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Bodas al estilo Grimaldi

Bodas al estilo Grimaldi

Revista Jet-Set

Los enlaces de la familia principesca de Mónaco han derrochado gran estilo, pero no han estado exentos de escándalos. Como ?en el caso de Andrea Casiraghi y Tatiana, varios de sus miembros se han casado con hijos ya nacidos o en camino.
Rainiero III y la actriz Grace Kelly protagonizaron el 19 de abril de 1956 “la boda del siglo” en la catedral de San Nicolás, ante 600 invitados como Onassis y Ava Gardner. Todos los monegascos asistieron al banquete nupcial en los jardines de Palacio. Foto: ABC Latin Stock Colombia
Por: Edición 2664/9/2013 00:00:00
Mónaco era un principado medieval y desconocido hasta que en 1956 el matrimonio de su soberano Rainiero III con Grace Kelly, una de las actrices más hermosas y célebres de Hollywood, lo despertó de su letargo. Aquel 19 de abril, un día después del enlace civil, 30 millones de espectadores siguieron por televisión la llamada “boda del siglo”, cuyo lujo y despliegue mediático le hicieron honor a tan rimbombante nombre.

Los abuelos de Andrea Casiraghi tuvieron entre sus invitados al naciente jet set en pleno. El magnate Aristóteles Onassis, las actrices Ava Gardner y Gloria Swanson, el rey de Egipto, entre otros, se unieron a los 600 invitados que contemplaron el emocionante intercambio de votos en la catedral de San Nicolás, extasiados con el aire sobrenatural de la novia, de blanco hasta los pies vestida, con un modelo de guipur, tul, peau de soie y encaje bordado, diseñado por Helen Rose, la mejor vestuarista del Hollywood de la época.

Todos los monegascos fueron convidados al banquete nupcial en los jardines del palacio, construido sobre la abismal Roca de Mónaco. Luego, los novios recorrieron las calles céntricas del pequeño principado, de dos kilómetros de extensión, en el Rolls-Royce que sus súbditos les dieron como obsequio de bodas.

Desde entonces, gracias al encanto de Grace, Mónaco se convirtió en la meca del jet set, y el mundo admiró no solo la fastuosidad de sus galas, sino las idas y venidas de los herederos de los príncipes, Carolina, Alberto y Estefanía, que pronto dieron de qué hablar con sus romances, escándalos y matrimonios, que mantuvieron su atractivo para los admiradores de las monarquías, aunque nunca repitieron el esplendor del que unió a Grace con su príncipe azul.
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