante. Residente tampoco se reafirmó, y alegó que solamente había recogido la opinión de sus seguidores colombianos, que le sugirieron el mensaje.

Sus canciones van desde la burla abierta a otros raperos (“No hay problema en que tengas enemigos imaginarios, pero sí en que los chamaquitos crean que eres un sicario”), hasta criticar abiertamente el negocio de la música (“Mi disquera no es Sony, mi disquera es la gente”). Muchas de sus opiniones sobre la vida se disparan desde el rap: “Soy como los boxeadores, manejo mal el dinero. Invierto todo en mi carrera porque el arte va primero”.

Además de sus causas populares y sus protestas, el grupo es una fuente permanente de desafíos. Para la grabación de su nuevo disco, Multiviral, René viajó a Londres, donde grabó la voz de Julian Assange, el cerebro detrás de WikiLeaks, que incluyó en el corte que da el título al disco. Eduardo Galeano, otro inconforme por naturaleza, recitó unos versos de introducción para el nuevo trabajo. John Leguízamo también intervino con un minimonólogo previo a la canción titulada “Los idiotas”. En otro tema, Tom Morello, el rockero más contestatario de la escena americana, les regaló su interpretación de guitarra. Y para sorpresa de sus seguidores, Silvio Rodríguez los acompañó en uno de los más emotivos y románticos éxitos de la banda más buscapleito de Latinoamérica.
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