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Brunei, la boda más cara del mundo

Brunei, la boda más cara del mundo

Revista Jet-Set

Entre 30 y 45 millones de dólares se calcula que costó el matrimonio de la quinta hija del sultán de Brunei, la princesa Hajah Hafizah Sururul Bolkiah, quien se casó revestida de diamantes con uno de los empleados de su padre.
La presentación ante la corte real fue el culmen del lujo de la boda. Los novios aparecen con la reina Saleha y el sultán Hassanal Bolkiah. La novia se vistió de brocado beige y dorado y una sensacional tiara de más de 4.000 diamantes.
Por: 5/10/2012 00:00:00
Decir que esta boda fue como sacada de Las mil y una noches no es exagerado y la afirmación podría quedarse corta. El rico sultán de Brunei, Hassanal Bolkiah, demostró por qué el lujo nació en Oriente, al casar a su princesita Hajah Hafizah Sururul Bolkiah, de 33 años, con un derroche de fiestas de más de una semana y ceremonias ensoñadoras gracias a la abundancia de oro y gemas preciosas. Todo a un costo de entre 30 y 45 millones de dólares, que harían de este enlace el más ostentoso de la historia.

El 20 de septiembre comenzaron los festejos centrales, con el casamiento de Hajah con Pengiran Haji Muhammad Ruzaini, de 29 años, quien trabaja con el sultán en su calidad de primer ministro, pues se trata de un monarca absoluto. Los novios intercambiaron votos bajo el rito musulmán en el Salón del Trono del palacio Istana Nurul Iman, el mayor del mundo en tamaño, con 1.700 habitaciones. La princesa estaba vestida con un bello atuendo de seda en tonos lavanda, bordado con hilos de oro, plata y diamantes, y coronada con una de las tiaras del joyero real.

El 23, el suceso alcanzó su clímax, con la presentación de la pareja en la corte real. Hajah llegó al Salón del Trono escoltada por 16 guardias. Vestida con un traje espectacular, de brocado beige y dorado, y otra tiara de diamantes aún más fastuosa que la de la boda, se sentó en una silla decorada con laminilla de oro y esmeraldas, donde esperó la aparición de Pengiran. Luego, ante tres mil invitados, el sultán tomó la mano del novio y la puso sobre la frente de su hija, un gesto de afecto y bendición en la cultura malaya. En la noche, los esposos hicieron su entrada triunfal al banquete de Estado, en el cual Hajah lució un nuevo atuendo espectacular, en especial por su tiara de enormes aguamarinas. En fin, un enlace digno de la hija del segundo monarca más rico de la Tierra, con una fortuna de más de veinte mil millones de dólares, fruto del petróleo.
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