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¡Cali salvaje!

¡Cali salvaje!

Revista Jet-set

El Zoológico de Cali, que dirige María Clara Domínguez, se encuentra entre los mejores de Latinoamérica, después del de Puebla, en México, y el de Buenos Aires, Argentina. Este pedazo de la jungla africana y de las selvas colombianas en el oeste de la capital valluna tiene una exhibición de más de cinco mil animales, entre mamíferos, anfibios, reptiles, mariposas y peces.
El ocho por ciento de los animales en exhibición proceden de las selvas africanas y asiáticas, como este tigre de Bengala que se encuentra en vía de extinción. Foto: Cortesía Fundación Zoológica de Cali
Por: 17/1/2013 09:34:00
El canal Animal Planet emite eventualmente algunas cápsulas informativas con varios de los atractivos del Zoológico de Cali, como las nutrias de río y los anfibios en exhibición que podrían desaparecer en unos años. La divulgación del zooparque valluno en las cadenas televisivas no es fortuita, pues fue incluido en el ranking de los tres más importantes de Latinoamérica, según la Asociación de Zoológicos del continente. Sin embargo, para adquirir este prestigio de carácter mundial se recorrió un largo trecho de desidias gubernamentales, dificultades económicas y “anécdotas dignas de esconder”, según su directora, María Clara Domínguez Vernaza. Para no repetir los capítulos más tristes de la historia de este parque, María Clara todavía habla de la gran crisis de principios de los ochenta, una época signada por el oscurantismo, cuando los animales se morían de hambre o enfermedades y la comida iba a parar a la nevera de los empleados debido al desorden administrativo. Como era de esperarse, aquel caos desencadenó el cierre eventual, pero todo cambió cuando la Fundación Zoológica de Cali asumió la reorganización de esta jungla urbana que hoy cuenta con 2.200 animales, entre mamíferos, aves y peces.

En la nueva etapa de resurrección, el zoológico empezó a levantar cabeza con muchos atractivos, entre estos los flamencos que fueron rescatados de la hacienda Veracruz, de los Ochoa, una familia de narcotraficantes que tuvo su refugio de especies exóticas entre Repelón (Atlántico) y Cartagena.

Con el tiempo, el Zoológico de la capital del Valle focalizó el 92 por ciento de sus atracciones en la fauna nativa, al incluir tapires, titíes cabeza blanca, osos de anteojos, chigüiros, cocodrilos del Magdalena, entre otros. El ocho por ciento restante está dominado por leones, tigres, primates de Madagascar y Egipto y aves de las Guayanas selváticas.

Para preocupación de sus directivos, la Fundación Zoológica podría hacer más en la preservación de nuestras especies, pero se vio abocada a paralizar el programa de reproducción en cautiverio. La problemática se la atribuye a las continuas trabas que impone el Ministerio del Medio Ambiente en la exportación e importación de animales. “Es difícil intercambiar las crías con los zoológicos de otras partes del mundo. Para traer a los tapires nos demoramos cinco años entre papeleos y gestiones burocráticas”, denunció su directora.

El Zoológico de Cali, con 140 trabajadores y un tren de gastos que sobrepasa los cuatrocientos millones de pesos mensuales, aprendió a sobrevivir sin la ayuda gubernamental. Mientras millones de personas siguen sus atractivos en Animal Planet, cerca de quinientos mil visitantes recorren anualmente las once hectáreas que conforman este pedazo de Cali ?verdaderamente salvaje.
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